Música y Libros

El drama de la minería ilegal salta a la literatura

Harold Muñoz habla de 'Nadie grita tu nombre', libro que ganó el Premio de Novela Emecé-Idartes.

Muñoz

Muñoz (Cali, 1992) es profesional de estudios Literarios de la U. Javeriana de Bogotá.

Foto:

Juan D. Buitrago. EL TIEMPO

04 de julio 2018 , 12:11 p.m.

En su juventud, el escritor caleño Harold Muñoz solía acompañar a su padre, cuando podía, a un pueblo cercano a la capital vallecaucana, en donde su progenitor trabajó como profesor durante cuatro décadas.

En uno de esos viajes, Muñoz tuvo conocimiento del derrumbamiento de una mina ilegal de oro. Cuando el escritor regresó a investigar sobre el tema, le contaron que esa mina continuó funcionando con una serie de huecos llenos de agua, en los que la gente seguía “bariqueando”, en busca del preciado metal.

Este es el contexto que inspira la historia de Kenia, la protagonista de la novela 'Nadie grita tu nombre', con la que Muñoz ganó el Premio de Novela Nuevas Voces Emecé-Idartes 2017. La imagen de la que tuvo conocimiento el escritor que da cuenta del drama que viven los humildes pobladores de esa región es estremecedora.

Una señora le contó a Muñoz que en el 2015, cuando el país enfrentó una compleja sequía, esos huecos de la mina se fueron secando. En uno de ellos aparecieron las piernas de un cuerpo mutilado. Cuando los pobladores esculcaron en lo poco que quedaba del pantalón de la víctima aparecieron unas llaves.

Como suele ocurrirles a los escritores, de inmediato la imaginación de Muñoz comenzó a hacerse preguntas: “¿Quién podría dar fe de la vida de este muerto desconocido?”.

En un principio comencé a escribir la novela reconstruyendo la vida de ese cuerpo que había aparecido, pero luego me interesó más, construir la vida de esa persona a partir de alguien que la hubiera conocido. Y qué mejor que una hija”, explica el autor.

Es así como Muñoz comienza a darle vida a una madre, a partir de la mirada de su hija, que en el relato se llama Kenia. La joven nace y se cría en una población cercana a una ciudad arquetípica que podría ser Cali.

Uno de los elementos interesantes de la estructura de la novela, es la manera como Muñoz juega con las voces, a medida que Kenia va narrando los diferentes momentos de su vida. Así, el lector puede sentir la voz de la niña, durante la infancia, o de la adolescente, en su juventud.

“A través de escenas muy cotidianas, Kenia intenta responder una preguntas que a sus 21 años todavía siguen sin respuestas: ¿Quién soy? y ¿qué hago acá?”, dice el autor.

En ese sentido se trata de una “novela de formación”, como explica su creador, que a través de una reflexión existencial refleja la búsqueda de la protagonista por hallar un lugar en el mundo. Y la respuesta la encontrará en la música. El sueño de Kenia es ser una intérprete profesional de la marimba de chonta.

Se trata de una “novela de formación”, como explica su creador, que a través de una reflexión existencial refleja la búsqueda de la protagonista por hallar un lugar en el mundo

“La marimba es un instrumento que culturalmente ha sido más de hombres, sobre todo en la zona del Pacífico. La mujer tiene un rol distinto. Ellas son las que pasan la memoria (las cantadoras), mientras que el hombre es el que lleva la melodía con los instrumentos”, cuenta Muñoz.

Y aunque en la novela Kenia nunca se volverá una experta del instrumento, logrará sentirse más tranquila en esa nueva vida que le resulta un tanto extraña.

Por fortuna, ella da con Rafael, quien se convertirá en su profesor y guía. Luego de recorrer el mundo viajando en barcos, este músico regresa con una sensación de vacío a la vereda imaginaria de San Antonio, en donde ambos nacieron.

Harold Muñoz

Harold Muñoz, escritor vallecaucano.

Foto:

Juan D. Buitrago/EL TIEMPO

Como telón de fondo aparece la violencia que ha padecido el norte del Valle del Cauca, como da cuenta esa dura imagen que el autor relata al principio.

“Algo que explora la novela es, precisamente, ese conflicto que no refleja una guerra declarada, en donde la gente tenga que estarse escondiendo. Muchas veces es una guerra solapada”, dice Muñoz.

Kenia huirá de ese conflicto y de ese pasado a la gran ciudad. Al fin y al cabo no le queda nada: “Su mamá es un cuerpo, su padre nunca existió y la relación con su abuela, quien la crió, ha sido siempre de mucha tensión”.

Queda la esperanza. “Para su suerte, lo que le aparece como una especie de sorpresa es la marimba de Rafael”, concluye Muñoz.

Harold Muñoz

Carátula de 'Nadie grita tu nombre'. Editado por Emecé-Idartes, 223 páginas, $ 39.000.

Foto:

Archivo particular

CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
CARLOS RESTREPO

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