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‘La moda se mueve hacia la conciencia ecológica’: José María Paz

En su libro ‘El octavo arte’, Paz repiensa esta industria frente a los cambios revolucionarios.

Almacén Zara

Inditex creó una constelación de marcas para todos los niveles sociales tales como Zara y Bershka.

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Alexander Joe / AFP

09 de agosto 2017 , 08:19 a.m.

Las pinturas rupestres sobre rocas de cavernas como las de Altamira, en la Cantabria española, dan una primera idea de la dimensión y sensibilidad estética de los hombres prehistóricos. “Ellos veían esas figuras y encontraban allí una fuente de placer estético. Y desde el momento en que experimentaron ese placer, sintieron gusto al abrigarse con pieles”.

Así lo explica el profesor de la Universidad de la Coruña, España, José María Paz Gago, quien visitó hace algún tiempo Colombia para presentar su nuevo libro ‘El octavo arte: la moda en la sociedad contemporánea’, que espera poner en librerías próximamente.

En su ensayo, que recorre varios periodos de la historia, Paz intenta descifrar el componente cultural, histórico, literario y artístico del concepto ‘moda’, una idea que incluso fue abordada por pensadores y escritores como Nietzsche, Benjamin, Wilde, Balzac, Baudelaire, Zola y Flaubert.

En conversación con EL TIEMPO, Paz explicó que dividió el libro en cuatro grandes momentos que le ayudarán al lector a ubicarse en los diferentes tiempos de la historia de la moda, estos son: ‘Art-à-porter’, ‘Prêt-à-porter’, ‘Trend-à-porter’ y ‘Net-à-porter’.

En estas páginas, el experto también se aventura y eleva la moda al nivel de “octavo arte”. Una categoría que se viene disputando con otras disciplinas como el cómic y el videojuego. Además, explora la revolución de la industria de la moda adelantada por el multimillonario Amancio Ortega, desde su famoso grupo Inditex.

¿Con qué se va a encontrar el lector en este libro?

Esta no es una guía para ser elegante ni la típica biografía de un diseñador. Tampoco es un libro de Taschen. Este es un ensayo en el que trato de repensar la moda y para ello procuro recurrir a los filósofos que se ocuparon de ella. He buscado romper los tópicos de la moda, “ese imperio de lo efímero”, como lo llama Gilles Lipovetsky.

Usted explica cómo varios pensadores abordaron este tema. ¿De qué manera pensó Nietzsche la moda, por ejemplo?

El interés principal de Nietzsche fue la estética. Por eso se interesó en la moda. Y hacía reflexiones humorísticas: decía que la moda tiene que ser francesa, que París debe ser su capital y que, dado el mal gusto de los alemanes, no puede venir de Alemania, su país de origen.

¿Por qué se aventura a elevar la moda al nivel de octavo arte?

Esa es una apuesta decidida. Espero tener el mismo éxito que tuvo Ricciotto Canudo, cuando, en 1911, escribió el manifestó de las siete artes. Allí propuso que el cine es el séptimo arte y esa idea tuvo un éxito rotundo, hoy nadie la discute. Al ver la portada del libro, que es una chaqueta de Yves Saint Laurent inspirada en un cuadro fauvista de Pierre Bonnard, el lector entenderá de entrada que la moda es una forma de arte. Debo decir que todavía no hay unanimidad en esta discusión. Ese debate del octavo arte se lo disputan el cómic y los videojuegos. Yo he lanzado mi apuesta.

¿Qué es para usted la moda?

Como todo lo cotidiano, es difícil de definir. En el libro trabajo varias definiciones. La primera es que la moda aparece cuando el vestido deja sus funciones primarias, que son protegernos del clima o de la mirada de los otros, y pasa a tener una función secundaria, que es la estética. Eso es la moda.

Pero, desde el punto de vista antropológico, esa función estética no es tan secundaria, ¿no cree?

Es verdad. El primer psicoanalista que se ocupó de la moda de manera seria fue John Flügel, de origen alemán, profesor en Oxford. Y él es quien dice que la función estética de la moda es tan primaria como las otras. De hecho, afirma que los pueblos indígenas que no tienen vestido utilizan elementos estéticos como adornos, collares o cinturones, lo que refleja una necesidad de mostrar en su cuerpo ese placer de sentirse más elegantes, más guapos.

¿En qué momento se inicia el ideal moderno de moda?

En la Revolución francesa. Para mí, la moda solo es posible a partir de ese momento porque es la primera vez que, por medio de un decreto, se le da libertad al hombre para que se vista y adorne como quiera. Las leyes del antiguo régimen obligaban a cada persona a vestirse de acuerdo con su estamento, su clase social o su gremio. Estaba estipulado qué sector de la nobleza podía usar las telas, los tejidos y las piedras preciosas. El oro, por ejemplo, estaba reservado a la monarquía y la plata, a determinado sector de la nobleza. Quienes se desviaran de estas normas, recibían castigos físicos e incluso pagaban cárcel.

¿Y el pueblo cómo se vestía?

Al pueblo le tocaba vestirse uniformado.

¿Qué ha ocurrido desde que Amancio Ortega masificó la moda para todo nivel social con Inditex?

Esa es la mayor revolución en la industria. No lo lograron los franceses ni los italianos. Los españoles aparecieron justo cuando nadie los esperaba para darle un giro total a la moda.

¿Eso es lo que usted denomina el ‘Net-à-porter’?

Sí. He tenido la oportunidad de estudiar mucho este fenómeno, a pesar de que es una industria bastante cerrada e impermeable. Lo de Ortega podría considerarse como el éxito del trabajo hecho a conciencia.

Quisiera regresar un poco atrás para que nos explique los tres periodos anteriores de la moda...

A partir del término ‘Prêt-à-porter’ yo he creado el término ‘Art-à-porter’ para referirme al periodo que va desde 1880 a 1930. Es el momento de la Belle Époque, donde la moda es arte y brillan los grandes diseñadores. Es un fin de siglo espléndido, con toda esa movida del ‘art nouveau’ y el cartelismo publicitario. Ahí aparece, por ejemplo, Coco Chanel.

Luego sigue el ‘Prêt-à-porter’…

Sí. A partir de 1930. La fortaleza de este momento, sin embargo, tuvo lugar luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando se produjo un fenómeno de masificación en la producción y el diseño se empezó a confeccionar en serie. Se dio, además, una alianza entre los confeccionistas, los que hacían vestido sin diseño para el pueblo y los creadores franceses, que comenzaron a diseñar para las marcas.

¿Y entonces aparece lo que usted llama el ‘Trend-à-porter’?

Sí. Es un periodo que comienza en 1980, cuando los italianos relevaron a los franceses y llevaron el ‘Prêt-à-porter’ a su clímax. Y en el siglo XXI aparece lo que llamo el ‘Net-à-porter’.

¿Qué caracteriza ese periodo?

Sus protagonistas desarrollaron un sistema de redes a partir de un sistema de internet primitivo y de unos dispositivos creados por Apple que les permitió conectar todas sus tiendas en el mundo, en los años 90. Fue entonces cuando Inditex conectó todas sus tiendas con las terminales, que eran las cajas registradoras, lo que explica en parte su éxito.

¿Es entonces cuando aparece ese concepto que usted llama ‘moda rápida’?

Ellos logran lo que los confeccionistas franceses no: cerrar el proceso. La moda tiene un problema y es que sus ciclos son muy rápidos. Entonces, en cualquier momento quedas desfasado y por fuera del mercado. El ciclo se inicia en los diseños, que se pasan a las fábricas de los confeccionistas. Mientras se fabrican, los diseñadores tienen que crear la tendencia y lanzarla en las revistas de modas. Los franceses siempre fallaron en ese ciclo vertiginoso de diseñar, fabricar y posicionar las colecciones en el mercado para luego distribuir y vender. Los italianos lo perfeccionaron bastante (Gucci, Prada, Dolce & Gabbana, Armani o Benetton).

¿Entonces, cuál es la diferencia de Amancio Ortega?

Él cierra el proceso. Por eso, todas las grandes escuelas de moda del mundo peregrinan hoy a La Coruña, a su fábrica de Inditex. Allí no existe ni el ego ni el individualismo. Esa es una de las genialidades de Ortega. Equipos de jóvenes diseñadores de todo el mundo se inspiran efectivamente en revistas o en desfiles, pero crean su propia tendencia. Si antes Inditex imitaba a los diseñadores, ahora los diseñadores imitan a Inditex, por su fórmula de éxito.

¿Y luego del diseño qué sigue?

Se pasa al departamento de patronaje, para comenzar a fabricar. Luego, entra todo a una red de distribución y tienen un sistema muy veloz para llevar las prendas a los almacenes. Ellos han logrado romper los ciclos de la moda, que son vertiginosos. Ahora están renovando las colecciones cada 15 días.

¿Pero los diseñadores de EE. UU. no habían intentado antes vestir a toda la gente como lo hicieron las marcas Ralph Lauren o Tommy Hilfiger?

Hay que decir que el ‘Prêt-à-porter’ francés estaba imitando el ‘ready to wear’ estadounidense. Pero esa es otra historia. En EE. UU. lo intentaron, con marcas como Gap, que fue un competidor muy serio de Inditex, aunque desde hace cinco años ha tenido pérdidas.

¿Y esa velocidad de la moda no lleva a la escasa calidad de los materiales?

Inditex ha evolucionado muchísimo y ha mejorado su calidad. Ellos han creado una constelación de marcas para todos los niveles sociales. Zara, Pull&Bear, Bershka, Stradivarius, Üterque y Massimo Dutti son algunas de ellas.

En este libro hablo de la dimensión social, cultural y revolucionaria de la moda, que es una de mis mayores preocupaciones

A esta masificación se une el hiperconsumismo, sobre el que Lipovetsky ha alertado. ¿Qué lectura hace de ello?

En este libro hablo de la dimensión social, cultural y revolucionaria de la moda, que es una de mis mayores preocupaciones. Hoy la moda tiene que plantearse estos problemas sociales. Por eso ahora estudio con cuidado la moda ecológica y étnica (mejor conocida como ‘ecofashion’), que es tendencia en el mundo.

¿Hacia dónde se mueve la moda?

Hacia la conciencia ecológica. Hay muchos diseñadores, sobre todo ingleses, que están presentando colecciones de ropa confeccionada a partir de materiales reciclados. Muy original. También viene la tecnificación del vestuario. Cada vez más, las grandes marcas deportivas, que están a la vanguardia de la moda, incorporan a la prenda los dispositivos de control de los estados de salud, lo que se suma a los tejidos inteligentes.

CARLOS RESTREPO
Cultura y Entretenimiento

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