Música y Libros

El Petronio bailará con el zapateo peruano

Marco Antonio Campos Oliveros llegó de Lima para mostrar el sentir afro de su país.

Petronio Álvarez

El padre del maestro Campos, Ronaldo Campos de la Colina, fue el fundador de esta agrupación.

Foto:

Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO

17 de agosto 2017 , 11:04 p.m.

Los zapatos del peruano Marco Antonio Campos Oliveros son de talla de 43, con una suela que retumba cada vez que baila y da golpes en el escenario que pisa, marcando el ritmo de sus ancestros negros nacidos en una tierra bañada por el Pacífico.

La suela no es de un material especial. Tampoco tiene una placa metálica, como la de los típicos zapatos del tap de Estados Unidos.

Los de este maestro, bailarín y compositor, oriundo de Lima, son comunes y corrientes, aunque algunos son de suela de madera.

Y su baile, como lo recalca el artista, por cuyas venas corre sangre de reconocidos músicos afrodescendientes de su país, “no puede confundirse con el tap americano, porque es el que inventaron los esclavos desde tiempos de la conquista y la colonia, en zonas del sur de Perú como El Carmen y Tambo de Mora”. Su baile es acompañado por el sonido del cajón peruano, además de guitarra, conga y bajo.

El limeño, de 57 años, es conocido entre exponentes del folclor afro de su región como el ‘Rey del zapateo’, un título que a este hombre, que también interpreta cajón y quijada de burro, lo hace sonreír.

“Prefiero ser conocido como el hijo de una familia peruana que desde hace medio siglo promueve la cultura del Pacífico con el grupo Perú Negro”, que tuvo una nominación al Grammy Latino en el 2004 con su álbum folclórico Jolgorio.

Campos es el invitado especial internacional al Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, que se lleva a cabo en la Unidad Deportiva Alberto Galindo, en el sur de Cali.Allí estará este sábado desde las 6 p. m., en la noche de gala, en la que también participarán los ganadores del festival el año pasado, Remolinos de Ovejas (violín caucano); Los alegres de Telembí (marimba); Zaperoko (chirimía), Mar afuera (libre) y Herencia de Timbiquí.

El sonido del cajón

El padre del maestro Campos, Ronaldo Campos de la Colina, fue el fundador de esta agrupación que al igual que la familia de su madre lo inspiró a seguir sus pasos, es decir a zapatear. Lo hacía desde niño ante turistas y en la adolescencia se convirtió en bailarín.

Agrega que su idea es contagiar ese ritmo con su peculiar zapateo afroperuano a los asistentes al Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez y conocer Cali, ciudad que visitó en una gira en los años 90, pero que no pudo recorrer.

Cuenta que en su país hay eventos relacionados con la cultura afroperuana, como el Festival Internacional del Cajón, que se realiza desde hace 10 años. “Y en el norte del país existe el Museo Afroperuano de Zaña, que rescata la música, los instrumentos y las danzas, pero sería interesante un festival como el Petronio, aunque para ello se necesita mucho apoyo”.

Sostiene, además, que lastimosamente en su país aún se siente cierta discriminación racial, y que eso ocurre desde la conquista. Por eso, una manera en que se rebelaron aquellos esclavos peruanos de hace siglos fue con la música y el baile.

Incluso, sobre ellos pesaba una prohibición para ejecutar sus tambores por parte de la Iglesia católica, que consideraba estos instrumentos como paganos.

“Hay zonas en Perú donde el zapateo se hace descalzo”, cuenta el artista, quien además desde hace más de cuatro décadas se inició como cajoneador y cantante en el grupo Los Herederos, al lado de Carlos Ayala, Mario Agüero, Félix Valdelomar, Eduardo ‘Papeo’ Abán y Felipe Pumareda, con quienes popularizó los temas Cómo cantan, cómo bailan los negros, Me voy pa’l cañaveral y Chinito chicharronero, entre otros.

Ahora alista su cajón y sus zapatos, para mostrarle al Pacífico colombiano cómo se siente la tradición negra en el Pacífico peruano.

Un festival que se siente en Cali

El 20 de agosto será la gran final del Petronio Álvarez, con ChocQuibTwon como invitado especial.

Al festival pueden asistir hasta 100.000 personas cada día de las finales, que además de oír a los grupos participantes, disfrutan de las bebidas y gastronomía del Pacífico.
Como cada año, 44 grupos aspiran a ganar en la competencia, 14 de ellos en la modalidad de marimba, 10 en libre, 10 en chirimía y 10 en violín caucano.

Es una competencia en la que sus participantes son, en su mayoría, pescadores y artesanos que viajan de medio Atrato, Quibdó, Bagadó, Istmina, Guachené, Tumaco, Santa Rosa de Saija, Buenaventura, Barbacoas y Mosquera, entre otros, así como de Cali, y este año, de Medellín y Bogotá
.

CAROLINA BOHÓRQUEZ
Corresponsal de EL TIEMPO

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