Música y Libros

Juan José Hoyos, un eco del periodismo 

Publican 'El eco de las cosas', obra que recopila lo mejor de uno de los maestros de este oficio.

Juan José Hoyos

Hoyos (Medellín, 1953) ha sido también docente de la Universidad de Antioquia.

Foto:

Esneyder Gutiérrez. EL TIEMPO

19 de junio 2018 , 09:00 p.m.

Juan José Hoyos le prometió a Ernesto Sábato que abandonaría el periodismo para no corromper más su alma. En aquel momento solo tenía dos opciones: irse a cargar periódicos a un puerto o dedicarse a la literatura. Optó por la segunda. La razón: en Medellín no había puerto y él acababa de publicar su primera novela: Tuyo es mi corazón. Así que desde aquel encuentro de 1984 con el autor de 'El túnel' decidió vivir de la literatura. Sin embargo, la promesa se fue desviando en el camino y Hoyos terminó viviendo de la docencia, además, y años después comenzó a colaborar con algunos medios.

Podría decirse que cumplió el juramento a la mitad. Abandonó el periodismo del día a día, luego de renunciar como corresponsal de EL TIEMPO en Medellín, pero nunca dejó el oficio.

“No le pude cumplir la promesa a Sábato completa porque no conocía otro oficio. Yo no me quería meter de mafioso ni de nada, y aquí –en Medellín– no hay puerto para cargar bultos”, dice Hoyos con sonrisa burlona.

Juan José Hoyos

Juan José Hoyos, periodista paisa.

Foto:

Esneyder Gutiérrez. EL TIEMPO

La prueba de esto es la publicación del libro 'El eco de las cosas', que acaba de presentar la Editorial Universidad de Antioquia, el lugar donde Hoyos estudió periodismo y fue docente durante más de 20 años. Allí, como él anota, intentó ser como un maestro de escuela, como un pescador de almas que ayudaba a los muchachos a comprender que ante todo eran contadores de historias, porque lo único que él podía enseñar era amor por el oficio.

El libro es la recopilación de algunas crónicas y columnas que ha escrito durante los últimos años, pero también reúne textos inéditos y otros que fueron publicados en periódicos y revistas cuando no existía internet. Además, incluye el discurso que leyó en la ceremonia del Simón Bolívar del 2017, donde recibió el premio a la vida y obra a su carrera.

No me avergüenzo de seguir ganándome la vida haciendo literatura de urgencia

“Voy a contarles una historia. Llamémosla mi historia”. Así comienza el texto que leyó aquel día, que ya es un clásico entre los jóvenes que estudian periodismo. Esas palabras del cronista paisa bien podrían definir 'El eco de las cosas', que está hecho de pequeñas historias.

Los amigos, la música, los escritores y poetas, y el periodismo hacen parte de la publicación. Manuel Mejía Vallejo, Víctor Gaviria, José Manuel Arango, Fernando González y las mascotas son algunos de los protagonistas de esos pequeños relatos que se transforman en diatribas contra la velocidad y se convierten en una dedicatoria a la memoria.

Aquí, el autor recuerda la noche en la que conoció a Manuel Mejía Vallejo en una vieja casa del centro de Medellín. Apenas era un estudiante de periodismo que quería ser escritor y se iba a enfrentar al autor de Aire de tango, novela con la que Vallejo acababa de ganar un premio nacional en el género.

El peor enemigo que tenemos en el oficio es la velocidad que nos marea, que no nos deja ver, que no nos deja escuchar, sabiendo que escuchar es lo más lindo de nuestro oficio

Ahí comenzó su amistad con el escritor y de ahí salió el reportaje 'Sentir que es un soplo la vida', y también el título de este nuevo libro: Manuel Mejía nació en una hacienda donde trabajaban indios emberas. Uno de ellos, el más viejo, tenía un dicho: “Hay que escuchar el eco de las cosas”.

“El hombre que va por la vida con la mente y el corazón abiertos, escucha el eco de las cosas”, comenta Hoyos.

Por eso, asegura que el libro es, sobre todo, una protesta: “Es un auto de fe contra la velocidad, porque yo digo que el peor enemigo que tenemos en el oficio, hoy por hoy, es la velocidad que nos marea, que no nos deja ver, que no nos deja escuchar, sabiendo que escuchar es lo más lindo de nuestro oficio. Que para poder narrar, primero hay que saber escuchar”.

Hace más de 30 años que Hoyos le hizo la promesa a Sábato. Confiesa que incluso fue a buscar al argentino para demostrarle que sí había hecho literatura, pero con los años ese arrebato terminó cuando se enteró de que Sábato, ya mayor y vendiendo pocos libros, comenzó a escribir columnas en un periódico.

Juan José Hoyos

Carátula de 'El eco de las cosas'.

Foto:

Archivo particular

Además, el periodista paisa descubrió, a través de las lecturas y la búsqueda de su propia voz, que, parafraseando a Cepeda Samudio, el periodismo narrativo es pura literatura de urgencia. Por esta razón, no siente remordimiento: “No me avergüenzo de seguir ganándome la vida haciendo literatura de urgencia”.

Y eso quedó en evidencia aquella noche en la ceremonia del Premio Simón Bolívar, cuando finalizó su discurso: “Para Camus el periodista es, ante todo, un ser humano, dotado de ideas y sentimientos y comprometido con los hombres: es la voz de la humanidad que no puede hablar en voz alta. ¿No es esta una razón suficiente para decir que este es el oficio más bello del mundo?”.

Mateo García
EL TIEMPO​Twitter: @teomagar

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