Música y Libros

Polémica en Argentina por mezcla de fútbol y literatura en la Filbo

El director de la Biblioteca Nacional de Argentina pidió disculpas por el “vergonzoso” escenario.

Argentina país invitado a la Feria del Libro

El pabellón Argentina estuvo ubicado en el centro de Corferias, en pleno corazón de la Filbo.

Foto:

Juan D. Buitrago/EL TIEMPO

02 de mayo 2018 , 04:48 p.m.

Alberto Manguel, el actual director de la Biblioteca Nacional argentina –puesto que ocupó alguna vez el escritor Jorge Luis Borges– cerró la programación del pabellón Argentina en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo) con una polémica que ha viajado hasta su país y ha tocado de frente una decisión del ministro de Cultura, Alejandro Pablo Avelluto.

Este último fue quién tomó la decisión de que la representación de Argentina como país invitado a la Filbo tuviera como una de sus principales características al fútbol. De hecho, el pabellón daba la bienvenida a los asistentes a la Filbo con el lema ‘La literatura argentina sale a la cancha’.

Cualquier ámbito de actividad humana merece eventualmente entrar al campo literario

Pero Manguel pidió disculpas “en nombre de todos los argentinos por el vergonzoso escenario de un estadio de fútbol montado en una fiesta del libro” durante su charla, que tuvo lugar este domingo, y que se titulaba ‘La Biblioteca de Borges y su futuro’.

El pabellón estaba diseñado como un estadio de fútbol. De hecho, al entrar, lo primero que se encontraban los asistentes a la Filbo –que termina este miércoles- era una alfombra verde y un arco de fútbol. Además, había una cancha de fútbol 5 y decoración alusiva a un deporte que, sin duda, convoca pasiones en ese país del sur del continente.

“Celebramos seguramente esos notables futbolistas Borges, Bioy Casares, Alejandra Pizarnik, Cortázar, desde el Martín Fierro en adelante… pero les pido de nuevo disculpas por ese gesto tan absurdo de populismo”, así continuaba la crítica de Manguel, que no ha caído bien en su país.

El periodista deportivo argentino Nicolás Cayetano fue uno de quienes manifestaron su inconformidad. En Twitter, escribió: "La vergüenza que da tener un Director de la Biblioteca Nacional como Alberto Manguel”. Mientras que, por su parte, el escritor y también periodista Jorge Asís señaló cómo estas declaraciones eran un desaire “espectacular” de Manguel a Avelluto, su jefe.

Sin embargo, Asís fue más al fondo de la discusión al señalar que esta crítica “instala, en la frivolidad de una Feria, y al cohete, la pomposa distancia que persiste entre la versión elitista de la literatura y la cultura y otra –digamos- popular”.

A esa crítica se sumó también el periodista Alejandro Wall, autor de libros sobre deportes y deportistas: “Digo que estoy muy a favor de la canchita y muy en contra de la reacción de Alberto Manguel. Ay, cuidado, no mezclen los libros con el fútbol. Qué perdón ni perdón. Elitistas”, escribió, sin ocultar la sátira de sus palabras.

La apuesta del pabellón Argentina en la Filbo que termina, incluía la tendencia de muchos escritores a asumir la pasión popular por el fútbol dentro de su literatura. Así, escritores como Eduardo Sacheri –autor de ‘El secreto de sus ojos’ y otras novelas que hablan de fútbol directa o indirectamente– estuvieron invitados como parte de la programación académica.

Sacheri dijo al diario Clarín, de Argentina, que aunque respeta la opinión de Manguel, “cualquier ámbito de actividad humana merece eventualmente entrar al campo literario, el tema es si entra con calidad o sin ella. Su legitimidad depende del modo en que entre”. Además, dijo que en Bogotá el fútbol funcionó como ‘gancho’ para que el público de la Filbo se acercara al pabellón del país invitado. “Probablemente parte de esa gente había entrado por el gancho visual, simbólico, que había generado el público. No está bueno hacer un rechazo a priori”, aseguró Sacheri.

Además de las canchas, el pabellón Argentina tenía un auditorio en el cual se hacían las charlas, una exposición de las caricaturas del célebre Roberto Fontanarrosa, un domo en el que había clases permanentes de tanto, una zona de restaurante que emulaba en su estética a la zona de Caminito, en Buenos Aires, y la librería, en la que los libros argentinos estaban clasificados por temas: fútbol, rock nacional, el fotógrafo Daniel Mordzinski, teatro y guiones, cómic, historia, política, etc.

Además, en la programación académica también estuvieron escritores como Edgardo Cozarinsky, Andrés Neuman y María Teresa Andruetto, parte de una treintena más de escritores, otra de editores y otra de artistas.

ELTIEMPO.COM

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