Música y Libros

Conversación inconclusa con Miguel Camacho 

Luego de los años universitarios, la vida nos fue llevando por senderos que pocas veces coincidían.

Foto:
21 de julio 2017 , 07:57 p.m.

Conocí a Miguel Camacho hace poco más de 40 años gracias a nuestro mutuo interés por la música. A mediados de los años 70 coincidimos en nuestros días de primíparos gracias a una afición común por el rock inglés, el americano y por el naciente rock argentino. En esa época funcionaba de maravilla la estrategia de grabar casetes con la música que algunos amigos privilegiados traían en flamantes discos de sus viajes al extranjero.

Con su naciente interés por el diseño gráfico, Miguel era el encargado de dibujar las carátulas que le daban un toque de elegancia a los atesorados casetes, así se fue construyendo lo que en su caso se convirtió en una profesión, la de melómano consagrado y coleccionista de música.

Me quedé frio con la noticia de su fallecimiento en días pasados y empecé a retroceder la película de nuestra amistad en un intento de completar tantas ilusiones mutuas y algunos proyectos que no vieron la luz por su partida.

Después de los años universitarios, la vida nos fue llevando por senderos que pocas veces coincidían. Sin embargo, tuve el privilegio de que Miguel fuera el maestro de ceremonias en algunos de mis conciertos.

Aprovechábamos para ponernos al día en el camerino o en la prueba de sonido, siempre debatiendo sobre el coleccionismo de música desde puntos de vista diferentes.

Me recriminaba cariñosamente por una supuesta falta de interés mío en coleccionar música, a lo que yo respondía con el argumento de que la práctica musical lo lleva a uno a cambiar los discos por ensayos, por partituras y por salas de concierto. En las generosas invitaciones que me extendió a su programa de Radio Nacional, Jazz con sabor latino, me sostuve en el debate afirmando que, para los músicos, la música grabada es como un partido que ya se jugó, sin lograr convencerlo del todo porque su pasión era poseer la música, lo que para nosotros es efímero.

Pero duele que se haya marchado sin cumplir el propósito que siempre me manifestó, el de diseñarme una carátula para un disco. Quedan sus diseños, de los que esperamos salga una publicación, ojalá que se utilicen para una carátula que ilustre todo lo que Miguel hizo por la música colombiana independiente. Querido Miguel: seguiremos esta amena conversación inconclusa cuando nos volvamos a encontrar.

ÓSCAR ACEVEDO
Músico y crítico musical
acevemus@yahoo.com

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA