Música y Libros

'Buscar la literatura políticamente correcta es matarla': Vargas Llosa

En una charla con Juan Esteban Constaín, el escritor peruano habló sobre el placer de la lectura.

Las 10 frases que dejó Vargas Llosa tras su paso por ColombiaLas 10 frases que dejó Vargas Llosa tras su paso por Colombia
Mario Vargas Llosa

Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

24 de abril 2018 , 03:11 p.m.

La madre de Mario Vargas Llosa tenía en su mesa de noche un pequeño libro de versos de Pablo Neruda. Era una edición de tapa azul que con letras amarillas ponía el título de la obra: '20 poemas de amor y una canción desesperada'. 

En aquella época, la familia Vargas Llosa vivía en Cochabamba, Bolivia, y la madre le había prohibido a su hijo que leyera aquel libro. Pero el niño no obedeció y se lanzó en la lectura de aquel elemento prohibido, en el que se topó con un verso que no terminaba de entender, por más que lo leía con mucho cuidado: Mi cuerpo de labriego salvaje te socava y hace saltar al hijo del fondo de la tierra.

"Yo decía: 'ahí pasa algo pecaminoso, ahí hay un pecado', pero no entendía que pecado era, pero sabía que la prohibición de mi madre tenía que ver seguramente con versos como ese", le contó este lunes el nobel peruano a cerca de mil espectadores, que celebraron la anécdota entre risas.

Vargas Llosa conversó con el escritor colombiano Juan Esteban Constaín en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, en el marco de la Feria del Libro de Bogotá.

En la charla, que tenía como tema central el placer de la lectura, el escritor de 'La fiesta del Chivo' y 'Pantaleón y las visitadoras' habló sobre esos libros que marcaron su destino, como 'Los tres mosqueteros', de Alejandro Dumas, que le cambió su vida, y 'Guerra y paz', de León Tolstói, que considera una de las novelas más ambiciosas de la historia.  

También habló, por supuesto, de poesía, que fue el género que empezó escribiendo. Vargas Llosa cuenta que en algún momento descubrió que ese no era su camino indicado, pues, como decía Borges, 'En poesía solo se permite la excelencia'.

"Yo descubrí que nunca iba a ser un excelente poeta", bromeó el peruano.

Otra de las fuertes influencias para su literatura fue Gustave Flaubert, con quien se encontró el día que llegó a París, en 1958. Al día siguiente de su llegada a Francia, Vargas Llosa compró en una librería 'Madame Bovary'. 

"Fue una de esas experiencias trascendentales en mi vida de lector, me acuerdo haber pasado horas leyendo eso libro, con una intensidad que en pocos días me hizo terminarlo... A parte del goce enorme, yo descubrí el escritor que yo quería ser, me di cuenta que era un escritor realista", dijo.

Vargas Llosa entendió que para él simular la realidad era muy importante, pero en ese momento estaba un poco desencantado con el realismo que se practicaba en América Latina, que, según él, de alguna manera exoneraba a los escritores de preocuparse por la forma.

Pero leyendo a Flaubert descubrió una escritura realista que al mismo tiempo era preciosista, en la que se cuidaba extraordinariamente la palabra. 

Yo descubrí el escritor que yo quería ser, me di cuenta que era un escritor realista

El escritor también habló sobre la influencia de William Faulkner en los escritores del 'Boom' latinoamericano y también contó que el primer libro que leyó de Gabriel García Márquez fue 'El coronel no tiene quien le escriba', curiosamente en francés.

Una de las partes más celebradas de la charla estuvo dedicada a la censura. Vargas Llosa recordó que cuando iba a publicar 'La ciudad de los perros' en España tuvo que superar varias barreras para lograr que el libro viera la luz. 

Incluso tuvo que almorzar con el Jefe de la Censura del régimen de Franco, Robles Piquer. Fue una cita delirante, apunta, pues Piquer se quejaba de frases del libro como "El coronel tenía un vientre de ballena". Según el funcionario, la frase no solo daba a entender que el militar era gordo sino que ridiculizaba al rango más alto del ejército y también a la institución. 

"Si fuera un capitán no importaría tanto... Usted adelgaza al coronel o lo degrada", recuerda Vargas Llosa que le decía Piquer. Finalmente, la novela se publicó solo con ocho palabras censuradas. 

El peruano además habló sobre cómo lo políticamente correcto puede "matar a la literatura". Según él, la literatura no da una versión edulcorada de la realidad, ni muestra lo que debería ser la realidad de acuerdo a cierta moral y cierta ética. 

"Si el mundo nos gustara tal como es, no necesitaríamos los mundos ficticios que crea la literatura", argumentó.  

Aunque el público reclamó que Vargas Llosa no terminara la charla, Constaín, como ingenioso maestro de ceremonia, finalizó diciendo: "Como consuelo nos quedan sus libros para que esta conversación nunca se acabe". 

CULTURA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA