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El escándalo de abusos sexuales tumba el Nobel de Literatura

Academia Sueca pospuso el anuncio del Nobel de Literatura 2018. El otro año habrá dos galardonados.

¿Por qué cancelaron el Nobel de Literatura de este año?¿Por qué cancelaron el Nobel de Literatura de este año?
Academia Sueca

EFE

04 de mayo 2018 , 10:45 p.m.

"Pensábamos que ni el Vaticano y ni siquiera Corea del Norte serían tocados por el fantasma que sí recorre el mundo. Ese fantasma es el escándalo, el acoso y la perturbación de todos los sentidos. Pero vemos que en el planeta, al igual que con los temblores y los tsunamis, no hay territorio que no sea azotado por esos vientos infernales”.

Así define el poeta y crítico literario Juan Gustavo Cobo Borda la delicada crisis moral y ética que atraviesa la Academia Sueca, cuyas filtraciones y supuestos abusos sexuales la llevaron a tomar una medida inimaginable: este año, por primera vez desde 1949, no se entregará el Nobel de Literatura. En efecto, el mundo de la cultura fue sacudido por la información oficial del aplazamiento para el próximo año del anuncio del ganador Nobel de Literatura del 2018.

La Academia Sueca, que afronta el peor momento desde su fundación en 1786, ha anunciado este viernes que pospondrá la decisión y la entrega del Nobel hasta el año que viene. La medida implica que el próximo año se otorgará el de 2018 y el de 2019. Se ha hecho realidad, tristemente, una posibilidad que se llevaba discutiendo desde hacía días, pero que parecía descartada por las declaraciones optimistas de los académicos en reuniones precedentes.

La medida implica que el próximo año se otorgará el de 2018 y el de 2019.

Se trata de la primera vez, en siete décadas, que este recinto sagrado de las letras mundiales debe aplazar el anuncio del codiciado galardón, dotado con una bolsa de 850.000 euros (más de 2.800 millones de pesos) y que encumbra a los altares periódicamente a un escritor.

Los casos anteriores en que la Academia decidió no conceder el Nobel de Literatura fueron por causa de las guerras mundiales del siglo XX o por no hallar candidatos apropiados entre los nominados. La última vez fue en 1949, cuando el Comité Nobel consideró que ningún aspirante cumplía los criterios y reservó el premio para el año siguiente, en el cual se entregaron dos galardones: uno para William Faulkner y otro para Bertrand Russell.

Pero nunca había vivido una situación tan comprometida que haga necesario aplazar el fallo ante la necesidad de regenerarse antes con un trabajo de cambio “a largo plazo y contundente”, en palabras de su secretario provisional, Anders Olsson.

La moral frente al espejo

Esta crisis, lo que ha destapado, como lo anotan los analistas, es esa vergüenza, que durante muchos años se pudo mantener cubierta o en secreto, en un mundo que no contaba con la proliferación tecnológica de hoy.

“En un clima tan frío como el de Estocolmo, también se exacerban las pasiones. Los deseos, tan humanos, y la chismografía, tan necesaria, parece que han sacudido las venerables estancias de la Academia Sueca”, anota Cobo Borda.

En la misma línea se muestra Jorge Iván Parra, crítico literario, colaborador habitual de este diario y profesor de la maestría de literatura de la Universidad Santo Tomás.
“Los miembros de la Academia no son seres del cielo sino de la tierra, pues no están exentos de nada de lo que se cuece entre humanos. Si hay escándalos en el Vaticano y corruptelas en cualquier institución aprestigiada del mundo, pues nada raro tiene que pase algo en el interior de una institución como esa. Como diría Shakespeare, hasta en el mejor paño cae la mancha”, anota Parra.

En un clima tan frío como el de Estocolmo, también se exacerban las pasiones. Los deseos, tan humanos, y la chismografía, tan necesaria, parecen sacudir las venerables estancias de la Academia Sueca.

Sin embargo, como anota el profesor Parra, el escándalo en la Academia cobra relevancia al tratarse de un organismo cuyas decisiones siempre han estado cobijadas por ese encantador halo secreto en todo lo que en su interior ocurre. Como si se tratara de alguna novela sueca de suspenso.

“Pienso que la Academia Sueca es una de las instituciones importantes del mundo de las que menos se sabe. Cuando comenzó a funcionar, Alfred Nobel ya había muerto, y, si bien ha seguido más o menos sus directrices para otorgar los premios, en casos como el de literatura, sus miembros hicieron modificaciones, porque el premio no lo dan por lo que un autor aporta a la literatura en el último año, sino por lo que ha hecho durante toda su carrera. A mí me gusta el método que tienen, los protocolos que se gastan y el misterio que le ponen al anuncio de cada año”, explica el experto.

Una pausa necesaria

La Fundación Nobel, responsable máxima de los premios, apoyó la decisión de la Academia, admitiendo que es una situación “seria” que ha afectado el prestigio del galardón e instando a esa institución a “poner todo su esfuerzo en la tarea de restaurar su credibilidad”.

El primer ministro sueco, Stefan Löfven, le pidió que muestre madurez para reconducir una situación que ha desprestigiado a Suecia, mientras que el rey Carlos XVI Gustavo habló de la necesidad de recomponer la reputación de la institución.

Los miembros de la Academia no son seres del cielo sino de la tierra (...). Como diría Shakespeare, hasta en el mejor paño cae la mancha.

Fue el propio rey, máximo protector de la Academia, quien anunció hace unas semanas una reforma de sus estatutos (de 1786), que ha entrado en vigor, para permitir la salida real de los miembros y su reemplazo, ya que las renuncias eran hasta ahora simbólicas porque la pertenencia era de por vida.

Esa modificación se enmarca en una tarea que incluye también, según la Academia, mejorar las rutinas sobre parcialidad y reforzar la confidencialidad en torno a las decisiones sobre el Nobel.

El escándalo estalló en noviembre, cuando un diario publicó la denuncia anónima de 18 mujeres por abusos y vejaciones contra el artista Jean-Claude Arnault, vinculado a la Academia a través de su club literario y esposo de una de sus miembros, Katarina Frostenson.

La Academia cortó el contacto con Arnault y encargó una auditoría sobre sus relaciones con la institución, pero desacuerdos internos provocaron renuncias, acusaciones y las salidas, entre otros miembros, de la secretaria, Sara Danius, y Frostenson.

La Academia Sueca decidió hace dos semanas publicar la auditoría y entregarla a las autoridades.

El informe descarta que Arnault haya influido en decisiones sobre premios y ayudas, aunque el apoyo económico recibido incumple las reglas de imparcialidad al ser su esposa copropietaria de la sociedad que controla el club; y confirma que la confidencialidad sobre el ganador del Nobel fue violada en varias ocasiones.

Solo dos de los ocho miembros que han dejado la Academia han presentado su renuncia formal, por lo que Anders Olsson confía en que el resto reconsidere su decisión.

Pero la reconciliación no parece cercana: Kjell Espmark, que renunció hace un mes, reveló ayer que él y otros tres académicos, Danius incluida, han pedido en una carta a la Fundación Nobel una comisión de crisis para investigar a la institución. Espmark lamentó la “decadencia moral” de la Academia, que ha cedido a la corrupción, la arrogancia y “valores machistas podridos” y ha antepuesto amistades personales a su responsabilidad.

Sin embargo, de las crisis siempre sale algo bueno. Y en esta “novela literaria” serán los lectores del mundo los que saldrán beneficiados, como lo anota el poeta Cobo Borda, con deliciosa mirada irónica.

“Es lamentable comprobar que hasta los académicos suecos eran bajamente humanos. Pero, quizás también para el año entrante eso los llevará a reconocer a escritores quizás más pasionales, menos frígidos y más controversiales”, dice. Y, por ahora, invita a pasar este tiempo aciago en la lectura. “Tratemos de combatirlo leyendo los maravillosos premios nobel de años anteriores”.

Galardonados de los premios Nobel 2016 de Literatura

Foto de archivo de los galardonados de los premios Nobel de Literatura 2016 durante la ceremonia de entrega de galardones en la Sala de Conciertos de Estocolmo (Suecia) el 10 de diciembre de 2016.

Foto:

EFE / Jessica Gow

Datos para saber de un Nobel muy deseado

- El mejor dotado. La Academia Sueca otorga 16 premios, y el más conocido y mejor dotado (actualmente 9 millones de coronas u 850.000 euros) es el Nobel de Literatura.
Años en blanco y un rechazo. El palmarés del Nobel cuenta con 114 laureados. Hubo 110 atribuciones del premio, cuatro de ellas dobles. Una vez fue rechazado, en 1964. El filósofo francés Jean-Paul Sartre rehusó el premio, una decisión inédita y no prevista en el testamento Nobel. Sartre sigue siendo, por tanto, el laureado, aunque no cobró el dinero del galardón. En 1958, Boris Pasternak se vio obligado a rehusar el premio, bajo la presión del Gobierno soviético. El Nobel no ha sido atribuido tampoco en siete ocasiones desde 1901, principalmente en tiempos de guerra: en 1914 y 1918, en 1935 y luego 1940, 1941, 1942 y 1943.

- Los más premiados. En el palmarés por países, Francia ocupa el primer lugar (15 premiados). El primer galardonado en 1901, Sully Prudhomme, era francés. Luego vienen Estados Unidos y el Reino Unido, con 12 premios cada uno. Pero la lengua de Molière queda, en cambio, destronada por la de Shakespeare, con 29 autores de lengua inglesa premiados desde la creación del Nobel.

- Propuestas por año. Cada año reciben unas 350 propuestas escritas de candidaturas que emanan de antiguos premiados, académicos, organizaciones y otros profesores del ámbito literario.

- El caso Salman Rushdie. En nombre de la "independencia de la literatura", los académicos se abstuvieron de tomar posición en el caso Salman Rushdie en 1989, autor británico de los "Versos Satánicos", proscritos por los islamistas. Algunos académicos abogaron por un apoyo franco al escritor, condenado en una fatua a muerte por esta obra, mientras otros querían garantizar la neutralidad de la institución. Tres miembros de la Academia Sueca, indignados por su silencio, dejaron sus sillones, aunque no fueron autorizados a dimitir. Solamente tres décadas más tarde, en 2016, la Academia denunció la fatua lanzada contra Rushdie.

CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
Con información de EFE y AFP

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