Gente

Héctor Mora y el mundo que nos dejó conocer a través de sus viajes

En ‘El mundo al vuelo’ y otros programas, les mostró a los colombianos varios rincones del planeta.

Héctor Mora

Mora realizó 1.240 documentales en más de cien países.

Foto:

Claudia Rubio/EL TIEMPO

26 de julio 2017 , 11:17 p.m.

“Usted sí viaja más que Héctor Mora” era una frase que se oía mucho en Colombia en los años 70, 80 y 90.

Y se le decía a quien hacía un viaje a algún lugar lejano del mundo y venía contando maravillas a un país que aún era provinciano.

Esa fue la gran labor de Héctor Mora en la televisión nacional: mostrar el mundo a los colombianos de varias generaciones que durante tres décadas se sentaron frente al televisor (en un principio, en blanco y negro), para ver la Plaza Roja de Moscú en la era comunista, los templos japoneses y tibetanos, los canales de Venecia y hasta Calcuta.

Mora falleció este miércoles a los 77 años en el Hospital San Ignacio de Bogotá. Su hijo Héctor le contó a Caracol Radio que el lunes en la mañana comenzó a sentir dolores y se complicó. Esa noche fue operado.

Activo hasta el final, deja un legado de 1.240 documentales, realizados en los más de 100 países que visitó.

“Viajaba seis meses al año, entrando y saliendo de Colombia. Fueron unos tiempos maravillosos”, le dijo a este diario en el 2014, cuando volvió a la TV a presentar Turismo Capital, de Canal Capital.

Pasaporte al mundo, El mundo al vuelo y Cámara viajera fueron sus propuestas en televisión, realizadas para Caracol TV (hoy Canal Caracol) y Colombiana de Televisión.

Y aunque en esta última etapa tuvo asistentes, productores y realizadores, en sus días en la televisión nacional era el todero: dirigía, escribía los textos, editaba y musicalizaba.

En esos momentos no había internet ni existían los canales internacionales de viajes de hoy, de ahí su importancia, como dice Malcolm Aponte, director de Producción de Colombiana de Televisión y su productor en El mundo al vuelo.

“Era un genio porque todo lo hacía él con sus dos hijos. Estuve con él en la última etapa del programa y me sorprendía ver cómo trabajaba”, dice Aponte.

Pero lo mejor de esa experiencia era cuando Mora regresaba de sus viajes, “porque de la manera más deliciosa, amena y didáctica nos los narraba. Uno no se cansaba de oírlo”, sigue.

Esa riqueza de detalles, dice el crítico de televisión Ómar Rincón, se debía a que “él le contaba a uno las cosas de una manera muy rica”, dice.

Y Rincón agrega algo más importante: “Salía en una televisión en la que la gente triunfaba no por bonita, sino por su estilo, como Pacheco y Jorge Barón”.

Mora, quien estudió derecho en la Universidad Libre, vivió su infancia en la población huilense de Acevedo e hizo sus estudios en Elías, Huila.

Señal Colombia pasará programas de ‘Pasaporte al mundo’: 28 de julio (8 p. m.) y 29 y 30 (9 p. m.).

Desde niño se interesó por el turismo y, según le contó a El Meridiano de Córdoba, en los viajes que hacía en vapor con su padre, desde La Dorada hasta Barranquilla, leía las historias de Julio Verne.

Ya en la universidad, hizo un curso de turismo en Bulgaria, gracias a que perteneció a organizaciones estudiantiles. Su entrada al periodismo fue cuando hizo un curso en un centro educativo cercano a su universidad. Trabajó con Yamid Amat, Margoth Ricci, Jorge Enrique Pulido y Óscar Restrepo, y en el diario El Espacio.

La historia de su llegada a la televisión con un programa de turismo fue gracias a un encuentro con Jesús Álvarez, entonces director de Caracol Televisión. Mora le dijo que era más barato presentar un espacio de este tipo que la serie Baretta, famosa en los años 70. Al día siguiente comenzó a hacer El mundo al vuelo.

“Tuve mucha suerte, pues en el primer programa me encontré en el desierto del Sahara a un paisa que vendía camellos, y eso le gustó mucho a la gente. Y en el segundo entrevisté a un miembro de la Eta”, le dijo Mora a este diario.

Para Hilda Strauss, presentadora de televisión y locutora radial, “Mora ha sido uno de los grandes cerebros de nuestra televisión, porque se atrevió a hacer algo que no existía. Hoy, los programas de viajes y turismo son comunes, pero en ese tiempo era una empresa complicada, pues hacer exteriores con bajo presupuesto era algo parecido a imposible”, afirma.

“Para nosotros los de los medios, eran legendarias sus maletas pesadas con los equipos de la época”, sigue.

Pero la televisión cambió, y a principios de este siglo sus programas desaparecieron, además, por la crisis económica y la llegada de la televisión internacional.

Pero Mora no se quedó quieto. Tenía su página de internet, Hectormoratv; escribió varios libros, entre ellos Haciendo maletas, dictaba conferencias y era miembro de las asociaciones turísticas.

De los viejos tiempos, su amiga Vianette Monsalve recordó cómo logró entrevistar a la madre Teresa de Calcuta.

“Ella no lo quería atender. Entonces, durante una semana él se arrodilló al lado de la religiosa mientras oraba, y nada, hasta que le mostró un mapa y le señaló la travesía que había hecho para verla”, cuenta.

Pero, para ese viaje, Mora llevó a un camarógrafo nuevo que se fue de parranda y, en medio del guayabo, la entrevista quedó sin audio.

“Mora se enteró de esto en Nueva York y en su desespero le pidió a un sacerdote que encontró en la calle que le ayudara a buscar a alguien que leyera los labios”, sigue Monsalve.

La magia se dio, y la voz en español que se oyó en la entrevista era de la esposa de Mora en ese momento.

Esta es una de las miles de anécdotas del periodista que nos dejó, que para Jorge Barón fue “el hombre que hizo posible conocer el mundo, gracias a su tenacidad y a su amor por el oficio en una época en la que era bien difícil hacer este tipo de documentales”.

Y tras su muerte, el analista de medios Germán Yances, quien fue su amigo y con quien estuvo de jurado en un Reinado del Turismo en Honda, contó que hace unos meses Mora le mostró una novela de ficción “en la que incluía todos los lugares del mundo que había visitado. Me leyó apartes, y a mí me encantó”.

Sus viajes se veían reflejados en su casa, llena de recuerdos de cada rincón al que fue, como contó otra de sus amigas, la presentadora Magda Egas.

“Se ha ido un genio, de esos que trabajan en secreto, sin dar a conocer sus proezas –dice Hilda Strauss–. Los que llegamos a viejos frente a las luces y los micrófonos, los que vivimos las complicaciones de la televisión en la edad de cámaras enormes y luces de toneladas nos preguntábamos cómo ese Quijote hacía un programa desde la gruta de Belén”.

OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE
Cultura y Entretenimiento

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