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Decálogo para recuperar las ganas de tener sexo

Recomendaciones y claves prácticas para dejar atrás la inapetencia sexual.

Deseos sexuales

Los deseos sexuales cambian y evolucionan, por eso es clave hablar del tema y ‘actualizar’ nuestros deseos con el otro.

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123rf

13 de marzo 2018 , 09:35 p.m.

“No tengo ganas”. Esta frase refleja uno de los problemas más comunes en las parejas, aunque son escasas las personas que acuden a consulta para buscar solución y el problema tiene un nombre: inapetencia sexual.

“La inapetencia sexual se define como el bajo nivel de interés sexual, que se manifiesta en la dificultad para iniciar o responder al deseo de actividad sexual en la pareja”, explica la psicóloga de adultos Nira Pérez, del centro Isep Clínic, en España.

Según Pérez, “es común la idea de que no existe solución o que el deseo ya volverá, dejando pasar los días sin que la situación mejore, pero dejar pasar el tiempo u ocultar el problema puede dar lugar a costumbres que provoquen la desaparición total de las relaciones sexuales”.

“El primer paso, una vez detectada esa falta de deseo, es descartar una causa orgánica; es conveniente consultar un médico, aunque la mayoría de las veces se trata de causas psicológicas, por lo que la terapia sexual o de pareja resulta ser lo más efectivo en estos casos”, añade.

A veces, más que haber poco interés sexual, simplemente puede existir una discrepancia en los niveles de interés sexual entre los dos miembros de la pareja: “Una de las partes puede creer que presenta un bajo deseo cuando, en realidad, puede suceder que su pareja tenga un deseo sexual aumentado”, sostiene la psicóloga española.

Aunque hay ocasiones en las que es necesario recibir psicoterapia para solventar problemas relacionados con la autoestima, alguna experiencia sexual traumática, problemas de la imagen corporal u otras dificultades que puedan estar influyendo. La psicóloga Pérez da 10 claves para “recuperar las ganas”.

1. Reserve tiempo para la intimidad no sexual

“El éxito de una relación requiere tiempo, energía, cuidados y atención, y una de las causas de fracaso en pareja es el poco tiempo que pasan juntos, lo que puede crear dificultad para el diálogo o la resolución de problemas”, señala Pérez.

Por ello “es conveniente tener alguna cita con la pareja fuera de casa y buscar media hora diaria para dialogar a solas de algún tema que preocupe, si lo hubiera, o para contarse lo del día”, señala, advirtiendo que “la falta de comunicación se puede convertir en falta de intimidad”.

2. Redirija su atención hacia lo sexual

Para Pérez, “el ritmo del día a día deja poco espacio para la sexualidad”, por lo que recomienda a cada uno de los miembros de la pareja que “traten de escuchar sus deseos y busquen cinco minutos al día para pensar y fantasear con posibles encuentros sexuales”.

3. Pensamientos eróticos

“Es probable que en algunos momentos del día asalten nuestra mente pensamientos eróticos fuera del contexto del encuentro sexual en la pareja”, explica Pérez. “En vez de evitarlos, trate de prestarles atención para rescatarlos luego, compartirlos con su pareja”, sugiere.

Un libro, una película o cualquier estímulo que se aleje de lo rutinario es útil como apoyo o de los pensamientos eróticos

4. Sensaciones de excitación

Según Pérez, nuestro cuerpo “responde a la excitación sexual desde antes de llegar al orgasmo, por lo que hay que ‘hacerle caso’ y disfrutar de esas sensaciones que preceden al clímax, tratando de buscarlas en diferentes situaciones, aunque no sea posible llevar a cabo una relación sexual completa”.

5. Esté pendiente de caricias que estimulen los sentidos

“Es frecuente que las relaciones sexuales se vuelvan rutinarias, enfocadas a la penetración, olvidando las caricias y estimulos que pueden producirse fuera de este momento concreto”, explica la psicóloga. Para remediar esta situación, dedique tiempo a las caricias que precedan al acto sexual, “orientando a nuestra pareja sobre las que nos agradan”.

6. Potencie la fantasía

“Un libro, una película o cualquier estímulo que se aleje de lo rutinario es útil como apoyo o de los pensamientos eróticos que sirvan como base para practicarlos posteriormente”, señala Pérez, y recomienda hablar con nuestra pareja sobre estas fantasía y nuestro deseo de llevarlas a cabo en conjunto.

7. Juegos de seducción

“Jugar en pareja es una manera de reavivar la pasión”, y “tener una cita con la pareja como si no se conocieran de nada y hablar de sus gustos sexuales, simulando que es la primera vez que intercambian esta información” es una buena manera de ‘volver a conocerse’, sugiere.

“Adoptar un rol que no es el nuestro habitual, fantasear imaginándonos que estamos en lugares donde nos gustaría estar, o enviar a nuestra pareja algún mensaje subido de tono fuera del contexto sexual, son prácticas que pueden volver a encender la llama”, dice la psicóloga.

8. Relajación para reducir estrés y ansiedad

Pérez aconseja crear un ambiente relajado con luz tenue, velas, temperatura agradable y música relajante de fondo, masajear el cuerpo de nuestra pareja y viceversa, de manera suave, con el fin de disfrutar de un estado agradable, sin que el único objetivo de estas prácticas sea la excitación sexual.

“Jueguen a relajar su cuerpo por grupos musculares, comentando las sensaciones de relajación que se van produciendo y siendo conscientes de la respiración, para conseguir un control de los estados de ansiedad”, recomienda Pérez.

9. Conozca los deseos

“Con el transcurso de la relación no dedicamos tiempo a pensar en nuestros nuevos deseos, y menos aún en observar los de la pareja”, asegura. “Los deseos sexuales cambian y evolucionan con el tiempo, por ello deberíamos ‘actualizar’ nuestros deseos con el otro miembro de la pareja cada cierto tiempo, para así seguir complaciéndonos mutuamente”.

10. Discrepancias sexuales

“Si hay discordancias en el nivel de deseo, es clave asegurarse de que el problema en el terreno sexual es un inconveniente aislado y no es la consecuencia de una mala relación de pareja”, señala Nira Pérez. “Para resolver diferencias, ambos deben adquirir un compromiso para mejorar su calidad de pareja de manera integral y no sexualmente en particular”.

“No siempre el que tiene menor deseo es el que tiene el problema, pues existen múltiples factores, como el estrés laboral, los problemas económicos, los trastornos de salud o una mala relación de pareja, que pueden justificar ese descenso de deseo sin que haya que convertirlo en algo ‘patológico’ ”, explica.

EFE

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