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‘Los líderes de A. Latina me prepararon para Trump’: Jorge Ramos

El periodista mexicano, de Univisión, habla del reconocimiento a la excelencia del Premio Gabo 2017.

Donald Trump ordenó que Jorge Ramos fuera retirado de una rueda de prensa

En agosto de 2015, en medio de la campaña por la Presidencia de Estados Unidos, el entonces candidato Donald Trump ordenó que Jorge Ramos fuera retirado de una rueda de prensa, en Iowa.

Foto:

Ben Brewer / Reuters

27 de julio 2017 , 08:00 a.m.

En 1991, durante una cumbre iberoamericana en Guadalajara (México), Jorge Ramos intentó acercársele a Fidel Castro para lanzarle una pregunta que giraba en torno a la democracia en Cuba. Pero, antes de llevarlo a una respuesta, un escolta del líder cubano arrojó al periodista de un empujón al piso, sin que la acción quedara en cámara. Ramos recuerda haber visto desde el piso a dos figuras inmensas que se alejaban por los pasillos del hotel.

No sería la última vez. En medio del rali por la Presidencia de Estados Unidos, en el 2015, el comunicador mexicano –con ciudadadanía estadounidense– fue retirado hostilmente por un guardaespaldas del entonces precandidato Donald Trump de una rueda de prensa en Iowa.

Nada de eso ha amainado las preguntas del periodista de Univisión. Al contrario, Ramos ve hoy, a sus 59 años, la necesidad de seguir siendo el reportero incómodo para el poder. Y por esa insistencia recibirá el reconocimiento a la excelencia del Premio Gabo 2017 el próximo septiembre, reveló la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) esta semana .

“Esto es una muestra más de que el periodismo importa y que nuestro verdadero lugar está al otro lado del poder”, le dijo Ramos a EL TIEMPO

¿Es mal momento o buen momento para ser periodista en EE. UU.?

Este es un momento muy difícil para ejercer el periodismo en este país, pero es uno grandioso. Creo que me he estado preparando toda la vida para este momento. Es muy difícil porque tenemos a un 'bully' (acosador) en la Casa Blanca, un presidente que abusa de su poder, que miente, amenaza, ha destruido familias, y que no va a cambiar; cada vez que creemos que Trump va a cambiar, nos equivocamos. Me estoy preparando para cuatro años con Trump u ocho en la Casa Blanca. Es uno de los momentos más importantes para ser periodistas, sobre todo para los difíciles, en los que hay que cuestionar y decir que no, porque para eso estamos. Para los momentos fáciles hay otros.

Hay personajes muy difíciles de entrevistar, que para evadir al periodista lo descalifican. Un episodio particular para nosotros es el que usted vivió con el expresidente Álvaro Uribe. ¿Qué debemos entender periodistas y audiencias acerca de ellos?

Que nuestra principal labor es hacer preguntas incómodas. Quiero insistir en que nuestra labor es ser contrapoder, y que aunque ellos no quieran contestar, hay que preguntarles. La principal función social que tenemos es obligarlos a que rindan cuentas. Y aquí quiero enfatizar la palabra ‘obligarlos’, porque para eso estamos. No estudié periodismo para cargar una grabadora o repetir las cosas que dicen ellos; tampoco para tomarles fotos ni hacerlos quedar bien. Estudié esta profesión para decirles que no y enfrentarlos, para ponerlos en situaciones incómodas, para que se enojen, para que respondan a sus acciones y sus palabras.

Con tanta atención que Trump puso sobre usted y en la población latina, podría capitalizarla en una carrera política, como hacen otros. Parece no hacerlo, pero seguro alguien se lo ha sugerido antes...

Creo que aquí el tema es si es válido hacer política o activismo desde el periodismo. Y mi respuesta es que yo solo soy un periodista que hace preguntas. Nuestro poder viene precisamente de hacer preguntas. En esta época, con las redes sociales creciendo con tanto poder, a veces los periodistas tenemos mucha más influencia que los mismos políticos...

Mira: entiendo el periodismo como un servicio público, y en tal sentido es muy parecido a la política, pero la gran diferencia, la más importante, es que estamos del otro lado. No podemos ser partidistas, no puedo ser demócrata ni republicano, ni liberal ni conservador, ni tomar posiciones, debe ser una posición siempre desde la independencia.

¿Cómo es posible eso cuando atacan lo más profundo de su ser? La entrevista con el supremacista blanco Jared Taylor es muy dura, ¿cómo aguantó para no reaccionar violentamente contra quien lo ofendía?

Creo que he entendido últimamente que hay ciertas ocasiones en las que los periodistas sí debemos tomar postura; insisto en que no una partidista, pero sí tomar posición, y he identificado seis áreas para hacerlo: en casos de racismo, discriminación, corrupción, mentiras públicas, dictaduras y violaciones a los derechos humanos. En esas circunstancias estamos obligados a tomar posición.

No podemos hacer la misma entrevista a un dictador que a una víctima de su dictadura. No podemos hablar igual con un racista del Ku Klux Klan que con alguien que ha sufrido la segregación racial.

Cuando entendemos que muchas veces los periodistas no debemos ser neutrales, y sé que esto es controversial en el periodismo o en las escuelas de periodismo, creo que estamos llegando a la verdadera misión del periodismo, y es ahí cuando te puedes enfrentar a un dictador o a un racista como Taylor, o a alguien que nos quiere atacar, como Donald Trump

¿Qué hizo posible su historia en Estados Unidos?

Soy un inmigrante y nunca voy a dejar de serlo. Estados Unidos me dio las oportunidades que mi país de origen no me pudo dar. Yo hui de México por un caso de censura, y EE. UU. me ha permitido ejercer el periodismo por casi 35 años con total libertad; estas dos condiciones me definen, ser inmigrante y ser periodista.

¿Y qué tan posible será ejercer en el futuro, en medio de estos líderes?

Lo que pasa es que América Latina me ha preparado bien para enfrentarme a Trump. Hemos tenido tantos dictadores, tantos presidentes autoritarios y líderes que abusan de su poder que Trump viene siendo como uno más. Cuando te enfrentas a líderes como Hugo Chávez o Fidel Castro, Trump ya no parece tan peligroso.

Te doy un ejemplo: las únicas veces que han evitado que yo continúe haciendo preguntas con un guardaespaldas ocurrieron, una, durante una entrevista con Fidel Castro en una cumbre iberoamericana y la otra, con Donald Trump. Castro me preparó bien para enfrentar a Trump.

CARLOS SOLANO
Cultura y Entretenimiento

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