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El fútbol mixto se toma las canchas

Cada vez es más frecuente la presencia de jugadoras en partidos amistosos.

Fútbol mixto

Una de las virtudes del fútbol mixto es el rol de protagonista asumido por la mujer, que antes se limitaba a un papel de espectadora.

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Ignacio Sánchez. La Nación - GDA

17 de junio 2018 , 12:05 a.m.

Cada noche, en el parque de la calle 106, barrio Navarra, norte de Bogotá, jóvenes deportistas se reúnen a jugar fútbol 5. Alrededor de la cancha de asfalto, otro grupo anima con emoción mientras hacen movimientos para entrar calientes a la hora del cambio.

Los encuentros son animados. En ocasiones, intensos. Eso sí, nunca hay mala intención. Además de los golazos que de vez en cuando convierten, un hecho llama la atención: hay hombres y mujeres en cada una de las alineaciones.

De un tiempo para acá, la presencia de mujeres en el terreno de juego es cada vez más frecuente tanto en el ámbito aficionado como en el de los clubes organizados. De hecho, en Colombia está en disputa, con cinco equipos nuevos (Nacional, Junior, Bogotá, Tolima y Atlético), el segundo torneo profesional de la Liga Femenina, en el que Santa Fe defiende su corona obtenida en 2017. Colombia, además, tuvo un brillo rutilante en la Copa América Femenina, en Chile, en especial por la calidad de María Catalina Usme Pineda (Marinilla, Antioquia, 21 de diciembre de 1989). Los críticos la califican de “jugadoraza” y sentencian que es tan efectiva como Cristiano Ronaldo pues cada vez que tiene la oportunidad define con fuerza y precisión. ¿Su sueño? Ella no vacila al responder: “Yo siempre jugué con hombres; vine a jugar con mujeres casi a los 15 años, y si algún día se da la posibilidad, no tengo ningún problema, me encantaría jugar en un equipo de hombres”.

Precisamente, en Argentina, uno de los países más futboleros del planeta, las mujeres cada vez son más protagonistas. Eso lo sabe Leandro, a quien le llegó una propuesta que no pudo rechazar. “Nos faltó un jugador. ¿Quieres sumarte?”. Aceptó la propuesta. Enseguida algo le llamó la atención. Paradas sobre el césped sintético, haciendo ejercicios de calentamiento, estaban sus nuevas compañeras de equipo. Sin saberlo, lo habían convocado para jugar un partido mixto. “¿Y ahora?”, se preguntó entre sorprendido y entusiasmado por el desafío.

Al igual que en Colombia, después del ‘boom’ del fútbol femenino, que en su momento fue interpretado como un paso más en la búsqueda de igualdad de género, en Argentina los equipos conformados por hombres y mujeres se imponen en las plazas y canchas de fútbol 5 de todos los barrios. Si el fútbol femenino fue el que abrió el camino para la aceptación, el mixto es algo así como la confirmación de que algo está empezando a cambiar. “Hace 10 años, un hombre no aceptaba jugar un partido con una mujer. Y la mujer tampoco se permitía decir que quería jugar. Hoy eso cambió, el varón no solo acepta, sino también reconoce cuando una joven juega bien o mejor que él”, dice desde Buenos Aires Lorena Aquino, arquera y capitana de Las Máquinas, un equipo en el que comparte cancha con su marido, su hermano y varios amigos de la infancia. Lorena siempre tuvo contacto con el fútbol, pero apenas a los 33 lo comenzó a disfrutar.

Aunque explotó hace poco, la modalidad mixta existe desde hace años en algunas canchas de fútbol 5 y surgió casi por necesidad. “Empezamos a hacer partidos mixtos en 2012. Algunos muchachos se sumaban a los de mujeres, porque ellas querían jugar y no llegaban a formar equipo. Notamos que la modalidad había gustado y fue creciendo, sobre todo a nivel recreativo, con partidos los martes, jueves y domingos. Ya a finales del año pasado decidimos organizar un torneo mixto. Fue más popular de lo que pensamos. Nos sorprendió”, reconoce Anne Marie van Beusekom, cofundadora de FC Buenos Aires Fútbol Amigos (Bafa), una comunidad de jugadores aficionados de todas partes del mundo que se juntan en las canchas de Palermo Fútbol para hacer lo que más les gusta.

La modalidad mixta, al menos en Argentina, implica acatar varias nuevas reglas de juego. La más importante (y tal vez polémica) es que los hombres no pueden patear al arco. Y esto es así porque hay otra regla que dice que el arco debe estar custodiado siempre por una mujer, que difícilmente podría atajar el remate de un hombre sin salir lastimada o lesionada. Es decir, los varones no pueden convertir. Entonces se ven privados de eso que es la esencia misma del fútbol: hacer (y gritar) un gol. Salvo (siempre hay una excepción que confirma la regla) que lo hagan con la cabeza.

Lejos de lamentarse, Diego Aquino, hermano de Lorena e integrante de Las Máquinas, sostiene que esta limitación hizo, por ejemplo, que mejorara su golpe de cabeza. “El no poder patear al arco es para proteger a la mujer de posibles lesiones”, advierte Diego, que considera que todas estas reglas son necesarias para que el fútbol mixto sea posible. Sin embargo, se queja de que algunas mujeres se “aprovechan” de esta protección. “Hay algunas que juegan en clubes y van muy fuerte abajo y te pegan patadas, y el árbitro no dice nada, se hace el distraído. Apela al famoso ‘siga, siga...’ y estás en el piso con dolor...”, opina Diego, campeón de varios torneos mixtos con su equipo.

Más allá de los aspectos netamente futbolísticos, los equipos formados por hombres y mujeres disfrutan, además de compartir una cancha, de los famosos terceros tiempos. Las salidas a comer o a tomar algo después del partido son uno de los puntos fuertes detrás de esta nueva modalidad. Es decir, compartir entre ellos y ellas en un deporte antes considerado exclusivamente masculino.

Anne Marie van Beusekom concluye también desde Buenos Aires: “Algo que me parece que cambió respecto de antes era que la mujer que jugaba al fútbol se masculinizaba. Hoy eso cambió. La mayoría que juega no pierde su feminidad”.

Un reglamento inédito para ellas y ellos

En Argentina se fijó un reglamento bastante singular para jugar al fútbol mixto. Básicamente, se debe seguir estos puntos. Cada equipo debe estar conformado por al menos dos jugadoras y dos jugadores de campo. En el arco, sí o sí debe atajar una mujer.

Los goles deben ser convertidos siempre por mujeres. Los hombres tienen prohibido patear al arco. Su rol debe ser de asistencia. La única manera en que un varón puede hacer un gol es con la cabeza, ya sea mediante un centro de un compañero o un autopase.

Los penales y tiros libres directos deben ser ejecutados por una mujer.

En cuanto a los cambios, una mujer puede reemplazar a un hombre durante el partido, pero un hombre no puede reemplazar a una mujer. Siempre debe haber al menos tres mujeres en la cancha.

LAURA REINA
LA NACIÓN (Argentina) - GDA
En Twitter: @LANACION

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