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‘Mi prioridad es mi vida familiar’: Mónica Fonseca

La influenciadora habla de su vida en Canadá y sobre su papel de embajadora de varias causas.

Mónica Fonseca y Juan Pablo Raba

Mónica Fonseca junto a su esposo, el actor y productor Juan Pablo Raba, y el hijo de ambos, Joaquín.

Foto:

Andrés Oyuela

17 de diciembre 2017 , 01:50 a.m.

Tras haber dejado la televisión colombiana, Mónica Fonseca enfocó su carrera en el exterior, en servir a causas como la defensa del medioambiente y convertirse en una influenciadora.

Actualmente es embajadora de Medio Ambiente para Naciones Unidas, vocera contra el maltrato a la mujer y la lucha contra el cáncer de seno, y miembro de la junta directiva de la Fundación Natalia Ponce de León, la joven víctima de ataque con ácido. Está casada con el actor Juan Pablo Raba, con quien tiene un hijo, Joaquín, y juntos viven hoy en Vancouver (Canadá), donde Raba graba la nueva temporada de la serie ‘Six’, del canal History. Mónica habló –vía correo electrónico– con EL TIEMPO:

Usted dice que junto con su esposo decidieron vivir de una manera gitana. ¿Qué significa?


Que vamos a donde nos llevan las mejores oportunidades de trabajo y de crecer juntos como una familia unida. A donde llegamos armamos vida, encontramos nuestros espacios y, lo mejor, conocemos gente maravillosa que se convierte en familia.

¿Qué es lo que más le gusta de viajar?

Conocer, oír, ver y aprender de diferentes culturas. De la gente y sus historias. Asimilar el mundo, juntos, y disfrutarnos cada segundo.

¿Es cierto que su relación con Juan Pablo empezó en Twitter?

Nos habíamos encontrado pero no cruzábamos más de un par de palabras y un saludo. Cada uno andaba en lo suyo. Hace 7 años, por esta época, leí un tuit de él y le respondí. Después nos vimos en persona y desde ahí estamos juntos. Lo mejor es que no hemos dejado de mandarnos mensajes. Ha sido parte importante de esta relación.

¿Diría que ser madre le ha cambiado la vida?

De muchas maneras. Ser mamá me ha permitido conocerme mejor, reaccionar diferente frente a los retos de la vida. Disfrutar y gozarme más lo sencillo.

¿Cómo es la vida en Vancouver?

Muy tranquila. Siempre pienso que la vida en esta ciudad se parece a lo que nuestros niños deberían volver a tener en Colombia. Sé que las comparaciones son antipáticas, pero aquí encuentro respeto por el medioambiente, los niños, los adultos mayores, la diversidad en todo sentido. Es una ciudad en donde se respira aire puro. Las montañas, los árboles y el mar son la locura. ¡Una belleza!

¿Tienen algún proyecto en Colombia?

Hemos estado dedicados con Juan Pablo, principalmente, a construir su carrera, dando el paso más complejo que es ser considerado un actor que, sin importar su origen, pueda representar cualquier personaje. Actuar en un segundo o tercer idioma, sin que tu origen te limite, es una tarea dispendiosa pero gratificante.

¿Y en cuanto a usted?

Metida en tecnología con varios ‘startup’ andando. Cuando se da la oportunidad presento, codirijo o asesoro proyectos audiovisuales. Estudio ‘life coaching’, hago pilates y yoga. Las redes sociales y las marcas son parte importante de lo que hago. Pero mi carrera más brillante ha sido pasar de ser una persona que dedicaba muchas horas a trabajar a ser esposa y mamá que goza estar presente en la vida de su familia. Mi prioridad es mi vida familiar.

Es muy activa en redes sociales. ¿Qué piensa de esas herramientas?

Son un organismo vivo maravilloso. Como toda herramienta, bien usada, es aliada, pero mal usada es el peor verdugo. Existe una responsabilidad importantísima a la hora de acompañar a los más jovencitos en esta ‘avenida’, transitada por millones de seres humanos y bots.

Estando tan expuesta en redes, ¿cómo mantiene su vida privada?

Estando menos expuesta a las redes, precisamente. Ser cuidadosa. Tener filtro, disciplina y respirar profundo antes de cazar peleas que no corresponden, y de hacerlo, siempre, con respeto por la humanidad del otro. Muchas veces se aprende por experiencia. Pero en las redes sociales apenas estamos entendiendo, a punta de prueba y error, qué es lo que mejor va con cada una de nuestras personalidades. Hay una identidad que se construye en nuestras redes y está directamente relacionada con quién realmente somos fuera de ellas.

Usted trabaja por el medioambiente, ¿hay algún proyecto nuevo en ese campo?

En este instante, EmobiColombia, que acabamos de lanzar. Tenemos lo que se llama ‘carsharing’ totalmente eléctrico, andando por Bogotá. Cambiándole la cara a la movilidad y aportando a que las soluciones no contaminen. También hay un tema de basuras y reciclaje gestándose.

Es promotora de la vida sana. ¿Qué consejos les daría a sus seguidores?

Consejo fácil: tomar agua todos los días. Hacer ejercicio, no para estar “buena” o “guapo”, sino bien, feliz, tranquilo y llegar a mayores con un estado de salud óptimo. Sentirme bien gracias a mis propias acciones hacia mí –suena redundante, pero es así de simple–. De ahí, el entorno se ve beneficiado (pareja, familia, amigos).

El apoyo a fundaciones es parte de su trabajo de empoderamiento global...

Las niñas y los bebés de la Juanfe (fundación Juan Felipe Gómez Escobar), Natalia Ponce de León y cada caso en donde una mujer, un menor o un ser humano haya sido violentando o afectado por otro es asunto de todos. Catalina Escobar, directora de la Juanfe, es una de las embajadoras más importantes de estas causas a nivel mundial. Es nuestra maestra. Natalia Ponce es la fuerza, el perdón y la capacidad de transformación. Hago parte de su junta directiva y a través de su mensaje transformamos y ayudamos a muchos.

Las mujeres anónimas y conocidas que hemos logrado no solo sobrevivir sino cambiar esas realidades espantosas por las qué pasamos alguna vez somos el mejor ejemplo de la posibilidad de sobreponerse ante todo y somos nosotras, como soldados, las que acompañamos a nuestras líderes para que esta pandemia de violencia contra la mujer no se perpetúe y, más bien, nuestra comunidad dé un giro definitivo hacia la equidad, el respeto y el trabajo en conjunto.

‘Mi hijo no es una marca’

Usted es fuerte en el tema de ‘marketing’ y es embajadora de marcas. ¿Su hijo también es una marca?

No. Joaquín Raba es un niño. Y uno muy feliz. Por ahora, su nombre no es una marca. Por ser posiblemente hijo de dos personas que trabajamos en medios, es llamativo para las marcas. Le gusta y disfruta cuando hace alguna actividad como influenciador, porque es un entorno divertido. Siempre acompañado por nosotros, como corresponde. Más adelante, si le gusta y le parece interesante, tomará sus decisiones frente a este asunto.

ORLANDO RESTREPO
Editor - EL TIEMPO
orlres@eltiempo.com

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