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Colombia moda 2017: vestidas con color del Caribe

Los diseñadores María Luisa Ortiz y Diego Guarnizo hicieron una colección para Arkitect, del Éxito.

Colombiamoda

En la pasarela M, María Luisa Ortiz y Diego Guarnizo, quienes lideran la marca SOY, estuvieron unidos con Modo Rosa y Arkitect.

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28 de julio 2017 , 06:20 p.m.

Desde hace unos meses Rosa María, una joven y bella mulata nacida en Quibdó, anda recorriendo el país, descubriendo sus paisajes, sorprendiéndose con el trabajo de los artesanos y valorando la cultura y tradiciones de cada región. Cada lugar que visita la llena de colombianidad y la motiva a contar lo visto y aprendido para que sus demás compatriotas también se acerquen y disfruten de estos tesoros.

Rosa María es el personaje que los diseñadores María Luisa Ortiz y Diego Guarinzo crearon para su marca 'Soy', y así narrar, a través de la moda, esas historias y quehaceres artesanales de las regiones del país. En Colombiamoda mostraron el tercer capítulo de esta ‘novela’, que busca rescatar, valorar y destacar la identidad de país.

Esta vez, Rosa María viaja por el Urabá antioqueño, para emprender un viaje por el Caribe colombiano hasta La Guajira. En su travesía va llenando su maleta con tejidos de la caña de flecha de Tuchín (Córdoba); las hamacas de Morroa (Sucre) y San Jacinto (Bolívar), la cestería de Colosó (Sucre), los paisajes de la zona bananera y el Cabo de la Vela (La Guajira).

Todo esto se traduce en estampados, siluetas, colores que los diseñadores pensaron para la mujer Arkitect, la marca del Grupo Éxito, que lleva una vida activa, que es práctica y que asiste a distintos eventos. Es la forma de acercar la moda, con prendas de diseñador y a buen precio.

Variedad y versatilidad de prendas

Chaquetas de distintos largos, pantalones, faldas, vestidos, camisas, tops, zapatos, pañoletas... con diseño contemporáneo y trabajo artesanal. Soy diseñó un catálogo de 136 prendas y accesorios (como pareos y pañoletas), cinco de calzado y carteras (sobres y canastos) y 28 de cosas para el hogar como delantales y cojines.

Los estampados, el color y las siluetas variadas son el fuerte de esta colección: los tonos verdes de los platanales; el blanco y negro de la caña flecha, mezclada con naranja, rojo y amarillo de las hamacas; y termina con rosados, azules y rojos del mar y los flamingos. Ya está a la venta con precios entre los 14.900 y los 139.000 pesos.

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Los estampados, el color y las siluetas variadas son el fuerte de esta colección: los tonos verdes de los platanales.

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Prevención del cáncer de seno

En su viaje por el Caribe, Rosa María también llevó un mensaje de prevención del cáncer de seno, como parte de la alianza del Soy, Grupo Éxito y Modo Rosa que promueve esta temática y que lleva a cabo la pasarela Modo Rosa en Colombiamoda, que esta vez presentó esta colección. Por eso, un porcentaje de las ventas de estas prendas irá destinada a apoyar esta campaña que busca concientizar a las mujeres de la necesidad del autoexamen.

El colorido de Pepa Pombo y Mónica Holguín

Azul provence, ‘baby blue’, nácar, zapote, negro, ‘nugget gold’, cereza, verde esmeralda, ‘twilight blue’ y apricot brandy. Así, llena de color, es la colección París de Asia, que esta dupla maravillosa presentó en el desfile inaugural de Colombiamoda, en la que Mónica Holguín, directora creativa de la marca, quiso rendirle un homenaje a su madre Pepa Pombo. Y los hizo de varias maneras, entre ellas, con una silueta de su rostro en perfil, como parte del grafismo creado por Carolina Pombo, que también incluye tulipanes, pájaros de larga cola y abanicos de palma.

A la vez, Mónica reconoce que en esta oportunidad su madre se involucró mucho más y “volvió a sus raíces con los bordados en cinta”. Así le dieron vida a faldas, vestidos largos y cortos, pantalones palazzo, kaftanes y sacos, algunos con aire oriental, y otras con un marcado tono retro, años 50 y 60.

La telas dobles faz y prendas sobre prendas, mostraron una vez más las versátiles posibilidades de estas piezas de la marca.


También usaron las rayas anchas y horizontales en tejidos de malla muy livianos, que da un mayor movimiento al andar.

“Pensamos en una mujer contemporánea, que atiende múltiples tareas al tiempo, viajera, que le gusta el arte”, explica Holguín.

Jorge Duque, la fuerza del corazón

Pip, pip, pip... y de repente, esa máquina que monitorea el corazón se queda en ese fatídico piiiiiiiii. Imposible no sobrecogerse. Sin embargo, en algún cuadrilátero de boxeo, la vida y la muerte se enfrentan. Varios minutos después, también de repente, vuelve a oírse ese pip, pip, pip. Entonces, ¡cómo no celebrar la vida!

Esa fue la vivencia que inspiró el trabajo de Jorge Duque, cuando en diciembre pasado, Santiago Escobar, su pareja, sufrió un infarto. Días enteros en el hospital, salas de cirugía, médicos y enfermeras, máquinas e instrumental quirúrgico; el cuerpo, el corazón, la sangre... todo eso salió –¿ o se exorcizó?– de forma creativa en la pasarela, la más vibrante e innovadora de este Colombiamoda.

Guiado por la estética y el ‘bit’ roquero de los años 70 y 80 en los que creció, sus mujeres derrocharon poderío y originalidad, con prendas cargadas de referentes conceptuales que no solo vienen del mundo médico que conoce bastante, pues Duque es fisioterapeuta, sino también del estético: la obra del pintor alemán Oskar Wilhelm Fischinger, que le aportó gran parte del color, y el Atomium, de Bruselas, “ese edificio hermoso en forma de átomo que nos recuerda que la vida es en sí misma un ejercicio químico”, comenta Duque.

Como investigar y experimentar con materiales entretienen su hiperactividad, Duque trabajó con fibras de vidrio y telas ligeras e irrompibles hechas con acero inoxidable, algodones fundidos con PVC, nailon con metal y cristal con gel, materiales casi impensables en la moda, pero que en sus manos logran tomar formas volumétricas, ligeras u orgánicas, según su antojo. Fucsia, rojo, verde mental, gris, negro y blanco; brillo e iridiscencia, celebraron la vida y mostraron un corazón que late fuerte.

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Fucsia, rojo, verde mental, gris, negro y blanco; brillo e iridiscencia, celebraron la vida.

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Mulierr nos lleva al fondo del océano

Una morena enfunda en un vestido tejido a dos agujas naranja, largo, de manga corta y flecos a los lados anunciaba el comienzo de la pasarela de la dupla Lorena Cuevas y Paola Tarazona, creadoras de Mulierr. Fue un toque de color fuerte que dio paso a las delicadas prendas en lino crudo, de corte recto, enriquecidas con bordados a mano que dejaron ver los corales del fondo marino.

Este fue el tema que inspiró a las diseñadoras a la hora de crear las texturas, las formas y el color de las prendas de su colección Anonymous, en la que primaron los vestidos largos que siluetas que permiten evocar las túnicas griegas y romanas.

El tema fue una invitación a la observación de los ecosistemas marinos, en especial el mundo de los corales, que también se hizo sentir en el color de algunos de las prendas, en un tono muy suave y delicado, que acompañó al azul petróleo, el gris hielo y el blanco, colores siempre presentes en las creaciones de estas dos mujeres, que también le dieron cabida a un vivaz verde esmeralda.

Cuevas y Tarazona han sabido combinar diferentes disciplinas y técnicas, como el tejido en dos agujas, el bordado a mano y el corte textil geométrico, para construir pendas en las que priman el uso de algodón orgánico y las sedas.“Buscamos la poesía que hay en la naturaleza, para llevarla de manera orgánica a nuestros diseños”, dicen estas mujeres que desde el principio imprimieron un sello a su marca que ya es reconocido.

Volver a empezar, de Juan Pablo Socarrás

Cuatro cosas han caracterizado el trabajo de este diseñador: su familia, sus historias y personajes como fuente de inspiración; la participación de artesanos en sus diseños, la exaltación de la cultura Caribe, macondiana, vallenata; y la manera de narrar, desde la nostalgia bañada de contemporaneidad.

Esta vez, Juan Pablo Socarrás juntó a sus tías Eufemia, Luisa Santiaga, Sara Simona y Manuela Cristina, y al general Sabas Silvestre, el telegrafista Gabriel Eligio García y Rafael Castro para dar vida a su colección Volver a empezar, que hace alusión al trabajo de cocreación hecho con comunidades y empresarios víctimas de la violencia del programa Inclusión en los Mercados, que lidera Propaís y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo con su marca Vivimos Pacíficamente, de la que Socarrás es asesor para la transferencia de conocimiento y la promoción del trabajo colaborativo entre estos microempresarios del sector moda-confecciones.

El sombrero vueltiao, las hamacas de rayas, los cañaguates florecidos, guiaron los diseños de Socarrás para mostrar cuatro mujeres y tres hombres muy distintos que le permitieron diseñar una variedad de prendas para distintas ocasiones, cargadas de sensualidad y delicadeza, en el caso de ellas, y de señorío y frescura, en el de ellos.Tules, transparencias, denim negro, algodón, encajes expresaron los distintos temperamentos de estos personajes, que se vistieron de negro, blanco y gris, con toques de color amarillos, rojos y rosados.

Los jardines de María Elena Villamil

El arte y la arquitectura predominan en las creaciones de esta diseñadora caleña, tanto en los estampados como en la forma de construir sus prendas.

En su colección Mujeres en el jardín, retoma el tono poético, etéreo y onírico de los pintores del impresionismo del siglo XIX, como Claude Monet y Frederick Childe Hassam, que dejó ver en los estampados con pinceladas de flores en tonos verdes, desde al selva hasta el militar, y azules, desde el marino hasta el royal, algunas veces bordadas a mano o sobre puestas.

Estas marcaron la pauta en vestidos largos y ligeros, en los que los plisados y los volantes en cascada marcaron la caída de las faldas y las mangas.

Para esta parte de la colección, Villamil utilizó organza de seda, tafetanes y mikados, estos dos últimos, para piezas con más volumen y estructura, para una mujer romántica, delicada, como las que estos pintores plasmaron en sus estampas bucólicas.

Estas prendas estuvieron entrelazadas por otras en las que predominó el gris asfalto y el gris hielo y, en lanas, acetatos y neoprenos, para una connotación más urbana y contemporánea, marcadas por las siluetas geométricas, tomadas de la arquitectura. Faldas, pantalones al tobillo, parkas, chaquetas y tops con su sello personal: desestructuradas, con sus grandes bolsillos a la vista, pliegues de origami, elaboradas, y siempre femeninas.

NATALIA DÍAZ BROCHET
Editora de EL TIEMPO

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