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Jorge Perry Villate, el profesor ‘alcahuete’ de Gabriel García Márquez

Fue el primer colombiano que compitió en los Juegos Olímpicos.

Gabriel García Marquez

Gabo estaba traumatizado con la muerte de Jorge Perry, tras accidentarse en su motocicleta: Miguel Ángel Lozano, Amigo de Gabo del Liceo.
En la foto, Gabo en Zipaquirá.

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Archivo Particular

09 de febrero 2018 , 07:23 p.m.

Siendo instructor de Educación Física del legendario Liceo Nacional de Varones de Zipaquirá, Jorge Perry Villate, ‘Mister’ Perry, fue profesor y amigo del joven Gabriel García Márquez, quien llegó como alumno a ese colegio hace 65 años: el 10 de marzo de 1943, dos días después de cumplir 16 años.

Se trata del mismo atleta que medía 1,73 metros de altura y que, 75 años atrás, recorrió la pista del Estadio Olímpico de Los Angeles portando solitario nuestra bandera tricolor, y que luego participó en la maratón de esa olimpíada. Aunque cuando apenas había corrido los diez primeros kilómetros, exhausto, y angustiado, no pudo seguir luchando y tuvo que retirarse de la competencia. Lo llamaron ‘El Comodoro’, y el Comité Olímpico Internacional valoró tanto su esfuerzo que le otorgó la Medalla al Mérito Olímpico.

Perry Villate soñaba intensamente con participar en esos juegos; pero no tenía quién lo escuchara. Entonces decidió “lanzarse” y pedir ayuda al Comité Olímpico Internacional (COI), para que lo apoyara y le permitiera participar por Colombia en la gran olimpiada de los Estados Unidos. Y gracias a su tenacidad impactó al COI, y consiguió su apoyo económico para viajar con anticipación a ese país, y para que contara con un entrenador “gringo”.

Jorge Perry Villate, nacido en Samacá, Boyacá, en 1910, tuvo el privilegio de ser el primer deportista colombiano que compitió en unos Juegos Olímpicos, en Los Ángeles 1932. Tenía 22 años y era una especie de “famoso desconocido”. Lo apodaron ‘Mister’ porque tenía el pelo rubio, los ojos claros y ancestros europeos: su madre, Lola Villate, nació en España, y Alfredo Perry (su padre) era un inmigrante inglés que se dedicó en Boyacá a la minería del carbón.

‘Mister’ Perry, profesor de Gabriel García Márquez en el Liceo de Zipaquirá (donde lo convirtieron en escritor), considerado en los años cuarenta como el mejor plantel nacional de bachillerato. Entre ellos hubo empatía desde el principio; posiblemente en ello tuvieron que ver dos historias suyas con capítulos parecidos: García Márquez abandonó su hogar días antes de cumplir 16 años (en marzo de 1943), por rebeldía manifiesta; y Perry Villate se fue del suyo cuando tenía 18, por un sentimiento similar. Los dos llegaron a vivir en Bogotá; Perry comenzó a trabajar en los Ferrocarriles Nacionales, y Gabo, por cosas del destino, “fue a dar luego a Zipaquirá”, donde vivió bajo el mismo techo con Perry, en la casona del Liceo, construida en 1782.

Además, Lolita Porras, la primera novia de García Márquez, murió repentinamente en Zipaquirá; y Raquel de los Ríos falleció siendo la novia de Jorge Perry.

Según Hernando Forero Caballero (compañero de García Márquez), Gabo no participaba en ningún deporte, le daba pereza hacer ejercicio, no practicaba nada que le hiciera gastar energías, excepto el baile. Siempre estaba ocupado leyendo”.

Otro compañero, Miguel Ángel Lozano, decía: “Tomábamos las onces, que constaban de una fruta, leche, un bocadillo veleño y una mogolla. Y bajo el comando del profesor Perry marchábamos formados por cursos, directo al campo de deportes, que quedaba a seis cuadras del Liceo.

García Márquez ‘mamaba gallo’ hasta en los desfiles, haciendo ruidos y ‘fregando’ a los compañeros


“García Márquez, Álvaro Ruiz y Guillermo López Guerra (del mismo curso) llegaban allí a leer, a hablar de literatura, de poesía, que era lo suyo. Ellos eran unos “troncos” (muy malos) para el deporte y la gimnasia. Se sentaban en el pasto a ‘tertuliar’. Mientras sus compañeros hacían gimnasia o practicaban algún deporte, hasta cuando ‘MIster Perry’ pitaba y anunciaba el regreso al Liceo”, contaba Lozano

Otro condiscípulo de Gabo, Luis Ariza, dice de él: “Aborrecía la gimnasia y los deportes, pero se ganó a Perry a punta de caricaturas. Este era su amigo afable, lo trataba muy bien, y en cierta forma era un verdadero ‘alcahuete’ suyo, le pasaba por alto lo que a ningún otro estudiante le permitía”.

A ‘Mister’ Perry le reconocían ser un excelente instructor de Educación Física, y el éxito de sus revistas de gimnasia, en las que el “paso de ganso” de los alumnos del Liceo era muy aplaudido.

Perry Villate era muy versátil, impulsó a los liceístas al fútbol, los interesó en el fútbol americano, y organizaba partidos con los equipos que él mismo había iniciado en Bogotá.
Fue pionero de los Boy Scouts en Colombia, fundó ese movimiento en el Liceo de Zipaquirá, como lo había hecho ya en el Gimnasio Moderno.

¿Se imaginan a Gabito vestido así?

Las revistas de gimnasia dirigidas por ‘Mister’ Perry eran muy vistosas, y los desfiles del Liceo por las calles de Zipaquirá, impactantes. En esa época, como se trataba de un colegio oficial, el Ministerio de Educación les daba a los alumnos, gratis, los tenis, la camisa y el pantalón de gimnasia, y una banda roja que se usaba en la cintura. ¿Se imagina usted a Gabito vestido así?

Cuentan sus compañeros que Perry Villate era dinámico y vivía siempre animado por sus proyectos deportivos, así se tratara de alboradas con la banda de guerra del Liceo; desfiles, marcha de antorchas con faroles hechos de papel milano con los que recorrían las calles de ‘Los Socorranos’, ‘del Relevo’, ‘del Sol’, ‘El Camellón Blanco’, y los principales parques de Zipaquirá. Perry vivía con pasión eventos como las revistas de gimnasia.

Álvaro Ruiz Torres, el mejor amigo de Gabo en Zipaquirá, relata: “Jorge Perry instituyó la banda de guerra del Liceo, de la que fueron ‘tambor mayor’ tres buenos amigos de Gabito: Eduardo Angulo Flórez, Ricardo González Ripol (‘Mister Moto’) y Luis Ariza".

Al compás de la banda era izada la bandera de Colombia, y se realizaba luego “un desfile marcial”, en el que participaba Gabo, más por obligación que por gusto. El sonido épico de los tambores y el toque de las cornetas se escuchaba en la ciudad.

Tras la banda, los estudiantes recorrían las calles centrales y llegaban a la Plaza Mayor, donde hacían el saludo olímpico a las autoridades al pasar frente al Palacio Municipal. A su lado, sin descuidar detalle, iba Perry. Ruiz recordaba: “García Márquez ‘mamaba gallo’ hasta en los desfiles, haciendo ruidos y ‘fregando’ a los compañeros”. Aunque era muy musical, no fue miembro de la banda: “le daba pereza tener que cargar un instrumento”.

“Los desfiles eran encabezados por la banda del Liceo, le seguían los cursos en fila perfecta. La tradición era llegar al Colegio de la Presentación para que las estudiantes salieran a desfilar detrás de nosotros; recorríamos las calles centrales y llegábamos a la Plaza Mayor, donde todos, muchachos y muchachas, saludábamos a las autoridades al pasar frente al Palacio Municipal, bajo las señales y órdenes del profesor Perry Villate.

Terminada la ceremonia, volvíamos a dejar a las niñas del Colegio de la Presentación, y luego al Liceo, orgullosos de sentir el aprecio de decenas de pequeños que marchaban a nuestro lado”.

Según Luis Ariza: “Gracias a las acciones de ‘Mister’ Perry, los deportes en el Liceo eran exitosos; consolidaron un campo deportivo muy completo, tenía pista atlética, canchas de fútbol, básquet, béisbol y jockey; estaba dotado con ‘burros’, colchonetas y todos los implementos de gimnasia, aunque eso no tenía ningún interés para Gabo”.

Pésimo futbolista

Sobre la pereza deportiva de Gabito, el médico Humberto Guillén (otro condiscípulo suyo) me contó: “Gabriel no distinguía entre una bola de tenis y una de béisbol. Una tarde, de milagro decidió jugar fútbol animado por el profesor Perry, pero cerraba los ojos con pavor, y estiraba las manos cuando el balón iba hacia él, por temor a que lo golpeara muy duro, como si eso lo fuera a liberar de un balonazo”.

Jaime Amórtegui recuerda: “Luego de la excursión de fin de año nos volamos del colegio a una ‘parrandita’.
La fiesta estaba tan animada que nos dieron las 12 de la noche, hora en que regresamos al Liceo y cuando Gabo se resbaló y trastabilló; esperamos un rato, en silencio, hasta cuando apagaron la luz; le golpeamos en su ventana a ‘Riveritos’, el portero del Liceo, quien nos abrió, y entramos sin ser descubiertos.

Lo malo del cuento fue el tremendo guayabo de ese día en que teníamos gimnasia; el profesor Perry Villate nos llevó al trote, en subida, hasta las salinas. Luego, al campo de deportes, y de allí al Liceo, a donde llegamos ‘mamados’ y sin fuerzas. Claro está que de esto se salvó Gabito, porque ‘Mister’ Perry lo eximió de cualquier esfuerzo que le incomodara”.

Perry fue trasladado luego de Zipaquirá al Liceo Nacional de Chiquinquirá. Tres meses después murió en un accidente, a los 36 años. Una tarde de enero de 1947, García Márquez se encontró en Bogotá con Lozano, quien le contó sobre la muerte de ‘Mister’ Perry, sucedida en el diciembre anterior, 17 días después de su graduación.

De acuerdo con Lozano: “Gabo estaba traumatizado con la muerte de Jorge Perry”.

GUSTAVO CASTRO CAYCEDO
ESPECIAL PARA EL TIEMPO