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La historia de apoyo de Fanny Kertzman a su hijo trasgenerista

La mujer cuenta cómo fue la transformación de Pedro para ser Camille y sus matoneos en el colegio.

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Fanny Kertzman dirigió la Dian entre 1998 y el 2000. Actualmente reside en Portland (EE. UU.).

Foto:

Diego Caucayo

08 de agosto 2016 , 11:37 p.m.

A Fanny Kertzman, exdirectora de la DIAN, la vida le dio un giro con la muerte de su esposo Enrique: su hijo de 20 años se atrevió a contarle que era homosexual. Pedro pasó a ser Camille.

Unos días tras la muerte de Enrique, Pedro como se llamaba él antes de su transformación, se sentó para consumir marihuana, Fanny lo observó y le dijo: “¡ay Pedro, dame un poquito!”.

Luego de eso, él salió del clóset y le confesó que, como narra la entrevista de María Isabel Rueda en EL TIEMPO, desde los 7 años se sentía diferente y se dio cuenta de que se identificaba más como mujer que como hombre.

El cambio más drástico que tuvo Pedro en su niñez fue a los 14 años, cuando se encerraba en su cuarto a leer o jugar en el computador por horas y solo salía de allí para comer. Sus padres buscaron ayuda psiquiátrica, pero su actitud seguía siendo diferente.

En una entrevista a La W hace unos meses, Fanny también contó que él en ese época nunca sacó que era homosexual porque había mucho matoneo.

“Era porque él no se sentía él mismo. Nunca nos lo dijo. Mi marido, que en paz descanse, sí me decía que Pedro era homosexual. Yo respondía: ¡qué va! ¡Si no ha hecho sino tener novias! Solo cuando se murió su papá, Pedro salió del clóset. Me contó que era homosexual y luego me dijo que era trans. Yo no entendía qué era eso. Él fue muy discriminado en el colegio”, cuenta Fanny.

En el colegio las cosas no fueron fáciles para Pedro, que además de ser muy inteligente, era necio y perezoso para estudiar. “En kínder nos pidieron que lo sacáramos del colegio porque lo consideraron retrasado mental. Fue en el colegio Colombo Hebreo, el más elitista del país, el peor colegio donde pudo haber estudiado”, dice Fanny.

En esa institución habría sido su primera discriminación, debido a que el judaísmo ortodoxo no acepta el homosexualismo, señala en la entrevista.

La exfuncionaria de la DIAN señala que enterarse de la condición de su hijo lo tomó con naturalidad, pues en ocasiones reitera que Enrique, que tenía mucho apego con Pedro, mucho antes de su muerte tenía la sospecha de la homosexualidad de su hijo.

Tras la muerte de Enrique, Pedro viajó a Austin (Texas), allí emprendió su transformación y por ocho años se separó de su madre y hermana.

Pedro comenzó su difícil transición de hombre a mujer, en ese proceso a veces no le hablaba a Fanny porque, según ella, se avergonzaba, aunque él sabía que ella lo aceptaba tal cual.

El reencuentro fue dramático, Pedro que ya era Camille fue capturada por portar drogas, su salida fue comunicarse con Fanny que no dudo en ir a su rescate a la cárcel. En esos instantes complicados para la familia se reconciliaron.

Ahora su relación, como dice ella, “no es normal. Es más que normal. Ella me dice: te adoro mamá. Nadie nunca me había dicho eso”, revela.

El consejo de Fanny a los padres colombianos

"Uno no se hace homosexual. Nace homosexual. Tuve una anécdota con Camille. Cuando quedé embarazada de Pedro, eran mellizos. Eventualmente, uno de los dos se murió. Si era femenino, pudieron caerle a Pedro hormonas femeninas que lo llevaron a asumir esa identidad y hacer esa decisión de vida. Obviamente no todos los casos son esos. Lo que les digo a los padres es: si un niño o niña tiene esa tendencia, no se la van a contagiar a los demás. Es una falacia. Y de ahí viene el gran prejuicio de los colombianos: van a pasar muchos años antes de que Gina logre que se pueda implantar en los colegios esta normativa de la Corte, porque los colegios no lo van a permitir. Es un país demasiado cerrado en ese sentido, se quedó en el siglo pasado.

Los colombianos son una casta elitista y homofóbica en muchos aspectos por lo que los colegios católicos enseñaron en aquellas épocas.

En Colombia es aún muy difícil ser gay e imposible ser transexual. En este momento me parece muy difícil enseñarles a las madres y padres colombianos que todos somos iguales.

La homofobia está tan arraigada entre los colombianos, de todas las clases sociales, que veo muy difícil que en esta generación de padres haya un cambio frente a esta percepción. Puede ser, ojalá, que los más jóvenes crezcan con una opinión diferente porque han sido criados en colegios laicos".

ELTIEMPO.COM

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