Gente

Niño salió de una depresión gracias a un perro con su misma enfermedad

Carter decía que odiaba su cara hasta que conoció a un perro con su misma condición.

Carter y Rowdy

Carter y Rowdy padecen de vitiligo, una enfermedad relacionada con la destrucción de las células que producen el pigmento de la piel.

Foto:

Facebook de Ricky-Stephanie Lynn Adcock

23 de marzo 2017 , 01:23 p.m.

Carter Blanchard, un niño de 8 años de Arkansas, Estados Unidos, tiene una condición en la piel llamada vitiligo, que lo sumió en una profunda depresión. Desde que conoció a Rowdy, un perro con su mismo desorden que se encontraba en la otra punta del país, ya no se siente más solo.

El vitiligo destruye las células que producen el pigmento en la piel. Carter fue diagnosticado cuando cursaba el jardín y empezó a perder la confianza en sí mismo cuando aparecieron los primeros "parches" blancos en su cuerpo.

"Estaba en un colegio muy grande con muchos chicos y su cara se transformó muy rápido", contó su madre a la cadena estadounidense ABC. "Lo primero que me decía cuando se subía al carro era que odiaba su cara y cómo se veía", agregó.

La vida era muy difícil para Carter, pero la ayuda llegó de la mano de Rowdy, un labrador negro de trece años de Oregon, que fue diagnosticado con vitiligo el mismo año que el menor.

Cuando su madre encontró fotos del cachorro en Facebook, enseguida se las mostró a su hijo. "Leí que Rowdy tenía vitiligo y me asombró. Cuando se lo compartí a Carter estaba muy emocionado por ver que el perro era famoso por su misma enfermedad", reveló.

El pequeño y su madre contactaron a la dueña de Rowdy y construyeron una amistad a distancia. La relación se volvió más cercana cuando miembros de la comunidad en la que viven el niño y su familia donaron dinero para que ellos viajaran a conocer al animal.

"No existía nadie que lo hiciera sentir mejor. Hasta que llegó Rowdy. Tenía que ser un perro", contó la madre entre lágrimas.

"Cuando llegamos sentimos que ya habíamos estado ahí. Eran familia para nosotros", añadió. "Nos dimos cuenta de que la mascota percibió toda esa energía y nos recibió muy bien".

Desde que llegaron, Carter abrazó y mimó a Rowdy durante dos horas y no se separaron en toda su estadía. Sin embargo, el niño bromea con que no es todo perfecto: "Necesita más manchitas en su espalda", le dijo a la cadena ABC.

LA NACIÓN (ARGENTINA) / GDA

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