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Reflexiones para aprender a abrazar la tristeza y la depresión

Marianne Williamson presenta su libro ‘El poder de las lágrimas’, invitación a afrontar la tristeza.

Tristeza

Para Marianne Williamson, las lágrimas y la tristeza nos revelan aspectos de nosotros mismos que es preciso transformar para crecer y evolucionar.

Foto:

123rf

05 de febrero 2018 , 09:55 p.m.

“Todos anhelamos encontrar la felicidad y el amor y a veces lo conseguimos. Sin embargo, en algún momento el sufrimiento se presenta en nuestra vida. Una relación, un trabajo, una circunstancia en particular nos trae felicidad y de golpe la situación se estropea”, así comienza Marianne Williamson su libro El poder de las lágrimas, una reflexión espiritual sobre el sufrimiento humano.

La autora, recordada por títulos como 'La dieta del alma', 'La edad de los milagros' y el clásico 'Volver al amor', que se convirtió en un referente de la nueva espiritualidad, invita a reconocer el significado espiritual de la tristeza para darle el lugar que le corresponde en la pisque y en la vida y, así mismo, insiste en la necesidad de descubrir la verdadera causa del sufrimiento para resolver el problema de raíz.

“Nuestra civilización nos ha inculcado la obsesión inmadura y neurótica de intentar siempre ser felices. Y, sin embargo, tras haber llorado desconsoladamente es cuando vemos al fin lo bueno de la vida. Parafraseando a Ernest Hemingway: ‘El mundo nos rompe a todos, pero después muchos se vuelven más fuertes en los lugares rotos’”, escribe en este libro en el que cuestiona que individualmente y como sociedad se tienda a buscar un estado de felicidad perpetua y se intente escapar del sufrimiento, bien sea ahogándolo en posesiones o medicándose cuando se siente que las cosas no funcionan o no resultan como se espera.

Williamson afirma de manera categórica que “el sufrimiento emocional no es una cuestión psicológica, sino espiritual. La depresión puede ser o no una enfermedad mental, pero es definitivamente una enfermedad del alma —escribe—. No se trata de algo que podamos dejar en manos del médico o de los profesionales psicoterapéuticos convencionales, ya que ¿cómo iba alguien que no reconoce el alma esperar curarla?”.

Y va más allá. “Los psicoterapeutas se sirven en la actualidad de la industria farmacéutica para compensar su falta de eficacia; sin embargo, los fármacos no combaten el origen de la tristeza, solo nos ayudan a no sentirla”.

Ejercite los músculos de la actitud

Williamson insiste en que la práctica espiritual es la herramienta más poderosa para triunfar en la vida, y que la mente es el conducto para pensar de una forma correcta. ¿Y cómo se puede conseguir? A través de la meditación, la oración y el perdón a sí mismo y a los demás. Por eso recomienda reservarse cada mañana, aunque sean cinco minutos, para pensar motivado por el amor y hacer estas afirmaciones:

No necesito a nadie para sentirme completo, ya lo soy como creación de Dios. Hoy abordaré el mundo compartiendo con todas las personas con las que me cruce la abundante verdad de quien soy realmente.

Mi función en la Tierra es amar, perdonar y desearles lo mejor a todos los seres. Cada persona con la que me cruce hoy será una oportunidad para actuar como representante de amor en la Tierra.

Lo que les doy a los demás me lo doy a mí. Lo que les niego a los demás me lo niego a mí. Cualquier persona con la que me cruce me ofrece la oportunidad de ser más feliz haciendo más felices a los demás.

La verdadera pregunta, en caso de estar afrontando un sufrimiento, es si queremos ser una de esas personas que se crece ante las adversidades.

Que nos puedan romper el corazón forma parte de nuestra profunda humanidad, no significa ser débil de carácter. La única debilidad, de tener alguna, es nuestro miedo a afrontar el sufrimiento con más sinceridad y nuestra resistencia a manejarlo con más sabiduría.

Cuando sentimos una tristeza inmensa, la pregunta más acertada no es: “¿cómo puedo zafarme o evadirme de este sufrimiento en el acto?”, sino “¿qué significa?”, o “¿qué me está revelando?, ¿qué quiere hacerme ver?”.

Marianne Williamson confiesa que ha aprendido mucho de la tristeza y de la depresión y recomienda no evadirlas sino afrontarlas: “Por más dolorosas que fueran.
Durante las noches en vela es cuando solemos vérnoslas cara a cara con los monstruos, cargados no solo de dolor, sino también de información, que ahuyentamos a lo largo de la vigilia. Aquello que cuesta no tiene siempre por qué ser malo. Tal vez nos muestre algo que debamos cambiar en nuestro interior, algo con lo que debamos sintonizar, en qué sentidos los defectos del carácter o las pautas neuróticas nos están arruinando la vida, o los errores que debemos corregir y los fallos que necesitamos reparar”.

FLOR NADYNE MILLÁN @NadyneMillan

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