Gastronomía

Mi voto por un tamal / El condimentario

Este noble y sabroso plato está lleno de tradición y nos alimenta desde épocas prehispánicas.

Margarita Bernal.

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Margarita Bernal

27 de mayo 2018 , 01:40 a.m.

El noble y sabroso tamal, injustamente pordebajeado y vilipendiado al ser usado para compra de votos en tiempos electorales, es un plato lleno de tradición que nos alimenta desde épocas prehispánicas. Por si le ataca la curiosidad, el nombre viene de la lengua azteca náhuatl llamado ‘tamalli’, que significa envuelto. Es en esencia una masa de maíz, aunque también podemos encontrar versiones con arroz o papa “mágicamente aliñada”, como bien lo dijo Lácydes Moreno Blanco, empacada en hojas de mazorca, bijao o plátano y cocida al vapor.

En esto de los tamales, porque entre gustos y sabores no hay disgustos, hay quienes los adoran y otros que les huyen. Independiente de los paladares personales, es un hecho que somos una tierra tamalera ya que esta preparación hace parte de la riqueza de la mesa y del patrimonio gastronómico colombiano; fácilmente se puede afirmar que cada región tiene el suyo cuyas recetas se han transmitido de generación en generación, así como la destreza y arte de envolver y doblar sus hojas cual bellos regalos.

Hablando de su anatomía, dentro de cada uno y dependiendo de su tipo, conviven y se arrunchan la masa con las carnes, algunas fueron agregadas después de la conquista, la sazón de los condimentos, las verduras y legumbres junto con otros ingredientes más sofisticados como pasas, aceitunas y alcaparras, entre otros, y por supuesto, el infaltable achiote, que le da el color del sol, tan esquivo por estos días, los cuales son arropados entre las hojas quienes además de proveer abrigo y mantener el calor aportan sabor. Cada tamal es único y es un viaje por la historia y geografía de Colombia. Comerlo es una aventura, una sorpresa, abriendo sus hojas poco a poco con cuidado de no quemarse, para descubrir el humeante relleno que nos inunda con su aroma. Con tantas cosas bonitas que tiene este exquisito platillo, me atrevo a afirmar que para todo mal hay que comerse un tamal.

Se ha especulado cuál sería el plato nacional que mejor representaría la cocina del país en el mundo. Es difícil decidirse, porque Colombia es tan diversa como un gran continente y más aún si la intentamos resumir en términos culinarios ya que cada pueblo y región tienen su propia identidad. Si a mí me preguntan yo votaría por el tamal, porque uno siempre debe votar por el que le gusta, no por el que digan las masas, y si de masa hablamos la de este envuelto es mi favorita, tiene ganados mi panza, corazón y razón. ¿Y usted a cuál elegiría? Vote a conciencia y por el que más se le antoje. Buen provecho.

De postre: un queso llanero, el siete cueros, se come hilo por hilo, como deshojando margaritas: @quesosartesano en instagram. Tel. 301 589168.

MARGARITA BERNAL
Para EL TIEMPO
En Twitter: @margaritabernal
www.elcondimentario.com

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