Gastronomía

En el país de las frutas… / El caldero

Es triste pero es verdad: en el país de las frutas, el jugo no es el rey.

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12 de octubre 2017 , 05:09 p.m.

Es triste pero es verdad: en el país de las frutas, el jugo no es el rey. Me refiero, por supuesto, a los jugos naturales, a los jugos preparados con alguna de las mil y una frutas que crecen en nuestro territorio, frutas de sabores diversos, de formas encantadoras… esas frutas que sorprenden a los visitantes extranjeros, que los seducen, que los dejan encantados.

¿Se acuerdan de aquellos tiempos en que en las casas colombianas el almuerzo se acompañaba con un jugo recién preparado?

Un jugo de lulo o de maracuyá con encantador toque ácido, un jugo de guanábana espeso y cargado de sabor, uno refrescante de mora o de fresa, uno inolvidable de guayaba coronilla, un exótico jugo de chulupa o de arazá, un medicinal jugo de papaya, un curioso jugo de carambolo con naranja como el que preparan en las playas de Taganga, un evocador de níspero o de zapote, uno de piña coronado de espuma… un buen jugo de mango de azúcar, el rey de los jugos cuando el mango está en su punto: incomparable para mí…

Y quizás sea eso lo mejor: tenemos tantas frutas que podría haber una eterna discusión sobre cuál es el más rico y refrescante: una discusión en la que todos tengan la razón.

Pero en el país de las frutas reinan desde hace varios años los jugos de caja: jugos de mentiras, bebidas repletas de conservantes, de colorantes y de sabores artificiales que no solo nada le aportan al organismo desde el punto de vista nutricional, sino que en muchos casos atentan contra la salud.

Da lástima ver cómo en cafeterías y pequeños restaurantes de poblaciones que están a pocos pasos de zonas rurales en donde crecen silvestres los frutales se ha vuelto imposible conseguir un jugo de verdad: por pereza, por ignorancia… y por las exageradas, nocivas –y muchas veces mentirosas– campañas de mercadeo y publicidad de sus fabricantes: campañas que hacen creer que al darles a los niños un jugo de caja les están dando fruta de verdad.

En vista de que las autoridades a las cuales les compete el tema no toman cartas en el asunto para que la información sea absolutamente clara y veraz y los impuestos ayuden a volver la mirada a las frutas de verdad, habrá que emprender pequeñas pero efectivas campañas familiares, y devolverle al jugo casero el reinado perdido.

SANCHO
Crítico gastronómico
elcalderodesancho@yahoo.com.co

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