Gastronomía

Floridita, el bar más famoso de Cuba, cumple 200 años

El lugar preferido de Hemingway y sitio de culto para los amantes del daiquirí, fue fundado en 1817.

Bar Floridita

Una panorámica de la barra del Floridita.

Foto:

Giuglio Gil

10 de septiembre 2017 , 12:34 a.m.

Azúcar, jugo de limón, ron, hielo frapeado y unas gotas de marrasquino se conjugan en la alquimia del daiquirí clásico, un coctel de fama mundial que atrae cada año a miles de personas a su lugar de creación, el Floridita, de La Habana, que celebra sus doscientos años de existencia.

“Sin chovinismo, aseguramos que el mejor daiquirí del mundo se toma aquí”, dice el director del local, Ariel Blanco. Pero es difícil decidir si el mejor embajador de este bicentenario bar de La Habana Vieja –hoy propiedad del Estado cubano– es su coctel estrella o el premio nobel de literatura Ernest Hemingway, visitante asiduo durante sus largas estancias en Cuba.

Hemingway recibe hoy al visitante en forma de estatua de bronce y acodado en la barra, convidado de piedra de una de las selfis más buscadas por los turistas.

El Floridita, según sus responsables, atesora un banco de más de mil fotos del escritor, “y en 999 él estaba bebiendo”, bromean los camareros sobre el estadounidense, que en su obra popularizó el daiquirí al comparar la aureola de su hielo frapeado con la espuma del mar.

Sin embargo, el trago habitual del autor de ‘El viejo y el mar’ era otro. En su honor se creó el papa doble, en el que el azúcar del daiquirí se sustituía por jugo de toronja y se doblaba la medida de ron, porque Hemingway era diabético.

Y aunque el nobel tiene un lugar de honor en el Floridita, la persona más venerada tras la barra no es él, sino el catalán Constantino Ribalaigua Vert (1888-1952), más conocido como Constante, llamado el padre de la cantina cubana y creador de algunas de sus más famosas preparaciones.

Fue Constante quien ideó el papa doble, el presidente, y no inventó, pero sí mejoró, tras varios experimentos, el daiquirí, que llegó a La Habana desde Santiago de Cuba, donde nació como resultado de una larga reunión en la que un grupo de sedientas personas solo tenía a mano ron blanco, limones y azúcar.

A la receta inicial, Constante le agregó cinco gotas de marrasquino y el hielo frapeado, “que debía entrar seco en la batidora” para que el coctel no quedara aguado. De hecho, el Floridita fue el primer bar de Cuba que usó una batidora, allá por los años veinte del siglo pasado, y también fue pionero en brindar “servicio de sobremesa con habano”, los célebres cigarros de la isla.

En el lugar, que abrió sus puertas en 1817 con el nombre de La piña de plata y después se llamó La Florida hasta quedarse en el Floridita, se sirven hoy hasta 17 tipos distintos de daiquirí, “un coctel muy noble que permite cualquier tipo de pulpa o fruta”, indica Ariel Blanco. También los hacen sin alcohol.

Aunque Hemingway encabeza la nómina de visitantes ilustres, la lista es larga: desde otros literatos como Tennessee Williams o Graham Greene hasta el expresidente de Estados Unidos Barack Obama, estrellas del celuloide como Gary Cooper y Marlene Dietrich, futbolistas y estrellas del béisbol.

Blanco cuenta que las anécdotas son muchas y recordó la protagonizada recientemente por el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, quien accedió al bar antes de la hora oficial de apertura y se encargó personalmente de abrir las puertas del establecimiento a las hordas de turistas que aguardaban afuera.

El deshielo diplomático con Estados Unidos iniciado en el 2014 también ha repercutido en la barra –y las cuentas– de este bar: la mitad de los 250.000 visitantes que recibe cada año son estadounidenses y el 80 por ciento de los viajeros de ese país que pasa por La Habana se acerca al Floridita para verlo. Eso sí, antes de esta amistad con el país vecino la clientela nunca escaseó porque la fama del bar es mundial.

La clientela local, sin embargo, no abunda, ya que los aproximadamente seis dólares que cuesta un daiquirí clásico suponen casi una quinta parte del salario medio mensual que percibe un cubano en el sector estatal.

La apuesta estrella del Floridita por sus dos siglos de vida es un concurso de ‘bartenders’, que se celebrará en octubre para coronar al rey de reyes en la elaboración del daiquirí y en el que competirán los ganadores de las ocho ediciones anteriores del rey del daiquirí, con los cantineros del bicentenario local como jueces. Entre los concursantes estarán John Christian Lermayer, que fue en el 2015 el primer estadounidense en preparar un coctel en el Floridita en 60 años, y el argentino Christian Delpech, tricampeón mundial en el estilo libre (‘flair’).

Además del concurso, se presentará un ron blanco de Havana Club especialmente concebido para elaborar daiquirís.

Sobre el futuro, el director del Floridita lo tiene claro: “Hay que seguir renovándose de acuerdo a las nuevas tendencias, pero el principal reto es mantener la tradición”.

EFE
La Habana

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA