Cine y Tv

Las cinco edades de Nicole Kidman

Con 50 años cumplidos, la actriz australiana pasa por el período más productivo de toda su carrera.

Nicole Kidman, actriz australiana

Nicole Kidman acaba de llegar a los 50 años de vida.

Foto:

Angela Weiss / AFP

03 de diciembre 2017 , 01:55 a.m.

La edad del amor

Se puede decir que la Nicole Kidman real es más pálida y alta de lo que uno podría pensar. Esta versión en 3D, en el Festival de Cannes, es, claro, una representación que la actriz ganadora del Óscar por ‘Las horas’ hace frente a los periodistas. Ella marca su espacio y su aura.

Pero, a pesar de las formalidades y la ironía fina que muestra con elegancia, se trata de ella misma: una artista talentosa, rigurosa y atenta a cada detalle de sí misma y de lo que la rodea. En estos últimos 34 años de carrera, ha sido un mujer consciente de las miradas que buscan una invisible fisura entre la realidad y la ilusión que le otorga su aura de estrella de cine.

Para conseguir este estatus, Kidman, de 50 años, ha sido cuidadosa en cada paso que ha dado desde su inicial anonimato como hija de una pareja de australianos en Hawái. Con cuatro títulos presentados en el pasado Festival de Cannes, Kidman pisa más fuerte que nunca en el mundo del cine. “Tengo 50 años y nunca había tenido más trabajo en mi carrera”, dice, afrontando con optimismo el que se supone siempre es el injusto ocaso de una actriz en la industria: el crimen de cumplir medio siglo de vida.

Lo interesante es que ella ha llegado a este momento con la frente en alto, el talento a toda prueba y la satisfacción de haber salido ilesa de los estragos causados por la prensa amarillista en los inicios de su carrera, cuando se enamoró, se casó y se divorció de Tom Cruise.

A los 16 años, Kidman ya trabajaba en televisión, en series y en roles pequeños en su país de origen. Después de debutar en Hollywood, al lado de Sam Neil en el ‘thriller’ ‘Terror a bordo’ (1989), cayó bajo el hechizo de Cruise cuando rodaron juntos Días de trueno (1990), de Ron Howard, que apuró su incipiente relación. Se casaron el 24 de diciembre de 1990: un regalo de Navidad que duró un poco más de una década.

La edad de la razón

Nada hacía presagiar que ‘Ojos bien cerrados’ (1999), de Stanley Kubrick, podría interpretarse como una radiografía acerca de la pareja formada por Cruise y Kidman. Desde el estado crepuscular pero no menos lúcido de su carrera, el genial director de ‘2001: Odisea del espacio’ y ‘La naranja mecánica’ se lanzó con esta cinta, protagonizada por la pareja más popular de fines de los 90. Fue una exploración notable sobre las relaciones maritales. Además, aprovechó para sacar lo mejor, en términos actorales y artísticos, del dúo en cuestión.

Según consta en la ‘memorabilia’ de este rodaje, Kubrick le exigió a Kidman pasar seis días sin ropa en demandantes escenas con un modelo a su lado. Todo para grabar una toma de desnudo de menos de un minuto y lograr el efecto deseado: la fricción de un matrimonio. De hecho, Kubrick le prohibió a Kidman contarle cualquier detalle a su marido, Tom Cruise, sobre lo que el director estaba filmando con ella. Y le demandó lo mismo a Cruise. Kubrick trabajó con la glamurosa pareja por separado, sin facilitar las comunicaciones entre ambos.

Pese a la alta exigencia del rodaje de ‘Ojos bien cerrados’, Kidman asegura que esa experiencia fue clave en su carrera. “Stanley Kubrick me enseñó a creer en mí misma, artísticamente hablando”, señaló la actriz a la prensa de la época. “Pasé años deseando estar casada y criando a mis hijos cuando tenía veintitantos. Pero Kubrick fue mi fuerza motriz. Él me dijo: ‘Tienes que respetar tu talento, darle un poco de espacio y darle un poco de tiempo’ ”, dice.

Tras el divorcio, el escándalo y los rumores, Nicole se focalizó, siguió los consejos del maestro Kubrick y en 2002 logró con ‘Moulin Rouge!’ lo que nunca había logrado. Ya no era “la mujer de Tom Cruise” ni su “complemento”. Gracias a este musical, coprotagonizado por Ewan McGregor y dirigido por Baz Luhrmann, obtuvo su primera nominación al Óscar por su rol de Satine, una encantadora artista del vodevil parisino condenada a sufrir por siempre. Kidman comenzó a ser ella misma, a delinear esa fascinante frontera entre realidad e ilusión y entre carácter y glamur que la envuelve y que constantemente percibimos en ella.

La edad de oro

Nicole Kidman es un ser humano, tiene momentos de debilidad e incertidumbre. Y cuando un joven cineasta español con raíces chilenas llamado Alejandro Amenábar la contactó para que protagonizara una película de terror, se negó. No se hallaba, no se veía en el rol de Grace, una angustiada madre que protege a sus hijos, quienes padecen una rara condición que los obliga a nunca exponerse al sol y a permanecer encerrados en una casona rodeada de neblinas y misterio.

La película era ‘Los otros’ (2001) y fue rodada casi al mismo tiempo que ‘Moulin Rouge!’, una prueba de que el destino siempre ejerce su voluntad. O eso parece en este caso ejemplar, pues, a pesar de la negativa inicial de Kidman –quien habló con Amenábar y los productores a favor de Julianne Moore para que fuera la protagonista–, sus esfuerzos para evadir el personaje no sirvieron de mucho.

Con ‘Los otros’ y ‘Moulin Rouge!’, Kidman entró en el siglo XXI y alcanzó el punto más alto de su carrera. Y lo que vino después fue todavía mejor. En 2002 ganó el Óscar como mejor actriz principal por haber interpretado a Virgina Woolf. Ese papel fue toda una hazaña. Pasó horas en su silla durante el rodaje mientras la maquillaban y le ponían una nariz postiza para encarnar a la atormentada autora de ‘La señora Dalloway y Orlando: una biografía’.

Según Kidman, ese momento de gloria artística y profesional fue a la vez dulce y agrio. “Fue un momento muy extraño en mi vida. La colisión del éxito profesional con el fracaso personal fue extraña. Paradójicamente, cuando gané el Óscar tuve una sensación de increíble soledad. Fue una cumbre profesional, pero un bajón personal (...). Y yo prefiero los altos personales de todos modos. Nunca me rendiría para lograrlos”, dice.

La edad de los golpes

Desde 2006, Kidman ha podido rehacer su vida personal. Ese año contrajo matrimonio con el cantante de folk Keith Urban, y lo que ha proyectado a la prensa es una relación estable y feliz con dos hijos nacidos bajo el amparo de esa unión.

Sin embargo, algunas de sus decisiones profesionales no fueron las más afortunadas. Al fracaso comercial de ‘La brújula dorada’, que se suponía iba a ser una exitosa saga que rivalizaría con Harry Potter y en la que Kidman protagonizó a una villana, se sumó el fracaso de ‘Australia’, un deslucido drama de Baz Luhrmann, el mismo creador y director que le dio la gloria en ‘Moulin Rouge!’ Tampoco ayudó ‘Grace de Mónaco’, tal vez el fracaso más rotundo en su carrera.

‘Grace de Mónaco’ –película inaugural en la edición del Festival de Cannes de 2014– fue un terrible paso en falso de Kidman, quien interpretó a la fallecida actriz Grace Kelly en un melodrama sin norte ni ambición. Este periodo no fue el mejor para la actriz en términos profesionales, pero sí de estabilidad emocional y familiar.

La nueva edad, ave fénix

Hace un año, Nicole Kidman se vio seducida por ‘Camino a casa’, el guion de una película basada en hechos reales y cuyo tema central es la adopción. Basada en la biografía de Saroo Brierley, ‘A Long Way Home’ relata la historia de un niño de India que se pierde en las estaciones de tren de ese país y es adoptado por una familia en Australia. Kidman dijo que sí a este proyecto e interpretó a la madre adoptiva de este joven, que parte a buscar sus raíces a India. Por su entrañable papel, Kidman fue nominada a los Óscar. Sin duda, esta película la volvió a traer al ruedo del éxito; supo darle peso, dimensión y gravedad a un rol de potente y emotivo. ‘Camino a casa’ fue el inicio de un literal regreso a casa de la artista, quien retornó al ‘hogar’ de las buenas decisiones artísticas y le dio un nuevo aire a su carrera, impulso que la llevó a ser figura clave del último Festival de Cannes.

Allí estuvo presente, por ejemplo, ‘El seductor’, de Sofia Coppola. Se trata del ‘remake’ de la clásica cinta protagonizada por Clint Eastwood en 1971 sobre un soldado yanqui herido en la Guerra Civil estadounidense que va a parar a un colegio de señoritas en el sur del país. En dicha cinta, Kidman interpreta a Martha Farnsworth, la directora de ese colegio, que funciona entre los cañonazos de la guerra y un país en ruinas, y quien se decide a cuidar al encantador y seductor soldado, interpretado por Colin Farrell.

Con Farrell repitieron los roles protagónicos del filme ‘The Killing of a Sacred Deer’, del polémico director griego Yorgos Lanthimos, autor de películas como ‘Canino’ y ‘The Lobster’.

‘The Killing of a Sacred Deer’, una fábula extraordinaria y provocadora, también es parte de la nueva edad dorada de Kidman, junto con la serie ‘Top of the Lake’, de Jane Campion, parte de la selección oficial de Cannes. A estos trabajos se suma otro éxito en el que participó como protagonista y además como coproductora: la serie ‘Big Little Lies’, de HBO, que ganó siete premios Emmy, incluido uno para ella como mejor actriz. “Nunca había tenido tanto trabajo”, dice Kidman. Y ahí está su notable obra para probarlo.

ERNESTO GARRATT VIÑES
EL MERCURIO (Chile) - GDA@ernestogarratt

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