Cine y Tv

''Pájaros de verano' es la gran historia que faltaba por contar'

Cristina Gallego y Ciro Guerra revelan detalles de su filme que tiene su estreno mundial en Cannes. 

Película Pájaros de verano

Carmiña Martínez (centro) y Natalia Reyes (derecha) son las protagonistas de este drama con tintes de cine negro.

Foto:

Mateo Contreras

07 de mayo 2018 , 11:12 p.m.

Después de soportar cambios en sus vuelos, paradas inesperadas y una conexión de más de diez horas —por la huelga de Air France—, Cristina Gallego y Ciro Guerra arribaron a la Costa Azul.

 El cansancio es solo una anécdota. Este miércoles 9 de mayo tendrán su gran noche en Cannes, donde se realiza el festival más importante para el cine mundial. Para ellos será crucial la cita en el teatro Croisette, cuando se estrene 'Pájaros de verano' (Birds of Passage), durante la inauguración de la Quincena de Realizadores.

En la misma sala, justo antes de que Guerra y Gallego presenten su película más ambiciosa en términos creativos y de producción, el laureado cineasta Martin Scorsese recibirá la Carroza de Oro.

“Su filmografía ha sido absolutamente inspiradora para nosotros”, comenta Gallego.
Pero hay más detalles para celebrar: la Quincena de Realizadores, que se efectuará hasta el 19 de mayo, llega a su edición 50. Eso significa que no solo desfilarán los realizadores cuyas películas se verán este año (como Gaspar Noé, Julio Hernández Cordón o Arantxa Echevarría), sino que asistirán directores que han brillado en los anales de esta sección no competitiva y paralela a la competencia.

La dupla Guerra y Gallego se mide en 'Pájaros de verano' a un relato de género, que transcurre en La Guajira durante la década de 1970, cuando la bonanza ‘marimbera’ (el tráfico de marihuana) se enquistó en la cultura wayú y destrozó sus relaciones ancestrales y familiares.

Gallego, la eterna productora de Guerra en títulos como 'Los viajes del viento' y 'El abrazo de la serpiente' —la única película colombiana que ha aspirado a un premio Óscar, en el 2016— dio el paso a la codirección en Pájaros..., que está narrada desde una perspectiva femenina. “Era yo quien le estaba dando esa línea diferencial a la película que no estaba en la literatura ni en las investigaciones previas”, asegura Gallego.

Sentada junto a Ciro en la sala de su apartamento en Bogotá, conversan acerca de su nuevo hijo cinematográfico, que los ha ocupado durante la última década y tendrá su estreno en salas colombianas en agosto.

Tras ‘Los viajes...’ y ‘El abrazo...’ queda claro que adoran los grandes retos.

Ciro Guerra: Es muy fácil quedarnos haciendo películas dentro de cierta comodidad, pero buscar algo nuevo, expandir las fronteras de lo que puede ser el cine, es estimulante.

Cristina Gallego: Después de la experiencia con El abrazo... tomamos muchas precauciones. Y, sin embargo, sabiendo que 'Pájaros de verano' era una película grande, nunca la dimensionamos en su tamaño real. Lo pudimos afrontar, teníamos un buen colchón financiero, pero lo más duro lo vivimos en el rodaje. Y eso no lo medimos. Nos enamoramos del lugar y de la historia, pero no calculamos que la experiencia iba a ser tan dura.

Guerra: Ha sido uno de los rodajes más complejos. Creo que hemos llegado un poco al límite de lo que podemos hacer.

Gallego: Uno aprende a tener más ojo y a tomar decisiones un poco más calculadas. (Luego de un breve silencio): ahora, las ideas que tenemos para el futuro no son más chiquitas (risas).

¿En qué momento toma forma el relato?

Gallego: Era tan grande que sentíamos que era imposible de hacer en las condiciones en las que estábamos en el 2007. Cuando apareció el Estímulo Integral (del FDC), sabíamos que era la forma de tener un capital semilla importante. En ese momento empezamos a trabajar el guion (con María Camila Arias y Jacques Toulemonde). A partir de ahí, vimos la fortaleza del lado femenino y el hecho de que la película fuera contada desde una cultura matrilineal, en cabeza de una mujer fuerte, poderosa, una matrona.

Guerra: Era también la manera de darle la vuelta al género, que ha sido mayoritariamente masculino y machista; renovarlo no solamente desde la cultura wayú, sino desde una mirada incluyente y enriquecedora para una historia que ya conocemos.

Película Pájaros de verano

Película 'Pájaros de verano', afiche internacional de la Quincena de Realizadores.

Foto:

Ciudad Lunar


¿Fue este su rodaje más complicado?

Guerra: La Guajira es un territorio agreste. Estábamos cerca de Riohacha y tuvimos un temporal de arena que nos obligó a rodar la película en medio de un remolino constante. Teníamos arena en todas partes: ojos, boca, nariz, luces, cámaras...

Y a dos días de terminar de filmar, en el set principal cayó un aguacero como el que no había caído desde hacía seis años allí. Nos destruyó dos locaciones.

Gallego: La lucha contra el agua fue tremenda porque escogimos un lugar que era un desierto, pero que resultó ser una zona inundable. Y ya teníamos construido todo, así que nos tocó levantar diques de contención. Ahora: si el clima fue complicado, ni hablar de las energías, porque allá hay un miedo muy grande respecto a quienes no somos wayús (los alijunas). Ese departamento es de ellos, es un lugar árido e inhóspito y se han encargado de rechazarnos.

Entonces, las inundaciones sucedían porque teníamos a los espíritus en contra, y tuvimos una tormenta de arena encima por dos semanas porque ellos nos querían echar. Lidiar con eso fue muy fuerte.

¿Por qué escogen a Carmiña Martínez como protagonista del filme?

Gallego: En principio, hicimos casting en la región, pero nos pasaba con estos protagonistas que tenían unos arcos dramáticos muy grandes y unos pasos en el tiempo muy drásticos. Así que nadie encajó. Cuando vimos a Carmiña nos encantó.

Guerra: Ella siempre estuvo en el radar, pero cuando nos acercamos, nos dimos cuenta de que interpretar a una mujer en una historia en wayuunaiki (idioma wayú), era un sueño para ella, que es guajira. Representar esa cultura, en la que creció, la convirtió en la actriz idónea para dar ese salto que necesitábamos. Era algo más profundo de lo que podríamos lograr con un actor sin formación.

Pasaron de protagonistas masculinos a femeninos y del blanco y negro,
al color. ¿Se cierra así el exitoso capítulo de ‘El abrazo...’?

Guerra: Siempre nos planteamos un camino diferente. No nos interesa hacer la película que hicimos antes, porque ya está hecha.

Gallego: Es también encontrar la forma verdadera de cada película. Para mí, el divorcio real de esta película era con 'Los viajes del viento', porque estábamos trabajando en las mismas locaciones y época. Sí había esa preocupación por no parecernos a algo que ya hicimos.

Es una metáfora de nuestra historia, relacionada con el narcotráfico, que aún no termina


‘Pájaros de verano’ aborda los orígenes del tráfico de drogas en el país. ¿Es una historia provocadora?

Guerra: La bonanza ‘marimbera’ era para nosotros la oportunidad de hacer una gran épica de la transformación de Colombia, como lo fueron las historias de la prohibición del alcohol en Estados Unidos, que generó el género de películas de mafiosos, como la saga de El padrino, que narran un cambio social.

Yo la veo como un microcosmos, una metáfora de la llegada del capitalismo en su forma más salvaje al país. Un género como este ha sido trabajado hasta el cansancio en el cine, pero la oportunidad de verlo desde una perspectiva wayú, en una sociedad matrilineal, con una mirada femenina en un contexto de tradiciones tan profundas, lo renueva por completo. Es una película de gánsteres y espíritus, de familia, una tragedia griega...

Gallego: Sí. Es una metáfora de nuestra historia, relacionada con el narcotráfico, que aún no termina.

Guerra: Y al tiempo hay elementos del wéstern y del cine negro. Termina siendo algo que no has visto.

Gallego: Hubo una cosa que nos movió: el tabú. Durante años escuchamos eso de que en Colombia solamente se hacían películas de narcotráfico. Pero después de averiguar, nos preguntamos: ¿cómo es posible que esta historia no la pudiéramos contar nosotros? Es como si no nos pudiéramos ver al espejo. Nos aterraba no poder hablar de nuestra propia historia, de la forma como Colombia llegó hasta allí de una manera, incluso, cándida e inocente.

Guerra: Era un poco la gran historia que faltaba por contar. Cuando nos felicitaban por hacer filmes distintos a los de los narcos (se ríen) nos picaba la curiosidad de que podríamos lograr algo distinto y de calidad.

SOFÍA GÓMEZ G.@s0f1c1ta

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