Cine y Tv

‘A pesar de mi edad, siento que voy de ida’: Ricardo Darín

El famoso actor argentino, que este año cumplió 60, habla de sus últimos proyectos.

Ricardo Darín, actor argentino

Ricardo Darín, actor argentino.

Foto:

Juan Ignacio Mazzoni / EFE

20 de agosto 2017 , 12:00 a.m.

El pasado Festival de Cannes lo esperó con los brazos abiertos. Tres años después de haber sido parte de la película ‘Relatos salvajes’, que estuvo en competencia oficial, el argentino Ricardo Darín volvió al ruedo del certamen francés para promocionar y explicar los alcances de ‘La cordillera’. “Tuve que hacer una pausa en mi agenda teatral para ir a Cannes”, dice esta estrella suramericana, sencilla en el trato, de voz pastosamente amigable y risa fácil.

El protagonista de éxitos como ‘El secreto de sus ojos’ (2009), ganadora del Óscar a mejor cinta extranjera, y ‘El hijo de la novia’ (2001), que antes de llegar al cine fue ídolo de teleseries, vuela alto pero sin perder su norte: encarnar al latino promedio. “Me ha tocado ese rol un poco en suerte. Se me han ido encolumnando distintos proyectos que requerían que me acercara cada vez más al hombre común y corriente, al sujeto normal que se ve envuelto en una situación extraordinaria”, dice.

Lo mismo pasa en ‘Kóblic’, la historia de un oficial de la Fuerza Aérea en la dictadura argentina que se niega a ser parte de los ‘vuelos de la muerte’ (desde los cuales agentes del Gobierno arrojaban opositores al mar).

“Me gustó la perspectiva (del director argentino Sebastián Borensztein) para hablar de un hecho tan doloroso. Normalmente estas historias son contadas a través de las víctimas, y nos pareció interesante ver qué pasaba con un tipo que, metido en una estructura militar, se niega a obedecer una orden que va contra sus principios. Y esa fue una de las cosas que me resultaron más atractivas. Después se convierte en una especie de ‘western’, porque se ve obligado a escapar de sus compañeros de armas”, comenta el actor porteño.

Darín ya había colaborado con Borensztein en la comedia ‘Un cuento chino’, donde hace de un ferretero que entabla amistad con la persona menos probable: un chino. “Es un placer trabajar con él –subraya–. Somos amigos desde hace años. Nos entendemos con pocas palabras, y cuando tuvimos la experiencia de trabajar juntos estuvimos codo a codo. Somos muy compinches. Él tiene muy claro lo que quiere hacer, es muy estudioso y muy respetuoso de los códigos y géneros del cine: se aprende mucho estando cerca de él, a pesar de que es menor que yo”. Darín cuenta que emocionalmente le resultó intenso su rol, en especial durante el rodaje de uno de los ‘vuelos de la muerte’: “Cuando filmamos toda la escena, estando dentro del avión y viendo a los actores ser ‘arrojados’, todos salimos muy choqueados, porque automáticamente trasladamos esa ficción y tratamos de imaginar cómo habrá sido en la vida real. Y no lo podíamos soportar”.

En ‘Kóblic’, el actor aparece piloteando, y hay una coincidencia entre ese hecho y su gusto por los aviones. “Imagínate, mi padre (también llamado Ricardo Darín) era instructor de vuelo a vela, como se llama a los que pilotan planeadores sin motor –dice–. Él era un apasionado de la aviación civil. Por eso, la película me llevó hacia atrás en el tiempo. Era imposible no estar absolutamente conectado no solo con mi padre, sino con lo que percibí de cómo él vibraba siendo un aviador. Era un aviador por naturaleza, un tipo que vivía en el aire, en el amplio sentido del término. La tierra no era para él”.

Y recuerda cómo fue testigo de un accidente que casi le cuesta la vida a su padre: “Yo tenía 6 o 7 años y debería haber subido en ese vuelo con mi padre, pero él llevaba a un productor de cine. Lo estaba tratando de convencer para hacer una película sobre aviación. Este hombre nunca se había subido a un avión porque le daba muchísimo miedo. Salió en condiciones climáticas que no eran las más favorables, y lo curioso del caso es que no me dejó subir: me dejó paradito al lado de un hangar. Lo vi partir, levantar algo así como 80 o 100 metros y, de golpe, que se corta el motor a esa altura y boom, que se viene en picada, con tanta suerte que cayeron sobre un enorme montículo de arena, porque justo estaban arreglando la pista. Así que se pegaron un tremendo golpazo, pero no pasó a mayores”. Su padre, narra, tuvo “la rapidez instintiva” de cortar el paso de “nafta” (gasolina) en el aire para evitar que el avión incendiara producto del impacto.

“Eso, creo, lo salvó –opina–. Imagínate lo que fue ver esa imagen y todo el despliegue que se armó rápidamente con camionetas y coches que iban a buscar a los tripulantes. Vi pasar a mi padre tomándose la cara con una mano. En un momento hizo contacto visual conmigo y levantó el pulgar de la mano que le quedaba libre para hacerme sentir que estaba todo bien. Jamás voy a olvidar ese momento”.

He tenido la suerte de ser invitado permanentemente a apuntar a nuevos desafíos. Y esa, creo, es la forma en que uno puede intentar ir creciendo y caminando, incorporando aprendizajes

Pero Darín nunca le ha tenido miedo a volar. Y, a pesar de las turbulencias, tampoco ha sentido mayor temor respecto del vuelo que tomó su carrera. “He tenido la suerte de ser invitado permanentemente a apuntar a nuevos desafíos. Y esa, creo, es la forma en que uno puede intentar ir creciendo y caminando, incorporando aprendizajes. Normalmente tengo temores, incertidumbres o vacilaciones, pero en otro plano. Todavía, a pesar de mi edad (60 años), tengo la sensación permanente de estar yendo, de estar de ida... Es raro, porque normalmente es una edad en que la gente de otros oficios empieza a abrazar la idea de jubilarse. Yo me siento muy lejos de eso: tengo 20 proyectos por delante, estoy cada vez más cargado de trabajo. Eso hace que me sienta cansado por un lado, porque el físico ya no es el mismo, pero al mismo tiempo entusiasmado. Y me siento, aún más, privilegiado. En un mundo tan injusto en términos laborales, el hecho de tener proyectos de manera tan permanente hace que estés obligado a mirar hacia adelante... Así transcurre mi vida”, concluye.

Presidente, su papel en ‘La cordillera’

En Cannes, Darín se topó con su coprotagonista en ‘La cordillera’, Paulina García, quien estuvo por partida doble en el festival francés. Además de esta cinta del argentino Santiago Mitre, la chilena presentó ‘La novia del desierto’. “Casi se nos da ir a los dos por las mismas dos películas, porque las directoras de ‘La novia del desierto’, Cecilia Atán y Valeria Pivato, son muy amigas mías desde hace mucho tiempo. Fui invitado a formar parte de esa película, pero no pude aceptarlo por cosas de tiempo y espacio. Pero leí el libro, me encantó la idea, adoro a esas chicas, les deseo lo mejor. Y de Paulina, qué te puedo decir: es un ser luminoso, una mujer adorable, inteligente, abierta, con un gran sentido del humor. Es una compañera de lujo, tuvimos varias jornadas mano a mano en ‘La cordillera’ y la verdad es que lo hemos pasado muy bien. Es una delicia de mujer. Esta, su última película, es una producción argentina filmada en parte en Chile. En ella, la estrella de ‘El secreto de sus ojos’ interpreta a un ficticio presidente argentino que está en una cumbre de mandatarios, incluida la presidenta chilena, también ficticia, a cargo de García.

ERNESTO GARRATT VIÑES
El Mercurio (Chile) - GDA

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