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Se fue el siete veces Bond... James Bond

Murió Roger Moore, el actor británico que encarnó al agente 007 en siete películas.

Se fue el siete veces Bond... James Bond

Entre 1962 y 1969, el británico interpretó al carismático ladrón Simon Templar en la serie de televisión ‘El santo’.

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123rf

23 de mayo 2017 , 10:03 p.m.

Cientos de mujeres se rindieron ante los ojos claros, su sonrisa amplia y el coqueto lunar que adornaba la mejilla izquierda del astuto ladrón Simon Templar. Atlético, elegante y bien peinado, hacía las veces de un Robin Hood moderno en la pantalla chica: su aire de galán lograba que muchas colombianas no salieran los sábados por la tarde para quedarse frente al televisor y sintonizar El santo.

El dueño de esos ojos azules se llamaba Roger Moore. El mismo actor que durante 17 años acumuló títulos para el cine, la televisión y el teatro, sin lograr el reconocimiento que le dio la serie de televisión que se emitió en los años 60. Ese británico que después se convirtió en el tercer James Bond en el cine.

El pasado martes, a los 89 años, se cerraron los ojos del actor que perdió “una corta, pero valiente batalla contra el cáncer”, dijeron sus hijos que confirmaron el deceso a través de Twitter. “Gracias, pa, por ser tú mismo y ser tan especial para tantas personas”, agregaron en el mensaje. No era la primera vez que Roger Moore enfrentaba el cáncer: en 1993 le habían diagnosticado la enfermedad en la próstata, pero después de varios procedimientos superó el mal.

Nacido en Londres, en 1927, en el hogar de Lillian Pope y George Moore, un ama de casa y un policía, Roger George Moore quiso ser artista gráfico y dibujante de cómics, pero su aspecto físico y su sonrisa ya conquistaban las lentes, así que empezó a ganar dinero como modelo.

Tras enlistarse en el ejército, sus aspiraciones artísticas terminaron llevándolo a la actuación: entró a la Real Academia de Arte Dramático.

Se fue el siete veces Bond... James Bond

En 1965, el actor recorrió las calles de Niza (Francia) en el Volvo P1800, el carro que manejó para la serie ‘El Santo’.

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Susan Ragan / AFP

Después de El santo, hizo parte de la serie de acción y comedia Dos tipos audaces, junto a Tony Curtis, en la que interpretaban a unos millonarios aventureros.

Aunque esa producción no tuvo buena recepción, Moore aceptó hacer una audición para protagonizar la versión cinematográfica del famoso agente que creó el escritor Ian Fleming. A sus florecientes 46 años fue escogido para el papel que lo convertiría en una estrella internacional.

De modelo a 007

Con Sean Connery en la cima, con seis películas, aunque hundido en el precipicio por la interpretación de George Lazenby (Al servicio de su majestad, 1969), el personaje de James Bond estaba ahora en manos de un actor ‘caribonito’ con amplia experiencia televisiva. ¿Sería Roger Moore capaz de mejorar –al menos, de igualar– la fama que le dio Connery?

Moore reveló sus cartas en 1973 con Vive y deja morir (Live and Let Die), dirigida por Albert Broccoli, como un elegante 007 que se apropió de la famosa frase: “Un martini seco, agitado no revuelto”.

El intérprete impuso su impronta en la gran pantalla: tomó distancia del flemático Bond de Connery, dando paso a un espía cargado de humor e ironía.

“¿Qué es lo que más recuerda de la época de James Bond? –le preguntaron en una entrevista–: Los viernes cuando pagaban”, respondió.

El humor de Moore se tradujo en la creciente popularidad del 007, rol que interpretó en otras seis películas, siendo el actor que más veces dio vida al popular agente en el cine.

La vena de seductor se equilibró ingeniosamente con una dosis de irreverencia y la capacidad de burlarse de sí mismo y ser al mismo tiempo letal y verosímil en sus misiones secretas.

Después de Vive y deja morir fue la estrella de El hombre del revólver de oro, La espía que me amó, Moonraker, Solo para tus ojos, Octopussy y En la mira de los asesinos.

“No eres tan bueno, así que sonríe mucho cada vez que salgas”, contaba el propio Moore acerca de la frase que le dijo su primer mánager, en una entrevista a la cadena BBC.

Acerca del agente secreto, pensaba que se trataba de un hombre sin intimidad aunque pasaba casi siempre del bar a la cama, refiriéndose al hecho de no ser tan discreto en sus aventuras amorosas.

Además, confesó en una charla que su trabajo en la ficción era matar gente. “Cuando tenía que hacerlo, me esmeraba porque fuera de la mejor forma posible. Luego lo olvidaba”, dijo.

Se despidió de la saga en 1985, con En la mira de los asesinos (cuando dijo en broma que besar a su antagonista, Grace Jones, fue lo más peligroso del rodaje). Y nunca perdió su lealtad con la saga: hablaba de Bond y alabó a sus sucesores.

“Tengo un interés paternal con lo que sucede, independientemente de Barbara Broccoli y Michael Wilson, los productores actuales, son amigos míos y espero que la franquicia continúe al menos un par de décadas más”, dijo en una entrevista con la revista española Fotogramas. Para él, sus sucesores Timothy Dalton y Pierce Brosnan fueron maravillosos en ese papel.

“Daniel Craig (el actual James Bond) me gusta. Me recuerda un poco a Sean (Connery) por la dureza. Creo que es genial. Es un estilo completamente diferente para Bond. Sus películas tienen cosas que ni yo ni mis dobles de riesgo hubiéramos podido hacer”, dijo.

La vida después de Bond

Con ese toque de humor, Moore estuvo durante 12 años al frente del personaje que protegía en el cine a la Reina de Inglaterra. En la vida real, Isabel II le concedió el título de sir, en 2003, por sus “servicios a la caridad”.

Desde 1991, el actor se vinculó con causas humanitarias y fue nombrado como embajador de buena voluntad de Unicef.

“No me arrepiento de los días que hice de James Bond. Me arrepiento del hecho de que los héroes en general son mostrados con un arma en sus manos”, opinó este padre de tres hijos y que se casó cuatro veces.

La sombra de James Bond lo persiguió, pero le encantaba. Pese a haber dejado el personaje, siempre recibió propuestas para interpretar a más agentes secretos en la pantalla grande.

Moore decidió romper los esquemas y asumir riesgos en comedias como El crucero de las locas; The Quest, una cinta de artes marciales junto a Jean-Claude Van Damme; Spiceworld, el cortometraje The Fly who Loved Me (en una clara burla a La espía que me amó) y la cinta animada Troll Hunters, en la que prestó su voz y que se estrenará el próximo año.

Su mayor aporte a la saga de James Bond fue el toque divertido. “Para ser honesto, siempre he odiado las armas y lo que representan”, confesó el actor que, como su personaje, mataba en la ficción y llenaba de alegría y desparpajo su vida por fuera de las cámaras.

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