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La paz en el periodismo / El otro lado

No se puede seguir siendo 'altavoces' de mentiras, falsedades, odios y desinformaciones.

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Ómar Rincón, crítico de televisión.

Foto:

Archivo / EL TIEMPO

25 de septiembre 2016 , 04:59 p.m.

En la Colombia de hoy, el periodismo debe reinventarse. Emitir comprobando verdades y odios, e informar consultando a las comunidades sobre su derecho a una representación justa son dos actitudes urgentes.

La representante uribista María Fernanda Cabal expresó públicamente acusaciones gravísimas sin comprobar y con sus deseos de odio, venganza y muerte.

Yolanda Ruiz, directora de noticias de RCN Radio, decidió no emitir estas acusaciones porque consideró que la representante estaba “haciendo una denuncia de una gravedad inmensa (y si) tiene pruebas, las debe presentar ante las autoridades competentes, o, de lo contrario, es una calumnia, que está penalizada, que está castigada”, conceptuó.

Y complementó que “las declaraciones de la representante nos demuestran hasta dónde ha llegado el nivel del debate público en Colombia (…), donde van calumnias por aquí y por allá, mentiras, falsedades, y pareciera que los medios lo único que hacemos es reproducir esas calumnias, y no pasa nada”.

Llama la atención al decir que “no puede ser que (…) los periodistas sigan reproduciendo lo que dicen los dirigentes sin tener una capacidad de mesura”.

Su actitud debería convertirse en criterio del periodismo de paz. No se puede seguir siendo ‘altavoces’ de mentiras, falsedades, odios y desinformaciones en nombre del “equilibrismo de fuentes” o de esa “falsa neutralidad” de los medios.

Hay que recordar que el periodismo es acerca de la verdad, y si una fuente miente y el periodista se da cuenta de que esto es así, no debe emitirse esa voz. Y tampoco se debe emitir el fomento de odio y del matar como acción política; por lo tanto, debe abstenerse de emitir esas voces del odio y la venganza.

Verificar la verdad de las fuentes, contextualizar la información y asignarle criterio es buen periodismo. Y también el consultar a la comunidad su derecho a la representación va con el periodismo de calidad.

Los líderes de la Asociación Campesina del río Guayabero exigieron a la periodista de ‘Los informantes’ María del Rosario Arrázola explicaciones sobre su trabajo. Le preguntaron si había informado previamente de su trabajo a la junta de acción comunal con el “fin de salvaguardar la integridad de los habitantes”, que ya se había visto afectada por culpa de la estigmatización que han sufrido por parte de Caracol y RCN, según informa ‘La Silla Vacía’. El método de retener al grupo periodístico fue denunciado como ataque a la libertad de expresión.

Surge la reflexión para los periodistas, que como lo dice el Acuerdo de Paz, hay que “construir la democracia de abajo hacia arriba” como modo de transformar el hacer política en Colombia.

Y esto significa que la libertad de expresión no es solo el acceso a nuevos medios, sino el derecho a una representación responsable y respetuosa, y a la autonomía sobre la propia imagen y el derecho de “ser contados” adecuadamente.

No es un nuevo periodismo, es el de siempre pero hecho con criterio de verdad, responsabilidad y paz.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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