Cine y Tv

Comedia excéntrica / Opinión

Aunque larga, 'Toni Erdmann' es una película deliciosa y nada convencional que dará de qué hablar.

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20 de febrero 2017 , 07:12 a.m.

Un alias, casualmente inventado por las circunstancias, del gracioso protagonista alemán de apariencia desfachatada y actitudes burlonas, quien se hace pasar por embajador de su país en Bucarest (Rumania) y apenas pretende modificar la extrema seriedad de su hija –ejecutiva de una multinacional–, más allá de los códigos y protocolos de la globalización.

Winfried, su verdadero nombre, es un viejo profesor de actividades lúdicas dirigidas a niños y personas de la tercera edad.

Es aquel tipejo que decide romper con las aburridas convenciones cotidianas para adoptar otras personalidades, compartir momentos íntimos y hacer sonreír a su agresivo o frío retoño femenino. Situaciones imprevistas, emociones varias e intromisiones risibles en territorios propios o ajenos para desplazarse del hogar en Westfalia a una placentera estancia en Rumania.

Con su cara burdamente maquillada, colección de pelucas y dientes postizos, Winfried juega con diferentes accesorios para romper el hielo y proponer bromas de naturaleza no del todo inmaduras.

En momentos culminantes aparece disfrazado con un gigantesco traje de largos pelos que le cubren todo el cuerpo.

No procura llamar la atención, simplemente pasar un rato divertido con sus interlocutores y confrontar distantes tratos personales.

Maren Ade, emergente realizadora germana, quien superó la barrera de los 40, dirige una original comedia de refrescante y fino humor que se pasea por los estereotipos del mundo de los negocios y de una familia atípica a punto de colapsar.

Maneja un erotismo sin complicaciones y por fuera de los lugares comunes; expone en bellas imágenes los paradigmas de padre mamagallista e hija circunspecta forrada en su papel de captadora de inversiones corporativas.

La cinta está estructurada por ocurrencias geniales en los terrenos del absurdo o sin sentido: explosiva recepción en la embajada estadounidense, coctel transformado en orgía, fiesta nudista de cumpleaños, encuentro íntimo y cita de hotel para romper con las formalidades de oficina.

También, rasgos humanos en torno a la vieja mascota que se va y una abuela en su trance final.

Aunque no haya ganado en Cannes, como equívocamente anuncian algunos comentarios periodísticos, sí recibió el premio otorgado por la prensa internacional (Fipresci).

Nominada al Óscar y al Globo de Oro como mejor película no angloparlante, fue considerada la mejor del año –desde Londres y París– por las prestigiosas revistas ‘Sight & Sound’ y ‘Cahiers du Cinéma’.

Si la primera incluyó en su terna a ‘Elle’ y ‘Moonlight’, la segunda se inclinó por ‘The Blue Demon’ y repitió con ‘Elle’ (la Huppert dirigida por el holandés Verhoeven).

Sin importar su larga duración, ‘Toni Erdmann’ es una película deliciosa y nada convencional que siempre dará de qué hablar. ¡Bravo!

MAURICIO LAURENS
Especial para EL TIEMPO
maulaurens@yahoo.es

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