Cine y Tv

La nueva moda de la tele educativa / El otro lado

La educación aprovecha la TV para jugar, contar historias, proveer experiencias y generar rituales.

Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

Foto:

Andrea Moreno / Archivo EL TIEMPO

10 de septiembre 2017 , 11:00 p.m.

La televisión era la caja boba del siglo XX. Intentó ser educativa y poco prosperó. Pero llegó el siglo XXI y se volvió a poner de moda. Además, se convirtió en una posibilidad para soñar con una sociedad mejor.

La televisión, otra vez, está de moda porque se ha transformado en una “experiencia audiovisual expandida”. Ahora es digital, se ve linda. Tiene series que seducen en otros formatos, otras estéticas y otros contenidos; se convierte en el eje de redes, aplicaciones y plataformas.

En este escenario, la educación aprovecha este nuevo ecosistema audiovisual para hacer lo que siempre ha sido su ideal: jugar, contar historias, proveer experiencias, generar rituales, establecer criterio para comprender la vida.

La educación y el maestro pueden ser más sexis, dejar el monasterio de la escuela (donde se celebra la fe en los conceptos y el conocimiento) y pasar a usar los algoritmos y pantallas para atraer hacia el pensar, reflexionar, explorar el mundo.

El maestro deja de ser proveedor de contenidos y morales y se convierte en DJ de historias, experiencias y rituales; en maestro ‘hacker’ que desde adentro de esta solemne institución busca nuevos modos de hacer útil y productivo el conocimiento.

El maestro se convierte en un practicante de diálogos de saberes; un encuentro entre ‘Jurassic Park’ (el maestro y la escuela) y ‘The Walking Dead’ (los adolescentes y jóvenes que son zombis detrás de las pantallas).

Y el conocimiento, la ciudadanía y el experimentar se convierten en las tácticas para revivir esos zombis o vivos muertos en que nos hemos convertido.
El algoritmo educativo nos habla de los intereses, gustos, placeres y saberes de los estudiantes. Y los maestros diseñan experiencias que tengan sentido para ellos. Esta experiencia audiovisual expandida permite establecer diversidad de estrategias para ganarse a las nuevas generaciones para el conocimiento.

Pero todas estas posibilidades mueren en las políticas de los ministerios y secretarías de Educación, que siguen pensando instrumentalmente: copiando modas de saberes didácticos y curriculares, llenando de tecnologías las escuelas y convirtiendo a los maestros en unos funcionarios que administran contenidos.

En este contexto hay que ver cómo empresas como Directv sí aprovechan esta oportunidad y diseñan programas como ‘Escuela +’.

Y usando el satélite y la energía solar llegan a 8.600 escuelas rurales en 8 países de América Latina, entre ellos Colombia. Y diseñan experiencias que usan la televisión y convierten a los maestros en aliados para crear una educación más incluyente, juguetona y diversa.

‘Escuela +’ se interesa en poner al maestro en el centro de la educación, convirtiéndolo en motivador de procesos y experiencias, generador de juegos y rituales del trabajo colaborativo, trabajador de la cultura.

La paradoja está en la empresa privada haciendo lo que no hacen los ministerios de Educación. El único pero es que los contenidos que ofrecen privilegian a NatGeo y Discovery e incluye pocos contenidos latinoamericanos, como los que hace Señal Colombia.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión

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