Cine y Tv

Enfermos de cuerpo y alma / El otro lado

Uno sabe más de donde vive por los comerciales, lo que se vende, que por los programas que ve.

Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

Foto:

César Sánchez Carreño

19 de febrero 2018 , 12:34 p.m.

Ver televisión es un acto de aprender de cada sociedad. O mejor, cada país es como su televisión. Y uno sabe más de donde vive por los comerciales (lo que se vende) que por los programas (mucha basura y algo de vez en cuando).

Pepe Sánchez, el sabio de la tribu, ya lo había dicho: “La televisión consiste en publicidad rellena de programas”. ¿Cómo somos en Colombia según lo que se publicita?

1. Una sociedad medicada. Ahora resulta que vivimos con malestares de cuerpo y alma, y por eso nos medicamos, luego compramos drogas para todo. Que para los pies, el sudor, el dolor de cabeza, el daño de estómago, el sexo, el pelo, los dientes… Somos una sociedad enferma que no puede pensar, sentir, actuar, amar, trabajar sin drogas.

En este síndrome de medicarnos estamos imitando a los gringos que viven en las drogas oficiales y las ilegales. Por eso, hay mucha publicidad de drogas y abundan las farmacias en las calles.

2. Una sociedad de mujeres obsesionadas con su belleza. El mito dice que las colombianas son bellas; ahora, según la televisión, se hacen bellas a punta de cremas para rejuvenecer, toallas higiénicas para sonrisas felices, menjurjes sexuales para la cama, aparatos para la conciencia de belleza.

Y ahora esa obsesión con la belleza producida también es masculina. Luego, lo que no gastamos en drogas, lo despilfarramos en asuntos de belleza.

3. Una sociedad regalada. Más que ideas, nos venden promociones: compre 2 y lleve 3, compre con el 30 por ciento de descuento, compre ya porque hay promoción, no se pregunte si lo necesita.

Una sociedad de televentas, el culebrero elevado a la virtud del mercado.

4. Claro que no. El que más anuncia es Claro, que nos dice que todo está en promoción, sobre todo el entretenimiento; que basta un plan de descuentos, un teléfono de último momento y una selfi para ser feliz.

Si Claro, en lugar de despilfarrar en publicidad, invirtiera ese billetico en mejorar servicio, otra sería la sonrisa; pero no, mal servicio, desconexión total en pueblos, veredas y carreteras… Claro vende promesas, no conectividad.

5. Postobón es RCN. No importa el ‘rating’, no importan los valores, no importa el pesimismo, no importa nada. Postobón anuncia sus productos en RCN. Según el 'rating', pocos ven el canal, pero el negocio funciona a lo bien porque papá Postobón financia el despilfarro RCN.

6. Colombia es muchos países. El Gobierno hace los peores comerciales de la tele. Cada ministerio anuncia un país distinto: uno es el de la Salud; otro, el de la Cultura; uno diferente, el de Ambiente y así… muchos países y ningún relato de gobierno o nación. Estos comerciales son monumento al despilfarro de los recursos públicos.

Y a todas estas, de publicidad nada de nada, no hay comerciales memorables. No hay ideas, tampoco relatos. La publicidad ha perdido su seducción: hemos llegado al grado cero del mercado: la nada. Un país de televentas y promociones.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

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