Cine y Tv

En modo aburrimiento / El otro lado

En las noches, ‘The Wall’ es de bostezo lento y 'Colombia ríe' es un monumento a nuestro mal humor.

Ómar Rincón, Crítico de televisión

Ómar Rincón, Crítico de televisión.

Foto:

César Sánchez Carreño

11 de febrero 2018 , 10:00 p.m.

A las 8 p. m. ha ganado el aburrimiento. Por un lado está ‘The Wall’, que es de bostezo lento, y al otro lado va 'Colombia ríe', que es un monumento a nuestro mal humor.

‘The Wall’ de verdad es “El muro dice…”, según informa una leennntaaaaaa Andrea Serna que locuta con parsimonia y sin ganas. Todo es lentooooooooo. Los invitados sufren tratando de hilvanar alguna conversación o intentando ser el chistosito. Y lo peor son esas preguntas de tontera mayor sobre datos que da lo mismo saber o no.

‘The Wall’ es un concurso donde no pasa nada, todo es obvio y precario, triunfa la pirotecnia visual para ocultar la ausencia de narrativa y drama...
Viva el aburrimiento.

El televidente Jairo Hernán Ortega opina distinto: “ ‘The Wall’ es bueno y animado, ya que genera interacción con los espectadores. Andrea Serna está divina y es ama del escenario. ¿Cómo eligieron a los concursantes? Nunca oí ni vi promoción para la convocatoria. Deja cierto tufillo esa elección. ¡Como amañada!”.

En todo caso, ‘The Wall’ marca bien y es el tercer programa de Caracol. Eso significa que el televidente colombiano ve Caracol, no importa qué. Gana la marca, pierde el contenido. Esto es tan así que ni con el fútbol RCN logró ganar, ya que en el duelo taquillero entre Nacional y Millonarios marcó 7,7; muy buen puntaje, pero que no le gana ni al noticiero de Caracol.

RCN compite con ‘Colombia ríe’. Este programa se anuncia como “el primer ‘reality’ de humor de Colombia”, “una propuesta alternativa” que se caracteriza por la “multiplicidad de contenido humorístico”: ‘sketch’, imitadores, cuentachistes, payasos, personajes y actos de improvisación.

La idea en frío parece genial: a los colombianos nos encanta reír, nos creemos de magnífico humor, todo lo convertimos en chiste, sobrevivimos a las carcajadas. Pues qué mejor que poner ese talento en televisión, que vengan los chistosos y nos hagan pasarla de lo mejor.

Pero... la realidad es que reímos mucho pero no tenemos buen humor. Y eso tiene que ver con tres cosas: no tenemos cabeza formada ni información para poder elaborar diálogos, apuntes, miradas más densas y sorprendentes de la realidad, por eso nos quedamos en el apunte sexual y el chascarrillo de matoneo.

Tampoco pensamos o estudiamos qué es hacer humor, ya que el ser chistoso no gradúa de cómico, hay que saber de tiempos, juegos de lenguaje, ritmos, tonos y estructura narrativa. Finalmente, no somos capaces de autocriticarnos, y el humor es la capacidad de reírse de uno mismo; tampoco criticamos el poder, y lo cómico es resistir y criticar el poder, el humor es el capital del pobre.

Y el jurado, que en papel funcionaría con Hassam como cuentachistes, Luz Amparo como imitadora y Lorna como actriz de comedia, no funciona.

No seduce porque entre ellos no se crea drama ni melodrama: todos están de acuerdo, todos ríen al unísono, todos comentan lo mismo. El jurado es el generador de ‘rating’, y aquí el jurado aburre.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
orincon61@hotmail.com

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA