Cine y Tv

Los años de formación de Guillermo del Toro en el cine

Un viaje por su carrera desde ‘Pesadilla 1’, que hizo en el colegio, hasta ‘La forma del agua’.

Guillermo del Toro, director de 'La forma del agua'

Del Toro nació hace 53 años en Guadalajara (México). Por su última película, ‘La forma del agua’, ganó dos premios Óscar y dos Globos de Oro.

Foto:

Mike Blake / Reuters

10 de marzo 2018 , 10:47 p.m.

En el Instituto de Ciencias, el colegio jesuita de Zapopan que durante décadas se caracterizó por contar con un ‘ring’ de boxeo para que los alumnos arreglaran sus diferencias, no están disponibles los anuarios escolares para la consulta. Sin embargo, la dirección hace una excepción por tratarse de Guillermo del Toro.

Esta escuela sirvió de escenario para el primer cortometraje de Del Toro, ‘Pesadilla 1’, un plano secuencia rodado en formato super-8 de una mano terrorífica que sale de un excusado y, luego de recorrer pasillos y subir escaleras, ataca a un hombre que trapea.

En el anuario de 1983 me detengo en los graduados. Ahí, vestido de esmoquin, aparece un joven sonriente, cachetón y rubio con lentes oscuros. “GUILLERMO DEL TORO GÓMEZ. Toro, Torito o simplemente Memo. Actor innato, cómico natural, el mejor carrillero (‘montador’, bromista) del Idec. Cinéfilo de corazón. Impulsó el cine entre los compañeros. Hizo admirablemente sus pininos de maestro de secundaria. Amigo de los maestros, en particular de Daniel Varela. Será un excelente comunicador porque tiene muchas cualidades. Dicen que el primer cuento que oyó en su vida fue ‘Drácula’ ”, refiere el texto que acompaña la imagen.

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“Viví una infancia bizarra, influido por el pop japonés, el cine mexicano de terror, el cine de productoras como la Hammer Films y Universal Pictures, los cómics de Editorial Novaro, revistas como ‘Duda’, ‘Tradiciones y leyendas’, ‘Fantomas’. Todavía cargo la infancia conmigo. La misma emoción que me daba entonces una película de Godzilla o de Santo me da ahora”, declaró Del Toro en entrevista para la revista ‘Cine Toma’ (2013).

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Daniel Varela, un hombre de 66 años con gafas y barba de candado, me recibe en el CAAV, el centro de artes audiovisuales que fundó en 1995 y que se localiza en la colonia Americana, de Guadalajara. Varela, que entró en 1980 al Instituto de Ciencias como profesor de actividades estéticas, se enfocó en el cine. “Guillermo sobresalía porque sabía de películas”, dice. ‘La niebla’, de John Carpenter, era una de las favoritas de aquel adolescente que comenzó a familiarizarse con el cine cuando sus padres lo llevaron al autocinema a ver ‘Cumbres borrascosas’. También ‘Parásitos asesinos’, de Cronenberg, y ‘Carrie’, de Brian de Palma, las cuales veían en videos beta.

Varela recuerda que un sábado estaba en el salón de proyecciones del Instituto cuando escuchó que alguien venía. Era Del Toro. En ese momento hubo una explosión. Salieron a ver y encontraron a un hombre completamente chamuscado afuera del laboratorio de química. Se trataba del profesor Xicoténcatl, al que Varela llevó al hospital, donde murió. “A partir de ahí, Guillermo y yo establecimos una relación de amigos”, cuenta.

Varela visitó muchas veces su casa, una mansión con motivos egipcios, piscina y sirvientes, donde conoció a sus padres: Federico del Toro, hombre de negocios, famoso por su agencia automotriz y por haberse ganado el premio mayor de la Lotería Nacional; y Guadalupe Gómez, Lupita, una mujer encantadora parecida a Liz Taylor, aficionada a la lectura del tarot, algo raro en una ciudad tradicionalista como Guadalajara, y que tuvo su efecto en el carácter de su hijo, cuyas historias, personajes y artefactos suelen aludir a leyendas y a experiencias sobrenaturales.

‘Doña Lupe’ se titula el cortometraje en 16 mm que hizo Del Toro en 1986, protagonizado por su mamá: la historia de una señora que tiene una casa de asistencia y les alquila a unos narquillos, a los cuales va eliminando. En este corto, Varela hizo el maquillaje. Lupita también participó un año más tarde en ‘Geometría’, cortometraje en 35 mm que cuenta la historia de un mal estudiante que hace un pacto con el diablo y no logra evitar que su madre muera a manos de un zombi.

Daniel Varela hizo varios viajes con Guillermo y su familia. A la Ciudad de México; a San Antonio, Texas, donde la familia tenía una casa con suficientes automóviles como para que cada quien armara su propio paseo. Daniel y Guillermo se iban al cine, a comprar cómics y muñecos para sus animaciones y a comer hamburguesas. A Varela le tocó ser testigo del noviazgo de Guillermo con Lorenza Newton, con quien se casó y tuvo dos hijas. “Sigue siendo el mismo”, dice.

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Sus compañeros lo recuerdan como alguien entusiasta. Carlos Díaz dice que lo sorprendió encontrarse en primero de secundaria con alguien que había leído libros inimaginables para él a esa edad, como ‘Un mundo feliz’, de Huxley.

Mariano Aparicio colaboró en ‘Pesadilla 1’, cuando estaban en primero de ‘prepa’ (los últimos tres años del bachillerato). Y para ‘Pesadilla 2’, que hicieron en segundo, encarnó a un monstruo (Del Toro hizo una máscara de látex para él) que persigue a un estudiante, entre la neblina, hasta darle muerte con un sable. En ‘Matilde’, el corto que Del Toro hizo al año siguiente —la historia de una grieta en la pared de la que sale un feto gigante—, no participó.

Mariano recuerda a Memo como alguien meticuloso y tragón que competía para ver quién comía más. En Búfalo, el local que preparaba las hamburguesas más grandes de Guadalajara y que ofrecía consumo gratis a quien más comiera, Del Toro era el campeón.

“Memo es muy divertido, pero es un ‘workaholic’: desde muy temprano ya andaba hablándonos por teléfono, para decirnos que nos estaba esperando en el set, en una casa del centro”, cuenta por teléfono el caricaturista Trino, que es tres años mayor que él y que fue asistente de dirección en ‘Doña Lupe’.

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“En manos de cualquier otro director, ‘La forma del agua’ sería ridícula”, expresa el crítico de cine Leonardo García Tsao, entrevistado en una librería del sur de la Ciudad de México. “Es una película que lo tiene todo –afirma– y una historia de amor interespecies, muy original. Creo que Hollywood nunca se había atrevido a plantear el coito entre una mujer y un anfibio. Remite a las películas de espionaje, al musical, al cine negro. Tiene tantas influencias bien asimiladas. Es conmovedora”.

En manos de cualquier otro director, ‘La forma del agua’ sería ridícula

Del Toro y él se conocieron en los 80, gracias a que García Tsao había tenido una novia que trabajó en ‘El corazón de la noche’, de Jaime Humberto Hermosillo, película en la que Del Toro, a los 20 años, fue asistente de dirección.

Con la instauración de la Muestra Internacional de Cine de Guadalajara en 1986 —que luego mutó a Festival— y la creación del Centro de Investigación y Estudios Cinematográficos (Ciec), García Tsao fue invitado como investigador. Entre él y Del Toro —que era profesor del Ciec y publicó un libro sobre Alfred Hitchcock, otro de sus ídolos— se estableció un pacto: invitarse a comer.

El crítico dice que, desde sus primeros encuentros, Del Toro le hablaba sobre lo que sería ‘La invención de Cronos’, su primer largometraje,
una película totalmente original que combina vampirismo, melodrama, adicción y alquimia.

Aunque menciona a Jaime Humberto Hermosillo como a otro de sus maestros, de quien aprendió los principios del lenguaje cinematográfico, considera que Del Toro es autodidacta. Y al igual que Daniel Varela, cree que “todo lo que él sabe de cine ha sido gracias a su enorme capacidad para absorber sus influencias. Él sabe de cómics cantidad, sabe de cine de horror, sabe de literatura de horror. Su mundo es muy amplio”, explica.

Subraya que, antes de convertirse en director, Guillermo del Toro comenzó haciendo maquillaje y efectos especiales, para lo cual tomó un curso por correspondencia con Stan Winston, conocido por los efectos especiales de ‘Terminator’, y con Dick Smith, el maquillista de ‘El exorcista’.

“Poca gente sabe que Guillermo hizo talacha (‘carpintería’) cuando el cine mexicano estaba despegando. Trabajó, por ejemplo, con Arturo Ripstein en ‘Mentiras piadosas’ (1989)”, señala García Tsao.

Antes de ‘La invención de Cronos’, Del Toro participó en ‘La hora marcada’. En esta la serie de TV de suspenso y terror, producida por Televisa entre 1988 y 1989, conoció a Alfonso Cuarón y a Emmanuel Lubezki (ganadores, entre ambos, de cinco premios Óscar).

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En ‘La hora marcada’, Guillermo del Toro conoció al fotógrafo Guillermo Navarro, a quien admiraba, así que cuando su hermana Bertha necesitó de alguien que se encargara del maquillaje especial para la película ‘Cabeza de vaca’, su hermano le recomendó a Del Toro. Al cabo de pocos meses, la simpatía y el poder de convencimiento del jovencito lograron que Guillermo Navarro aceptara hacer la fotografía de ‘Cronos’. Y Bertha, de quien Del Toro dijo que se convirtió en su segunda madre, se hizo cargo de la producción.

“El guion de ‘Cronos’ era de una madurez increíble. Una historia muy sólida, no parecía el guion de una ópera prima”, dice Navarro en un café de la Ciudad de México. La productora, que ganó un Bafta por ‘El laberinto del fauno’, enfatiza el talento del director para enraizar sus películas en realidades concretas, según la máxima de Tolkien: “Hacer el mundo lo suficientemente reconocible como para anclarnos en una realidad y lo suficientemente mágico como para transportarnos fuera de ella”.

Ambientada en la capital mexicana, ‘La invención de Cronos’ cuenta con las actuaciones del argentino Federico Luppi y el estadounidense Ron Perlman, algo inusual para la cinematografía mexicana.

El rodaje de la película, que costó un millón de dólares, tomó ocho semanas. Los problemas vinieron después, en la posproducción, cuando se agotó el dinero,
Navarro obtuvo un préstamo y sobrevino una devaluación. Del Toro acabó hipotecando su casa.

Sin embargo, los momentos más difíciles para Guillermo del Toro no fueron esos ni los que vendrían con su siguiente película, ‘Mimic’ (1997), en la que se planteó dejar el cine justo cuando daba el salto a Hollywood debido al pésimo trato que recibió del productor Bob Weinstein.

Los peores momentos ocurrieron en paralelo al estreno de Mimic, cuando el padre de Del Toro fue secuestrado en Guadalajara. Según refiere una nota de la revista ‘New York’, James Cameron, el director de ‘Titanic’, le hizo un préstamo a Guillermo –que se encargó de negociar con los criminales– para pagar el rescate.

Pero volviendo a ‘Cronos’, el estreno en la Muestra de Cine de Guadalajara, “esa madre celosa que te obliga a volver”, como se ha referido Del Toro a la capital tapatía, fue apoteósico, según recuerdan García Tsao y Bertha Navarro. Al final, la ópera prima de Del Toro terminó llevándose el premio, el único que se daba entonces (1993).

Leo Marín, quien fue su alumno, recuerda que al término de la premiación, tras bambalinas, El Gordo no paraba de llorar. “Guillermo siempre llora cuando recibe premios y esa vez también lloró”, dice García Tsao riéndose. Lloró el otoño pasado al recibir el León de Oro. Y el domingo, 25 años después de su primer largometraje, se le quebró la voz en medio de su discurso de agradecimiento por el Óscar a mejor director.

GERARDO LAMMERS
EL UNIVERSAL (México) - GDA
En Twitter: @ConfabularioMx

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