Arte y Teatro

Leo Matiz, la lente mágica detrás del muralismo mexicano

El Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México rinde un homenaje al colombiano con una exposición.

Leo Matiz

Matiz, en México, en 1940.

Foto:

Cortesía Fundación Leo Matiz.

24 de agosto 2017 , 12:11 p.m.

“En México, cuando llegué me sentí cobarde. Veía un país muy grande para mí, donde las puertas se me cerraban. Me encontré con Porfirio Barba Jacob, y este me dijo: ‘Vete a los cafés, oye, observa y dibuja’. Así lo hice y así fueron transcurriendo mis días de forastero. Después conocí al afamado escultor centroamericano Francisco Zúñiga, quien me introdujo como fotógrafo en la revista Así de México. Me pusieron entonces a elaborar los reportajes gráficos más difíciles, aprovechando mi situación de necesidad.

Tuve que copiar la vida del hampa (...)”, le confesó Leo Matiz a Enrique Santos Montejo ‘Calibán’, en una entrevista para EL TIEMPO, en 1951.

Catorce años antes, en 1937, Santos, codirector de EL TIEMPO, le había regalado a Matiz su primera cámara fotográfica, una Roylander de fuelle, pues creía que el joven –de gran ímpetu y espíritu aventurero– debía empezar a pulir ese talento de reportero gráfico que veía en él a la corta edad de 20 años y que estaba oculto, pero que se asomaba cada que este realizaba una caricatura para el mismo diario, en donde también trabajó como fotógrafo.

En los años siguientes, en los que Matiz adquirió experiencia como reportero al trabajar en distintas revistas, empezó a destacarse por el talento que tenía al fotografiar, que lo acompañaría hasta sus últimos días y con el que logró imágenes sublimes como La red, también conocida como El pavo real del mar.

Esta le serviría más adelante al colombiano, nacido en Aracataca el primero de abril de 1917, para presentarse en México como fotógrafo, país al que llegó en 1941, luego de una travesía de seis meses que emprendió desde Barranquilla (motivado por la película Allá en el rancho grande), viaje que lo llevó a exponer en Costa Rica y El Salvador.

“Si bien Leo Matiz llega a México por este imaginario del cine, al estar aquí lo insertan grandes personajes de la cultura, como Manuel Álvarez Bravo y Gabriel Figueroa, en la comunidad artística. En 1944 conoció al muralista David Alfaro Siqueiros y trabajaron juntos varios proyectos”, explica Miguel Fernández Félix, director del Palacio de Bellas Artes, recinto en el que en la actualidad se expone la muestra ‘Leo Matiz: el muralista de la lente. Siqueiros en perspectiva’.

Leo Matiz

'Leo Matiz: el muralista de la lente. Siqueiros en perspectiva'.

Foto:

Cortesía Fundación Leo Matiz.

La muestra rompe la polémica que impulsó la prensa en los años 40, a partir del escándalo de la denuncia de Matiz: no ‘villaniza’ a Siqueiros ni victimiza a Matiz

En ese episodio de la vida del fotógrafo se encuentra el foco de la muestra, la cual rinde un homenaje en el centenario de su natalicio y que reconoce sus aportes a la pintura mural mexicana en la década de los 40, la cual tuvo a grandes exponentes como José Clemente Orozco y Diego Rivera.

“Por supuesto, el interés es hacer un homenaje a este artista, quien tuvo una presencia muy relevante no solo en México sino también a nivel internacional”, agrega Fernández.

La colaboración creativa entre Matiz y Siqueiros se dio en el proyecto mural Cuauhtémoc contra el mito, en el cual Matiz logró conciliar las técnicas de composición, iluminación y perspectiva de la pintura con sus registros fotográficos.

Exposición sobre Leo Matiz

La exposición, que se podrá ver hasta el próximo 8 de octubre, recuerda la amistad entre Leo Matiz y David Alfaro Siqueiros.

Foto:

Mario Guzmán / EFE

“La exposición sintetiza el uso de la fotografía de Leo Matiz como una herramienta artística para enriquecer la perspectiva y las posibilidades expresivas de los murales pintados por el maestro Siqueiros, lo que le permitió desarrollar su propio trabajo”, dice Miguel Ángel Flórez, curador de la muestra y biógrafo de Matiz.

También es una oportunidad para dimensionar cómo dos artistas con visiones tan diferentes pudieron poner en sintonía la fotografía y el muralismo. “La amistad de David Alfaro Siqueiros con Matiz, cautelosa y distante en sus comienzos, fue abriéndose a espacios de confianza mutua y a iniciativas comunes, ligadas a la curiosidad del pintor por obtener un conocimiento más amplio de las posibilidades expresivas del arte fotográfico”, recuerda Flórez en el catálogo de esta muestra.

En su opinión, “Matiz sentía una viva emoción por la dimensión escultórica, el dinamismo visual y el colorido deslumbrante de la pintura mural de Siqueiros, pero al mismo tiempo lo dominaban fuertes sentimientos de aprensión y suspicacia hacia el agitado pasado político del líder izquierdista mexicano”.

Alejandra Matiz, su hija, al referirse a la realización de ese mural, dice: “Mi papá le entregó a Siqueiros 500 fotografías. Él cree en el proyecto y en la Revolución mexicana. Él mismo se puso a estudiar esa revolución, a buscar los modelos y se los presentó”.

Leo Matiz

'Leo Matiz: el muralista de la lente. Siqueiros en perspectiva'.

Foto:

Cortesía Fundación Leo Matiz.

El escándalo de dos artistas

En 1947, luego de haber colaborado para las revistas Life y Selecciones del Reader’s Digest, Matiz asistió a una exposición de Siqueiros en el Palacio de Bellas Artes. Allí se dio cuenta de que algunas de sus imágenes habían sido usadas como base de las pinturas en caballete y no en los murales, como él pensaba, sin obtener el más mínimo crédito.

De este hecho se desprendió el escándalo en el que Matiz acusó al muralista de plagio y el lamentable desenlace, en el que Siqueiros hizo prender fuego a su laboratorio. Matiz tuvo que irse de México en 1947, a los 27 años.

“La muestra rompe la polémica que impulsó la prensa en los años 40, a partir del escándalo de la denuncia de Matiz: no ‘villaniza’ a Siqueiros ni victimiza a Matiz, sino que lo recupera en la dimensión del arte. Creo que el tiempo vuelve a hacer un acto de justicia para ambos artistas, pues libera la obra de la anécdota y del escándalo y la sitúa en su justa dimensión histórica y estética”, reflexiona Flórez.

Cabe destacar que Matiz, uno de los fotógrafos más influyentes del fotoperiodismo en América Latina durante el siglo XX, sea el tercer colombiano en llegar al Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, luego de Fernando Botero y Gabriel García Márquez.

Más homenajes al colombiano en el mundo

En México se expone otra muestra para conmemorar el aniversario del fotógrafo, titulada ‘Leo Matiz: el muralista de la lente. A cien años de su nacimiento’, en el antiguo colegio de San Ildefonso. Este año se han realizado muestras en Colombia, EE.UU., Italia, Mongolia y Corea del Sur. Hasta el 24 de septiembre, se expone en la Embajada de México en Brasilia ‘Matiz-Gabo, los cronistas de Macondo’.

Laura Guzmán Díaz
Cultura y Entretenimiento

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