Arte y Teatro

En el abismo, con los cerebros de La Zaranda

‘La extinta poética’ de Calonge y Paco de La Zaranda estará en el Festival de Teatro de Manizales.

‘La extinta poética’

Las nuevas adicciones de la humanidad son el tema central de ‘La extinta poética’.

Foto:

Bruno Rascão

04 de octubre 2017 , 06:52 a.m.

Tal parece como si Ofelia hubiera resurgido del torrente de agua que la ahogó y al que terminó cayendo por culpa de Hamlet. Vestida de novia y llevando unas flores blancas, esta mujer aparece en el escenario moviendo la cabeza con obstinación y en silencio. La esquizofrenia con la que la dibujó William Shakespeare hace más de 400 años aún la acompaña.

Los visos de esa doncella suicida de la tragedia Hamlet y las secuelas de esa enfermedad mental son dos de las bases de la obra La extinta poética, escrita por Eusebio Calonge, el dramaturgo del mítico grupo español La Zaranda.

“Yo creo que (Ofelia) es un símbolo con el que he trabajado hace tiempo por muchas partes y que saltó de alguna manera al texto, venía a representar esa belleza que se marchitaba, ese belleza que caía al fondo de ese río cuyo curso ya está completamente contaminado”, cuenta el autor en conversación telefónica desde Venecia (Italia).

Motivado por una gran carga obsesiva para que la pieza saltara de las páginas al teatro, Calonge decidió montarla con el grupo aragonés Nueve de Nueve, que la presentará hoy en el Festival de Teatro de Manizales. Fue así como luego de cerca de 40 años, el dramaturgo trabajó por primera vez fuera de las entrañas de La Zaranda, aunque decidió convocar la experimentada batuta del fundador de la legendaria compañía española, Paco de La Zaranda, para dirigir el montaje.

“La verdad que ¿con quién me voy a entender mejor que con quien llevo toda la vida trabajando? –cuenta Calonge–. Queríamos que fuera una obra por supuesto con un lenguaje dramático que no se dispersara de lo que nosotros pensamos que es el teatro, pero que al mismo tiempo apostara por otras cosas de las que normalmente hacía La Zaranda”.

Nuevos rostros

En el montaje actúan Carmen Barrantes, Laura Gómez-Lacueva, Rafael Ponce y la bailarina Íngrid Magrinyà. Justamente, la aparición de la danza hace que La extinta poética se alejara de la estética tradicional de La Zaranda.

El proceso de construcción, cuenta Calonge, llegó a ser tortuoso, pues escribió el texto en los descansos que le dejaba su trabajo con La Zaranda. El autor añade que la pieza entraba a niveles diferentes a los que maneja su grupo, tanto en la narrativa como los medios de expresión.

“Yo creo que escapaban incluso actoralmente por el hecho de que La Zaranda tiene un elenco masculino normalmente y aquí desde la argumentación se requería mucho más el trabajo de actrices”, explica.

Las adicciones de hoy


Así como en los montajes de La Zaranda Paco y Calonge ponían en el escenario la voz de aquellos que no podían hablar, hacían aparecer personajes que sufrían dramas como la soledad y la tristeza, pero que solían habitar exóticos parajes perdidos en el tiempo, en La extinta poética también exploran esta tragedia pero desde un contexto más cercano a nuestros días.

Esta producción habla sobre las nuevas adicciones que mutilan las relaciones humanas. De la necesidad ingobernable de estar frente a una pantalla, ya sea cambiando aceleradamente los canales o revisando a cada tanto los mensajes, y también de la dependencia de los barbitúricos que prometen una calma mental.

“Ahí nos preguntábamos cómo era posible la poesía en la época de una tecnología tan inhumana como la que vivimos –asevera el autor–. Ahí es desde donde se establece el punto de partida de la obra”.

Calonge asegura que es en el teatro, ese territorio donde siempre existen milagros y misterios, donde se erige la posibilidad de mirar a esos abismos y de encontrar una esperanza.

“Dentro de ese abismo podemos encontrar que el teatro siempre ha sido una imagen y un reflejo de la soledad del otro, hay una gran soledad del autor, hay una gran soledad del actor y eso viene a fluir en la soledad de quien contempla, en la soledad del espectador. Yo creo que es ahí donde surge una poética”.

Eusebio Calonge

El dramaturgo Eusebio Calonge junto al director Paco de La Zaranda.

Foto:

@carletetoro

Esperpentos

A La Zaranda, que Paco fundó en 1978 junto a Eusebio Calonge, Gaspar Campuzano, Enrique Bustos y su fallecido hermano, Juan, usualmente se la califica como la heredera del esperpento, ese género teatral liderado por Ramón María del Valle Inclán que, a partir de una saturación grotesca, mostraba los defectos más profundos de la sociedad de su tiempo.

Para Calonge, esa referencia del esperpento es una etiqueta que les suele poner la crítica, sobre todo en España, por ser la tierra madre de un género que, según el dramaturgo, también se trasladó a América Latina siguiendo las leyes del sainete trágico.

Pero, ¿hay esperpento en La extinta poética? El autor asegura que en esta obra hay un retrato bastante hiperrealista de una familia que está completamente inducida por “olvidar el mañana” y que ha cambiado la biografía por un historial clínico.

“Yo creo que hay esa tragedia y hay ese humor, y que enfrentando las dos cosas siempre se tienen unas fuerzas de tensión que atrapan al público... Si eso es el esperpento, sí puede ser esperpéntico, pero si eso es una estética heredada de Valle Inclán o heredada de otro tiempo, yo creo que no hay eso”, enfatiza Calonge.

Esa tensión de la que habla el dramaturgo se ha convertido en una marca no solo de la narrativa de La Zaranda sino de su calidad interpretativa. Los actores del grupo no solo reflejan algunos rasgos grotescos en sus versos sino que se transfiguran permanente en el escenario, como si sus cuerpos sufrieran a flor de piel los dramas de los que hablan.

Eso es algo que según Calonge también se transmite en La extinta poética. “Aquí también hay unos grandes actores, incluso una bailarina de una gran calidad, de una gran experiencia”, cuenta el autor, que curiosamente conoció a uno de los protagonistas del montaje, Rafael Ponce, durante un Festival de Manizales.

“Todo es una gran casualidad”, reflexiona Calonge sobre este curioso encuentro con Ponce, quien lo empezó a cautivar por su alta capacidad de riesgo. “Yo creo que es un actor que lo que él interpreta solo él lo puede hacer de un modo único, se juega todo sobre el escenario”, añade.

Teatro inestable

La relación de La Zaranda con Latinoamérica comenzó hace cerca de 30 años, cuando viajaron por primera vez, y aquí aparece otra gran casualidad, al Festival de Teatro de Manizales de 1988 con un clásico de su repertorio, Mariameneo Mariameneo.

Desde ese momento, empezó a desarrollarse una relación especial que Calonge espera continuar con una visita del grupo el próximo año para celebrar el medio siglo del festival, el más antiguo del continente. “Después de 40 años de andadura, las ganas ya son mayores hasta que la fuerza, pero yo creo que es hora de retornar a esa pasión conjunta que tuvimos”, afirma.

Actualmente, La Zaranda también está en el límite de llegar a sus cuatro décadas y ha experimentado algunos cambios. Por ejemplo, ese apellido que llevó por mucho tiempo, Teatro Inestable de Andalucía la Baja, ahora se cambió por el de Teatro Inestable de Ninguna Parte.

“Bueno, fue por los vaivenes políticos y las malas gestiones políticas y culturales –cuenta Calonge sobre esa transformación–, y decidimos que no nos interesaba tampoco llevar esa topografía de un sitio porque andábamos por todo el mundo”.

Por ahora, el grupo está presentando en el teatro Romea de Barcelona su más reciente producción, Ahora todo es noche, en la que retrata a esas personas que se viven y se arrastran en las calles. Otra manera de indagar en el abismo.

“Yo creo que, como decía Dostoievski, la poesía salvará al hombre porque nos hace enfrentarnos a todo ese gran aparataje de la técnica, de la masa, y nos hace ser individuos más críticos, más conscientes y más contemplativos, más abiertos a la belleza”, finaliza Calonge.

Tres hitos del grupo español

‘Mariameneo Mariameneo’. En 1988, La Zaranda irrumpió en Manizales con esta auténtica visión sobre la feminidad, construida a partir de los recuerdos personales de sus creadores.

‘Cuando la vida eterna se acabe’. En este relato de venganza, cuatro personajes cuentan sus rencores a partir de diálogos llenos de reflexiones existenciales y metafísicas.

‘Nadie lo quiere creer. La patria de los espectros’. Una casa en ruinas era el escenario de esta pieza, la última que La Zaranda presentó en Colombia (Iberoamericano del 2012).

YHONATAN LOAIZA GRISALES
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
En Twitter: @YhoLoaiza

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