Arte y Teatro

‘Fue como una aventura, alcancé a sentir la inocencia’

El artista indígena Carlos Jacanamijoy se enfrentó al acrílico por primera vez y recordó su infancia

Carlos  Jacanamijoy

Jacanamijoy frente a su obra de gran formato ‘De naturaleza interior’.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

11 de mayo 2018 , 07:53 p.m.

Carlos Jacanamijoy está en su taller, descalzo, sobre una tela gigante que ocupa todo el piso. Sus pies son testigos de cómo cada capa mágica de color permea el lienzo sin imprimatura, mientras sus manos sostienen una escoba que convirtió en pincel.

Así, empieza a darle forma a la pintura acrílica de tonos ocres, que después de varias sesiones durante más de un mes, desaparecerá bajo un manto de colores verdes y azules que recuerdan las profundidades de la selva y del mar.

Él, de tranquilidad infinita, se vuelve uno solo con la obra, camina y danza sobre ella, la siente, la disfruta. Está teniendo una aventura: su infancia y la sabiduría de sus ancestros vienen a su mente en medio del reto de enfrentarse a un formato de gran magnitud y, por un momento, a dejar el óleo atrás para pintar en acrílico.

Ahora, meses después, sentado frente a su obra, a la que llamó 'De naturaleza interior' –y que expone en la galería Alonso Garcés como parte de la celebración de los 40 años de existencia de este espacio–, cuenta que se siente maravillado, porque amigos y desconocidos le han comentado que la obra les sacudió el alma en tan solo un instante.

¿Cómo fue el enfrentamiento con la obra?

¡Nunca había hecho una tela tan grande! Cuando es pequeña, solo muevo la muñeca; cuando es más grande, los brazos; cuando lo es aún más, muevo el cuerpo y es una delicia. Pero, cuando es de este tamaño, casi que estoy inmerso en la tela, como danzando. 'De naturaleza interior' es lo mismo que sentir y me gusta la pintura que se siente de entrada, en la que se ponen todos los sentidos, en la que no se piensa mucho y es muy sensual. La pintura en general debe ser así.

Además, es mi primera pintura en acrílico y, como se secaba inmediatamente, me permitió pisarla y no mancharla. Aprendí a domarla y quiero seguirla explorando.

¿Qué fue lo más bonito y el mayor reto en ese proceso experimental?

Me sentí en una aventura, alcancé a sentir la inocencia y el niño que uno es. Eso es maravilloso, pues revive la imaginación. Me avivó el espíritu de aventura y eso me parece lindo.

El reto es hacer pintura en un momento en el que no está tan de moda en los estudiantes de arte y en el arte mismo.

Me gusta la pintura que se siente de entrada, en la que se ponen todos los sentidos, en la que no se piensa mucho y es muy sensual

Carlos Jacanamijoy

Obras que hacen parte de la muestra en Alonso Garcés Galería.

Foto:

Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

Carlos Jacanamijoy

Obras que hacen parte de la muestra en Alonso Garcés Galería.

Foto:

Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

Carlos Jacanamijoy

Obras que hacen parte de la muestra en Alonso Garcés Galería.

Foto:

Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

Carlos Jacanamijoy

Obras que hacen parte de la muestra en Alonso Garcés Galería.

Foto:

Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

Carlos Jacanamijoy

Obras que hacen parte de la muestra en Alonso Garcés Galería.

Foto:

Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

¿Aparecieron recuerdos de infancia?

Sí, muchísimos. De niño, cuando llovía, jugaba en el barro con los pies descalzos y con las huellas que me quedaban dibujaba y hacía manchas sobre una baldosa de color amarillo, por ejemplo. Eso me atrapaba y me daba imaginación. Tuve muchos recuerdos como esos.

También, pude buscar la originalidad al ser espontáneo, no tan racional, más lúdico, sensitivo, intuitivo, perceptivo y muy irracional. Hacer las cosas de una manera más sensorial, lanzarse a una aventura maravillosa, eso nos hace falta.

Es un homenaje a la sabiduría ancestral...

Sí. Por ejemplo, está de moda la comida orgánica, que se encuentra en los supermercados. Y es una paradoja porque los indígenas y los campesinos ya vivíamos de una manera orgánica, pero nos llamaban sucios y nos trataban mal por estar cerca de la tierra.

Este es un tributo amoroso, sin señalar mucho, para que pongamos atención al mundo en el que vivimos y así revivamos el amor propio. El arte me ha ayudado desde que empecé a pintar cuando era niño a ser más consciente de este mundo. Llevo unos 35 años viviendo en La Macarena y hace un par de años noté por primera vez que el canto de un mirlo, que siempre se posa en mi jardín, es igual al de uno que escuchaba en mi infancia y que he pintado en muchas telas como símbolo de magia y tradición que sucede allá en Santiago (Putumayo), donde nací.

¿Dónde y cuándo?

Hasta el 30 de mayo. Galería Alonso Garcés. Carrera 5 n.° 26B- 92, Bogotá. Lunes a viernes: de 10 a 1 p. m. y de 2 a 6 p. m. Sábado: 10 a. m. a 2 p. m. Informes: 337-5827.

LAURA GUZMÁN DÍAZ
EL TIEMPO​@The_uptowngirl

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA