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Virtualidad, herramienta para el crecimiento empresarial

Las ventajas de la formación virtual hacen que empresas la elijan para capacitar a su personal.

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Las ventajas que ofrece la formación virtual hacen que algunas empresas opten por ella para capacitar a su personal.

Foto:

123RF

25 de agosto 2016 , 05:02 p.m.

Cuando se sentaban frente al computador para su clase habitual, los empleados del departamento de jardinería de un importante almacén de productos para el hogar se encontraban con un ambiente virtual. Un avatar era su profesor, les daba las indicaciones del día, las cuales eran complementadas con unas cartillas y unos videos en los que un experto explicaba sobre el cuidado de las plantas que tenían en el almacén. Al final del módulo tenían pruebas en el aula virtual y unos espacios de evaluación con plantas reales.

Este es solo un caso de los muchos que se están dando en las empresas del país, que día a día acuden a la educación virtual por las ventajas que esta ofrece: es diseñada según los requerimientos de las empresas que no necesitan desplazar su personal al lugar de la capacitación; el curso queda para la empresa y por lo tanto puede ser utilizado varias veces; la capacitación se puede realizar en cualquier momento y lugar, cuenta con el tutor todo el tiempo, reduce costos, tiene un impacto uniforme sobre trabajadores que están en lugares donde sin la metodología virtual no se podría llegar, como es el caso de petroleras, mineras y entidades con sedes dispersadas por todo el país, además es un modelo que se puede utilizar en todos los temas.

“Opciones hay para cualquier campo de capacitación, incluso para el desarrollo de ciertas habilidades se puede trabajar con simuladores que les permitan la práctica a los estudiantes. En la parte comportamental existen juegos serios o juegos empresariales que se pueden comprar en el mercado o desarrollar de acuerdo con las necesidades de formación”, explica Martín Trujillo, coordinador de Innovación y Educación Virtual del Politécnico Grancolombiano, institución reconocida en este campo.

Al referirse a la virtualidad en las organizaciones, Pedro – J. López, director de virtualidad en la Universidad de la Sabana y quien ha liderado procesos de transformación digital en España, Perú y México, indica que no se trata solo de virtualidad en el campo de la formación, se requiere que las empresas hagan un cambio de mentalidad para que logren una transformación digital en todas las áreas para que puedan conseguir ventajas competitivas reales.

“El aprendizaje mediante plataformas virtuales es solo un eslabón más de la cadena de transmisión que la transformación digital está representando para las empresas. Se puede encontrar una oferta grande de programas, formales y no formales, de procedencia nacional y extranjera, gratuitos y de pago, pero todo esto da igual si detrás no hay una estrategia y una proyección clara, que responda a la cultura que la compañía quiere transmitir”, dice López.

No es para todos

A pesar de los atributos que tiene la educación virtual, es bueno tener presente que este tipo de formación no es para todo el mundo. “Se deben tener en cuenta las habilidades de los equipos de trabajo. Uno de los grandes inconvenientes que se tiene con el uso de la virtualidad como herramienta de capacitación es el compromiso personal, se puede tener la aptitud para manejar proyectos de formación virtual, pero no la actitud. Es posible que yo tenga los conocimientos, las habilidades, las herramientas para poder acceder a hacer formación virtual, pero si no me gusta conectarme, no va a funcionar”, dice Diego Cardona, vicerrector Académico de la Universidad EAN y experto en educación mediada por la tecnología.

Cardona explica que para acceder a las capacitaciones, primero debe existir un compromiso de parte de la alta dirección para la formación de sus equipos de trabajo y una claridad sobre los temas que se trabajarán dependiendo de los intereses y necesidades de la organización; después sí se debe determinar si el proceso de formación será presencial, virtual o los dos.

Este último punto depende de los objetivos que se tengan. “La virtualidad pura es buena, pero es importante tener en cuenta que la interacción social es una de las habilidades que se deben formar en los estudiantes (…) Debemos mirar si necesitamos un proceso en el extremo de la virtualidad o tenemos que hacer un ejercicio más desde la perspectiva de habilidades sociales, y ahí implicaría presencialidad”, agrega Cardona.

Cómo lo hacen

En varias instituciones de educación superior que ofrecen programas virtuales a empresas, así como las compañías dedicadas a este campo, tienen personal especializado en la formación virtual que visita las empresas para entender sus necesidades de formación. Con esta información un grupo de pedagogos y diseñadores instruccionales hacen el plan pedagógico y las estrategias didácticas. Luego, con expertos de las empresas o contratados para el proyecto, estos profesionales desarrollan los contenidos que montan en un aula virtual. Al final, junto con las empresas, hacen evaluaciones para mejorar los procesos y los cursos.

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