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Actualizado 09:27 a.m. - miércoles 23 de abril de 2014

10:00 p.m.

Un nogal de la calle 77 es el árbol más viejo de Bogotá

Según el Jardín Botánico de la capital del país, este árbol tiene 200 años. Por eso es acertado decir que María Ampuero no sabe que es una de las grandes privilegiadas por el paisaje vegetal bogotano.

Ella, que todos los días y desde hace 40 años se levanta a las 5:30 de la mañana a abrir la ventana de su alcoba para curiosear si el nogal crecido frente a su edificación -en el norte de Bogotá- está cargado de nueces, desconoce que ese árbol tan mimado es, en realidad, el más viejo de la ciudad: tiene cerca de 200 años.

El Jardín Botánico aseguró que el imponente árbol, de la especie Juglans neotropica, que creció en la calle 77 con carrera 9a. y le dio, además, el nombre al barrio El Nogal, es el patriarca del arbolado bogotano.

La edad aproximada de la planta se obtuvo luego de analizar el censo de los árboles urbanos que hizo el Jardín en el 2004 -contiene la hoja de vida de cada uno de los 1'066.463 plantados en la ciudad- y tras estudiar el desarrollo y medir el tronco, de 1,60 metros de diámetro, dijo Martínez.

Especie de larga vida

El ingeniero forestal Eduardo Bermúdez, quien hizo el estudio del árbol 'abuelo', explicó, a su vez, que los nogales viven más de 200 años y su tronco crece cerca de un centímetro por año, en ambientes normales. En Bogotá ese crecimiento es menor por factores y condiciones del suelo, humedad y nutrientes.

Según el citado censo, el promedio de edad de los árboles bogotanos es de 30 años.

Entre estos hay 188 patrimoniales -tienen más de 60 años- y 4.915 nogales ubicados en espacio público.

"El arbolado urbano es, relativamente, de poca edad, por las grandes talas que han sufrido en diferentes épocas", afirmó Martínez.

Según la historia que maneja el Jardín, una de esas primeras talas ocurrió hacia el siglo XVI, cuando los misioneros ordenaron derribar los árboles que los muiscas adoraban, entre ellos, el nogal.

El historiador Fabio Zambrano indicó que en 1538 esa etapa de arrasamiento fue causada sobre todo en los cerros orientales, por el afán de utilizar los troncos como leña en las cocinas 'cachacas'. La madera se requirió también para hacer los 'durmientes' del ferrocarril.

El nogal 'abuelo' fue sembrado en la época en que los terrenos eran lejanos de Bogotá, formaban parte de la antigua Hacienda El Chicó y pertenecían a Clara Sierra y sus herederos.

Aunque el área se urbanizó y esos predios tuvieron varios dueños, el árbol patriarca se logró mantener en pie.

Ese nogal se ha mantenido majestuoso gracias a que el Jardín "le ha practicado varias podas y cirugías, inyectado nutrientes, protegido de las plagas invasivas y le ha retirado los hongos que impiden su desarrollo", contó Martínez.

Ahora, el Jardín se propone erigir el nogal de la calle 77 como el patriarca de Bogotá, teniendo en cuenta que es una especie patrimonial e insignia de la ciudad.

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