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Actualizado 02:04 p.m. - jueves 24 de abril de 2014

Estamos revisando. Vamos a buscar consecuencias penales para quienes actuaron así. Buscamos inclusive al adjudicatario de la licitación para hacer un acuerdo. No aceptó. Por ahora sólo se logró prescindir de los responsables.

¿Este panorama de corrupción es tan grave y alarmante en todo el país?

En materia de corrupción, no tenemos la gripa corriente; tenemos la 'corrupción AH1N1'. Tenemos organizaciones armadas ilegales, que corrompen a bala; tenemos narcotráfico, lavado de activos y financiación del terrorismo. Colombia no confronta el fenómeno de corrupción ordinaria que hay en todo el mundo. Tenemos un desafío mayor que es casi una captura de la democracia, porque, a punta de plata o a punta de plomo, se impone una voluntad, incluso para elegir dignatarios públicos. Lo importante, y es en lo que estamos empeñados, es generar unos antivirus propios; unirnos Gobierno, Estado y sociedad, y hacer un esfuerzo enorme en cultura ciudadana para combatirla.

¿Quién es usted?

Un abogado con vocación por los asuntos públicos desde muy joven. Soy gestor de la séptima papeleta, hice parte del grupo de estudiantes que precipitamos el cambio de la Constitución, coordine un grupo que convocó la marcha del silencio por el asesinato de Galán, fui parte de quienes aspirábamos a que -vía constituyente- tuviéramos paz. Trabaje con Manuel José Cepeda y con el presidente Gaviria para la expedición y desarrollo de la Constitución del 91. Me he dedicado a los derechos y a sus mecanismos de protección, a la autonomía territorial y a la participación ciudadana, acompañadas por la lucha anticorrupción.

¿Y cómo llego a ser zar anticorrupción?

He participado en muchos procesos anticorrupción. Al presidente Uribe y al vicepresidente Santos les presenté una propuesta de trabajo para este programa presidencial. Me creyeron, me respaldan y aquí estoy.

¿Cuántos zares ha habido?

Esto empezó en el gobierno Pastrana con Bernard Gilchrist; luego estuvieron Lorenzo Calderón, Germán Cardona, 'La Paca' Zuleta, Rodrigo Lara y, ahora, yo.

¿Y por qué sólo hasta ahora funciona?

Funcionaba distinto. Muchos decían que la oficina no tenía dientes. Yo le dije al Presidente: la gracia del programa no está en los dientes sino en las neuronas; puede ser mueco pero no tonto. Si entendemos por dientes la capacidad de proferir sanciones, pues en un Estado democrático están los órganos de control y de justicia; no es deseable que en la Presidencia de la República se acumulen esos poderes. La gracia está en tener unas neuronas para comprender el fenómeno de la corrupción y atacarlo en las dos fases: la preventiva y la punitiva. En la preventiva, para generar correcciones en las políticas, advertencias oportunas, decisiones administrativas.Y en relación con el castigo penal, disciplinario y fiscal, colaborar con esos órganos poniendo a disposición de ellos casos de malos manejos de recursos y de trampas. Los malos ven la película completa y tienen su estrategia definida. Los servidores públicos, usualmente, vemos fotos y no la película. Por ello, en este programa juntamos a todo el Gobierno y están funcionando las neuronas.

¿Y qué sigue ahora?

El proceso electoral y el combate de la corrupción en la salud. Cuando la corrupción afecta la salud o la vida, se parece más al homicidio que al hurto.

YAMID AMAT
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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