Para una mejor experiencia, active los estilos en la página. Como hacerlo?
Para una mejor experiencia, active el javascript de su navegador. Como hacerlo?

Actualizado 05:34 a.m. - miércoles 16 de abril de 2014

01:32 p.m.

Se agita el escándalo en Colombia de los sacerdotes pederastas

La captura de un padre acusado de abusar de tres hermanos prenden las alarmas.

Tan ocultas como las historias sórdidas que tienen detrás, siguen en Colombia las cifras de sacerdotes que se han valido de su investidura para irrumpir sexualmente en la vida de muchos niños. Tanto, que la Fiscalía General sólo tiene en sus registros casos de Bogotá desde el 2005, y se quedan en 11. En parte, porque no discrimina el abuso sexual de menores por la categoría del autor.

Pero no sólo la captura esta semana en Cali del sacerdote William de Jesús Mazo Pérez, por supuestamente "abusar de tres hermanos menores de 14" en el Distrito de Agua Blanca, sino tres inadvertidas condenas de párrocos en Tolima, Caldas y Cúcuta en lo que va del año, recuerdan que la pederastia en la Iglesia Católica está lejos de ser un mal de otros países.

Esto sin contar lo que se queda escondido por las dificultades para probar el daño, o por el miedo y la vergüenza de las víctimas, casi siempre pequeños vulnerables por sus condiciones familiares y de pobreza. Dos desplazados del Tolima, hoy de 10 y 11 años, uno de los cuales está esperando una cirugía por el daño físico sufrido, son los protagonistas de una de estas tragedias. El sacerdote, que se escondía en su pueblo natal, fue capturado en abril pasado.

Y si bien en Colombia como en el resto del mundo las cifras son una incógnita, el vocero oficial del episcopado colombiano, monseñor Juan Vicente Córdoba, acoge la cifra mundial de la Iglesia según la cual los sacerdotes pederastas son sólo el 0,2 por ciento.

Pero más allá de lo insignificante que parece el número, personas de la Iglesia aquí, que piden no ser citadas, advierten que hasta ahora no hay directrices para prevenir que pederastas camuflados en el hábito sigan violentando niños. En contraste, en 250 ciudades de Estados Unidos, donde los escándalos han sido mayúsculos, tiene líneas exclusivas para la denuncia.

Y aunque parcial, el estudio del periodista español Pepe Rodríguez para su polémico libro La vida Sexual del Clero, dejó ver que los pederastas que eligen el sacerdocio no son una suposición.

Sobre una muestra de 354 sacerdotes activos en España, que mantenían relaciones sexuales, encontró que un 74 por ciento las tenían con adultos, y un 26 por ciento, con menores (niños y niñas).

Si no por las cifras, sí por el daño que pueden causar los sacerdotes pederastas vale la pena tener en cuenta el testimonio que esta semana dio el cura australiano John Sidney, al admitir violación a 39 pequeños: "Todo lo que puedo decir es que lo siento mucho. Me veo como un pedófilo repugnante que se aprovechó de su poder para abusar de los jóvenes".

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
EDITORA REDACCIÓN EL TIEMPO

Facebook Twitter Google Buzz Enviar Instapapper