Otras Ciudades

Una comunidad de artistas: el club de fotógrafos ciegos de Manizales

Personas invidentes aprenden a captar imágenes con los instintos que les dan sus otros sentidos.

Proyecto CiegoEl 'Proyecto Ciego' da la oportunidad a personas con discapacidad visual en Manizales a que aprendan el arte de la fotografía.
José Manuel Villegas Franco, fotógrafo ciego en Manizales

Jonh Jairo Bonilla

01 de noviembre 2017 , 12:08 p.m.

Con su bastón de invidente, José Manuel Villegas Franco calcula la distancia a las rocas mojadas y se sienta al borde de la quebrada, en la que introduce una mano para sentir la caricia helada del agua. Luego, la saca y se estira un poco más para saber dónde está el follaje. En seguida, toma la cámara y calcula un encuadre para tomar la foto.

Su tutor, Cristian Aristizábal, le sugiere probar con un plano cenital y le hace caso. El joven de 18 años apunta el lente hacia el agua desde arriba, confirma con el profesor el contenido de la imagen y obtura. “Este encuadre está muy bonito. Está la roca de unos colores muy lindos, la hoja verde, el agua que cae. Es un retrato de la naturaleza”, dice el maestro cuando revisa el resultado en la pantalla.

El trabajo de José es sobre el medio ambiente. Hace parte del proyecto Ciego de la organización Uelkom, que dona documentales para ayudar a resolver problemáticas sociales de comunidades vulnerables y, en Manizales, le enseña fotografía a 15 personas de la Asociación Abre Tus Ojos desde hace año y medio en la casa de la cultura del barrio San José.

José Manuel Villegas Franco, fotógrafo ciego en Manizales

José y su tutor, Cristian Aristizábal, trabajan juntos en un proyecto de fotografía sobre medio ambiente.

Foto:

Jonh Jairo Bonilla

José Manuel Villegas Franco, fotógrafo ciego en Manizales

El fotógrafo profesional guía a su estudiante y le da consejos para lograr mejores imágenes.

Foto:

Jonh Jairo Bonilla

José Manuel Villegas Franco, fotógrafo ciego en Manizales

Para el maestro, son mejores las actividades individuales, pero el taller incluye talleres en grupo.

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Jonh Jairo Bonilla

Pero la ceguera tiene un espectro, como la luz. Hay quienes perdieron la vista en la adultez, quienes todavía perciben sombras e incluso algunos colores. Casi al otro extremo está José, a quien se le desprendió la retina por una falla en el oxígeno de la incubadora antes de cumplir dos meses de vida y, aunque una operación le permitió recobrar algunos contrastes en la infancia, hoy apenas percibe algo de iluminación con el ojo izquierdo.

“Siempre que alguien adquiere una discapacidad hay un duelo para la familia. Para mi mamá fue muy complicado. Los médicos decían que yo no iba a ver ni escuchar ni caminar, nada”, cuenta el joven mientras recorre una encharcada vía sin pavimentar a las afueras de Villamaría (Caldas), camino a un bosque dónde hacer más tomas.

Recuerda que antes, cuando vivía en su natal Cali, “no veía la gracia” de que la gente tomara fotos en los cumpleaños. Le enojaba esa costumbre. Sabía de un curso de fotografía en esa ciudad para personas con baja visión pero pensaba que “eso es para la gente que ve”. No obstante, cuando llegó a Manizales en julio pasado, un amigo le habló del proyecto Ciego y decidió darle una oportunidad.

Ha sido muy interesante conocer el universo dentro del cerebro de José, porque él percibe la vida desde sonidos, formas, olores, sabores

Se dijo a sí mismo que “esto es para romper paradigmas” y empezó a ir a las clases. Su mamá, Luz Estela, reconoce que “no habíamos imaginado que una persona con discapacidad visual podría llegar a este tipo de trabajo, pero todo se puede y eso nos llena de alegría”. Ambos coinciden en que las barreras para las personas como él son sociales, no propias su condición.

El director de Uelkom, Eduardo Mejía, asegura que “ha sido muy interesante conocer el universo dentro del cerebro de José, porque él percibe la vida desde sonidos, formas, olores, sabores”. Destaca el contraste con quienes han quedado ciegos más tarde en la vida. “Cuando una persona ha visto, puede tener una imagen más visual de lo que la rodea –reconoce José–. Hay datos que tienen más claros. Pero quienes no, en cambio, hemos desarrollado más los otros sentidos”.

No habíamos imaginado que una persona con discapacidad visual podría llegar a este tipo de trabajo, pero todo se puede y eso nos llena de alegría

Cinco minutos antes de decir eso, mientras caminaba bajo la lluvia por la vía de marras, sujetado de mi hombro como guía, me detuvo por un momento.

–¡Uy, ese pajarito! ¿Estará muy escondido? ¿No se dejará fotografiar?

–Yo también lo escucho –en realidad solo lo hice cuando él me lo preguntó– pero no lo veo. Soy muy malo para cazar pájaros –me excusé, después de mirar hacia arriba y atisbar entre las ramas sin éxito.

José ha tocado aves, pero requiere de sus sonidos y las descripciones de quien vaya con él para imaginarlas con más detalle. Para él es más fácil hacerse la imagen mental de un árbol o un río, porque los puede palpar por su cuenta más fácil. Al final hizo fotos de algunos en una plantación de maderables para una fábrica cercana.

–Este árbol, ¿de qué es? –pre-guntó mientras recorría el tronco con las manos.

–Es un pino.

–¡Ay, tiene hojitas en la corteza. ¿Son lo que llaman lianas?

–No. Este pino se llama candelabro y las hojas son así, largas y muy delgadas –respondí aliviado porque al fin fui de ayuda.

Cristian, por el contrario, le ha descrito el paisaje, las plantas, un tractor con el que nos cruzamos. Está entusiasmado. Asegura que prefiere el trabajo individual con los estudiantes porque “enseñarles a todos juntos es más difícil”.

Curso de fotografía para ciegos en Manizales

Las imágenes se imprimen en relieve sobre láminas de pasta para que los estudiantes puedan percibirlas con el tacto.

Foto:

Jonh Jairo Bonilla

Curso de fotografía para ciegos en Manizales

El taller es organizado por la organización Uelkom, que dirige Eduardo Mejía (izquierda), que se inspiró en experiencias similares en México y otros países.

Foto:

Jonh Jairo Bonilla

Curso de fotografía para ciegos en Manizales

A las clases semanales en la casa de la cultura del barrio San José asisten entre 12 y 15 personas con diferentes grados de ceguera.

Foto:

Jonh Jairo Bonilla

Pero él, Eduardo y los otros dos talleristas, Laura Álvarez y César Ríos, lo hacen una vez a la semana. Para que aprendieran a calcular los planos según la distancia a la que están del objeto que van a fotografiar, por ejemplo, lo hicieron con un hilo que lleva nudos para medir en braile. Otras lecciones han sido para hacer paneos o conocer la ley de tercios, sobre cómo se debe encuadrar una imagen.

Mejía explica que “son técnicas que hemos replicado de otros fotógrafos alrededor del mundo”. El curso mismo está inspirado en las experiencias del taller Hilo Negro de Querétero (México), que hace un trabajo similar. El brasilero João Maia da Silva y su cubrimiento de los Paralímpicos de Río de Janeiro en 2016, así como el legendario esloveno Evgen Bavkar son otros de sus referentes.

Espera expandir el proyecto al resto del Eje Cafetero. Entre tanto, José quiere que el público vea sus fotos. Él y sus compañeros palparán sus impresiones en láminas con relieve.

JOSÉ FELIPE SARMIENTO ABELLA
Corresponsal EL TIEMPO
Manizales

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