Otras Ciudades

‘Rompamos la cadena de violencia con perdón y reconciliación’: Papa

Conmovedor encuentro de Francisco con más de 6.000 víctimas de la guerra.

Juan Carlos Murcia y el papa Francisco

Francisco abraza a Juan Carlos Murcia, quien fue reclutado por las Farc cuando tenía 16 años.

Foto:

Pedro Ugarte / AFP

08 de septiembre 2017 , 10:17 p.m.

El marco no podía ser más estremecedor: frente a él, 6.000 colombianos que sintieron en carne propia los estragos de la guerra y dos excombatientes que ahora se la juegan por la reconciliación. Y sobre su cabeza, sin cruz, porque la perdió también en medio del conflicto hace 15 años, el Cristo mutilado de Bojayá, el mismo que presenció la muerte de más de un centenar de sus feligreses por la explosión de un cilindro bomba de las Farc.

Ese fue el escenario en el que ayer, en el parque Las Malocas de Villavicencio, el papa Francisco pronunció las palabras más sentidas en lo que va de su histórica visita a Colombia. Y lo hizo sin ocultar el sentimiento que le produjo estar frente a los testimonios vivientes de la historia de tragedia y dolor que el país quiere dejar atrás con el proceso de paz.

Allí confesó que ese era el momento que más había esperado de su paso por el país. “Ustedes llevan en su corazón y en su carne las huellas de la historia viva y reciente de su pueblo, marcada por eventos trágicos pero también llena de gestos heroicos, de gran humanidad y de alto valor espiritual”, les dijo.

Y allí habló de perdón, de verdad y de justicia: “Colombia, abre tu corazón de pueblo de Dios y déjate reconciliar. No temas a la verdad ni a la justicia. Queridos colombianos: No tengan temor a pedir y a ofrecer el perdón”, fueron las palabras con las que el Papa recibió a sus anfitriones, llegados de todo el país para darle testimonio de sus dramas, pero también de sus expectativas ahora que el conflicto parece quedar atrás.

Queridos colombianos: No tengan temor a pedir y a ofrecer el perdón

Voces de víctimas

El evento comenzó con la intervención de los antiguos actores del conflicto armado. El primero en hablar fue Juan Carlos Murcia Perdomo, un desmovilizado de las Farc que tras su salida de este grupo armado se dedicó al trabajo por su comunidad. “Me he liberado de la mentira que se esconde en la violencia, y enfrento la realidad de la historia con mi familia. Siendo ejemplo para niños y jóvenes”.

Daisy Sánchez, que estuvo con los ‘paras’ en Barrancabermeja, habló de los proyectos de vida con los que hoy busca evitar que jóvenes de zonas vulnerables, como ella, elijan seguir el camino de la violencia. El Papa, concentrado, escuchó con atención cada una de sus palabras. Y entonces fue el turno de las víctimas

Desde Tumaco, Luz Dary viajó hasta la capital del Llano para contarle al Papa cómo una mina antipersonal les cambió la vida a ella y a su hija en octubre del 2012. Como testimonio de que decidió perdonar para seguir adelante, Luz Dary dejó como ofrenda ante el Cristo de Bojayá la muleta que la acompaña hace cinco años.

Víctima de la violencia en Colombia le habla al papa Francisco en VillavicencioVíctima de la violencia en Colombia le habla al papa Francisco en Villavicencio
papa y víctimas

Pastora Mira –que ya es conocida en el país porque su corazón le dio incluso para acoger a uno de los paramilitares que mataron a su hijo en San Carlos, Antioquia, y que también perdió a su hija, desaparecida por las Auc– le dijo al Papa que ponía su dolor, y el de miles de víctimas, “a los pies de Jesús, como una ofrenda para que lo transforme en bendiciones y perdón”. Pastora llevó a Villavicencio la camisa que llevaba su hijo el día que lo mataron, la misma que le había regalado años antes su hermana desaparecida.

“Agradezco a estos hermanos que han querido compartir su testimonio, en nombre de tantos otros. ¡Cuánto bien nos hace escuchar sus historias! Estoy conmovido. Son historias de sufrimiento y amargura, pero también y, sobre todo, son historias de amor y perdón que nos hablan de vida y esperanza; de no dejar que el odio, la venganza o el dolor se apoderen de nuestro corazón”, dijo un emocionado Francisco.

Y agregó que para romper el ciclo de violencia que ha vivido el país es necesario transformar el dolor en bendiciones y perdón: “La violencia engendra más violencia; el odio, más odio y la muerte, más muerte. Tenemos que romper esa cadena que se presenta como ineludible, y eso solo es posible con el perdón y la reconciliación”.

Tras escucharlos atentamente y aplaudir su testimonio, el Papa reconoció que desde su primer día en Colombia estuvo deseando que llegara ese encuentro “de fe y esperanza”.

El mensaje del máximo jerarca de la Iglesia fue claro y fuerte para el momento histórico que vive el país, tras el acuerdo de paz con las Farc. Su discurso estuvo cargado de esperanza: “Es posible vencer el odio, es posible vencer la muerte, es posible comenzar de nuevo y alumbrar una Colombia nueva”, enfatizó.

Hora de la verdad

También hizo un llamado para que el país se reconcilie con quienes han sido parte de la violencia. “Todos, al final, de un modo u otro también somos víctimas, inocentes o culpables, pero todos víctimas”, dijo, agregando que hay esperanza para quien ha hecho el mal.

Pero, advirtió, no debe quedar duda de que para cerrar las heridas de la guerra se necesita verdad. “Verdad es contar a las familias desgarradas por el dolor lo que ha ocurrido con sus parientes desaparecidos. Verdad es confesar qué pasó con los menores de edad reclutados por los actores violentos. Verdad es reconocer el dolor de las mujeres víctimas de violencia y de abusos”, dijo.

Esas palabras le llegaron al alma a Zuly Jaramillo. Ella quería tener la oportunidad de enseñarle a Francisco la fotografía de Fernando, el hijo desaparecido por las Farc y que busca hace más de 15 años. “Durante la oración pedí por mi hijo, quisiera saber dónde está”, dijo.

Para seguir en el camino de la paz, el santo padre invitó a los colombianos a protegerla: “Es cierto que en este enorme campo que es Colombia todavía hay espacio para la cizaña. Ustedes estén atentos a los frutos, cuiden el trigo y no pierdan la paz por la cizaña”, señaló.

Vibrantes mensajes de víctimas del conflicto al PapaVibrantes mensajes de víctimas del conflicto al Papa
Papa Francisco en Villavicencio
‘Fue algo muy bueno’

Entre el público, Álvaro Sánchez celebró el mensaje de perdón que manifestaron los escogidos para hablar entre todos. “Me hubiera gustado hablar con él –dijo–, pero es muy bueno para todos nosotros, que tuvimos que aguantar tanta violencia, el hecho de que el Papa haya querido estar aquí con nosotros”.

Con una guitarra en su mano, Jerson Trujillo se mostraba feliz por la presencia del santo padre. Desde el público, este joven víctima de la explosión de una granada tocaba su guitarra, la misma que le sirve para ejercitar sus manos desde aquel fatídico 2005, cuando perdió la vista en su ojo izquierdo y sufrió diferentes afectaciones en sus manos.

“Francisco nos enseñó a perdonar –dijo Jerson–, a reconciliarnos; esperamos que ese mensaje quede en todos y podamos alcanzar la paz”.

De lejos, casi al final de las filas de asientos en las que estaban las víctimas, Gloria Jiménez lloraba inconsolable. Ella, luego de un viaje de más de 10 horas por tierra, recordó a los hijos que el conflicto le quitó.

Muchos se quedaron con la ilusión de poder hablar con el sumo pontífice. Al final, los asistentes no se querían mover de sus asientos. Muchos continuaron ondeando sus pañuelos después de la bendición que recibieron.

Ahora, el Cristo de Bojayá, bendecido por el Papa, emprenderá el trayecto de vuelta. Salió el 4 de septiembre desde la parroquia San Pablo Apóstol de Bellavista para dar testimonio mudo de la página de violencia que el país quiere pasar para siempre.

Historias

Juan Carlos, reclutado por las Farc a los 16 años
Un explosivo le quitó su mano. hoy hace trabajo social.

“Cuando se actúa en la bondad es posible recuperar la confianza en la sociedad y en uno mismo”.

Deisy estuvo hasta el 2006 en un grupo armado
Hoy trabaja por su comunidad como psicóloga.

“Necesitaba una oportunidad, y ahora es justo aportarle a la sociedad”.

Luz Dary, víctima de una mina en el 2012
Hoy trabaja en Tumaco para evitar nuevas víctimas de minas

“Descubrí que no podía seguir viviendo llena de odio. Solo liberándome del odio pude sentir paz”.

MIGUEL ÁNGEL ESPINOSA
Enviado Especial de EL TIEMPO
Villavicencio

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