Otras Ciudades

El amante de los cerebros enfermos

Madjid Samii construyó la clínica neurológica más grande del mundo con forma de cerebro.

Samii

Samii ha dictado charlas en universidades del país en otras visitas.

Foto:
19 de abril 2017 , 11:34 p.m.

El iraní Madjid Samii siempre ha sido un apasionado por aquella masa gelatinosa que puede caber en el bolso de una mujer. Una masa de tan solo 1.400 gramos, pero que contiene entre 10.000 y 100.000 millones de neuronas, tantas como el número de estrellas que puede albergar toda la galaxia.

Es el cerebro humano, el centro del sistema nervioso, protegido por el cráneo y que está soportado por un complejo andamiaje con aperturas de varios tamaños, a través de las cuales pasan grandes vasos y nervios. Eso fascinó a Samii desde su juventud en su natal Teherán, un neurocirujano reconocido mundialmente por sus investigaciones que le han permitido llegar en un quirófano a los lugares más insospechados del cerebro.

Samii ha combinando la ciencia, la tecnología y el respaldo de líderes de su amado Irán, así como de China y de Alemania, para fundar y abrir en cada uno de esos países el Instituto Internacional de Neurociencias, en inglés, International Neuroscience Institute (INI). Cada uno de estos centros de investigaciones interdisciplinarias –gigantescas moles y cuya arquitectura tiene la forma de un cerebro– puede atender en promedio a 1.500 pacientes en un año, quienes acuden en busca de decenas de médicos guiados por Samii, considerado el padre de la neurocirugía moderna, según la Asociación Colombiana de Neurocirugía, porque creen en su trabajo de adelantar delicadas intervenciones contra la epilepsia, los dolores no resueltos, el mal de Parkinson y los tumores. Inclusive van tras su ayuda los pacientes con las complicaciones más graves, si se trata de cáncer de cerebro, lesiones de la médula espinal, deformidades o parálisis en el sistema nervioso central.

Esa pasión por los cerebros, pero sobre todo los cerebros enfermos, se afianzó desde que el iraní, hoy de 79 años, era un adolescente cuando terminaba sus estudios de secundaria en su recordada Teherán. Pero sabía que para lograr alcanzar la meta de convertirse en neurocirujano debía dejar que su desempeño académico le diera acceso a la Universidad de Maguncia, una de las mayores universidades de Alemania.

Allí, a los 26 años, Samii terminó medicina y biología, pero como ya tenía clara su especialidad, luego ingresó a la Clínica de Neurocirugía de la misma universidad del occidente alemán.

El renombrado científico y ganador del Premio Golden Neuron del 2014 y otras distinciones abrió en el 2000 su primera clínica-cerebro, como se conoce el INI, y la fundó en el Hannover Medical Park, en la ciudad del mismo nombre, también en la Alemania occidental, país que le otorgó su segunda nacionalidad.

Casi una década después, en 2008, en su Teherán, políticos, entre ministros y mandatarios, como el alcalde de la capital iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y quien sigue en el cargo, deseaban una copia exacta del INI fundado por Samii y lo querían justo en la capital de Irán, pero en una escala mucho más grande.

“Pensé, esto es solo una idea”, recuerda Samii, quien ha sostenido comunicación directa con dignatarios de su país para avanzar en investigaciones científicas. El instituto de ese país es un edificio-cerebro, de 11 pisos y 500 camas en una superficie útil de unos 64.000 metros cuadrados para investigación y para atención clínica. Es por eso que, quizás, el INI de Teherán es en la actualidad la clínica de investigación neurológica más grande en el mundo, dice el mismo Samii.

Estas instalaciones también cuentan con 80 salas de examen en la clínica para pacientes externos y un área de 1.200 pies cuadrados con equipos de radiación y de diagnóstico y unidades de medicina nuclear para el tratamiento de tumores. También tiene otros laboratorios y salas de conferencias para los estudiantes, porque este es un lugar para dictar clases a los futuros especialistas del cerebro con profesores de diversos países que ha ido motivando.

Majid Samii

Majid Samii fundó el Instituto Internacional de Neurociencias con forma de cerebro en Hannover.

Foto:

Archivo particular

Por la misma época y continuando su labor más allá de las fronteras, en China se abrió el INI de esa nación oriental con 284 camas y 21 más de cuidados intensivos. “Tomó mucho tiempo, pero ahora ha llegado el momento”, recuerda Samii. La primera piedra fue colocada en el 2008, en el campus de la Universidad de Xuanwu.
Según el científico, inversionistas en Pekín (China) financiaron la costosa construcción, que prefiere no precisar, de unos 20.000 pies cuadrados. En el INI China, 300 médicos y enfermeras trabajan en el complejo, donde hay 10 ultramodernos quirófanos y salas de tratamiento adicionales para la radioterapia.

El cirujano estuvo en Colombia, donde la Asociación Colombiana de Neurocirugía indicó que la primera causa de daños en el cerebro en el país nada tiene que ver con enfermedades o patologías naturales, como aneurismas (dilatación anormal de una arteria o una vena) o por tumores. Buena parte –se estima que la mitad de los casos– corresponde a traumas craneoencefálicos y raquimedulares, estos últimos afectan la columna, todos ocasionados en accidentes de tránsito y por hechos de violencia.

Así lo señaló el médico cirujano Enrique Osorio, presidente de la Asociación Colombiana de Neurocirugía, durante un simposio en Cali, donde Samii fue homenajeado.

De hecho, el médico Osorio confirmó las cifras sobre las lesiones en la cabeza provocadas por dichos accidentes y hechos violentos, situación que sorprendió a Samii, quien manifestó que son males que pueden evitarse, a diferencia de las patologías que por sí mismo puede presentar el cerebro. Medicina Legal maneja que por cada 100.000 colombianos se presentan 200 casos con traumas craneoencefálicos o TCE.

Según la asociación, las lesiones las presenta, sobre todo, la población económicamente activa. El politraumatismo se registra en el 65,5 por ciento de las lesiones fatales en accidentes de tránsito, seguido por el TCE, con el 27,2 por ciento. Osorio destacó la presencia de Samii en el país, quien es miembro honorario de la Asociación Colombiana de Neurocirugía.

EL TIEMPO dialogó con Samii, cuyas cirugías son una mezcla de tecnología y conocimientos para hacerlas menos invasivas. Una de sus investigaciones se centra en el edema cerebral y en la microcirugía.

¿Por qué le resulta tan atractivo el trabajo con los cerebros?

El cerebro es el centro de todo. Ver la expresión de los ojos de una persona, sus gestos y lo que refleja su cuerpo es una representación de lo que hay en su cerebro. Es el cerebro mismo que motiva conocer a esa persona, que puede mostrar una bonita apariencia, pero esa belleza puede aumentar o disminuir, según sus pensamientos, su ser. Cuando el cerebro no está bien, el cuerpo no va a estar bien y algo debe estar pasando. Es en ese momento en que se debe investigar.

¿Qué males prevalecen más?

Los tumores cerebrales y espinales.

¿Cómo ve el nivel de la neurocirugía en Colombia?

Conozco el país desde hace más de 25 años; conozco a neurocirujanos destacados y he visto de cerca el crecimiento, paso a paso, en estas dos décadas. La neurocirugía de este país alcanza un estándar internacional. Hay buenos especialistas que trabajan con una tecnología de punta en la patología neurológica, que antes tenía como referente solo a Estados Unidos o Europa.

¿Qué les dice a quienes quieren ser neurocirujanos?

En medicina hay dos cosas bien importantes: tratar de alcanzar el nivel máximo de calidad, y el segundo aspecto es la infraestructura básica para brindar atención por igual.

¿En Colombia hay esa infraestructura?

Sé que la hay, pero no en todos los lugares.

¿Qué piensa de que en algunas universidades del país hablan de que el presupuesto nacional para ciencia y tecnología se estaría destinando al posconflicto?

En 2008 hubo un gran crisis económica mundial y muchos países europeos empezaron a recortar el recurso, inclusive, en un 30 por ciento. Pero el manejo que se dio en Alemania fue diferente porque no redujo su presupuesto en tecnología, sino que lo aumentó y les dio apoyo a otros países.

Carolina Bohórquez
Corresponsal de EL TIEMPO

Le puede interesar:

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA