Otras Ciudades

Dolor por muerte de niño víctima de mina antipersona, en Algeciras

A pesar de la tragedia de hace pocos días, comunidad mantiene esperanza por salida de la guerrilla.

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En reuniones y concentraciones públicas, sus habitantes han expresado de manera notoria el rechazo a la guerra.

Foto:

Archivo particular

29 de septiembre 2016 , 12:11 a.m.

“Toda la vida, Algeciras fue víctima del conflicto y las confrontaciones armadas, pero las cosas comenzaron a mejorar”.

La frase anterior es la que más repiten los 25.000 habitantes de este municipio del Huila, el cual fue epicentro de cruentas tomas y ataques armados por parte de la columna Teófilo Forero, de las Farc. Sin embargo, esos días tristes y noches de llanto han quedado atrás, pues en sus calles y veredas se respira ahora un ambiente de tranquilidad.

“Somos el pueblo más sufrido de Colombia, aquí no hay familia que pueda levantar su mano para decir que pudo escapar a los efectos de la guerra”, afirmó el dirigente liberal Alexánder Martínez, quien en medio de su optimismo rechazó la muerte, el martes pasado, de un niño, de 6 años, que pisó un explosivo en la vereda Quebradón Sur.

“Algeciras llora la muerte del niño, ha sido muy doloroso”, dijo este líder, quien pregona a los cuatro vientos los beneficios de los acuerdos de paz con las Farc.

La situación de Algeciras fue tan dramática antes y después del 2000 que su población desplazada llegó a más de 10.000 personas. Incluso, abundaban las casas solas y fincas abandonadas por las que nadie daba un peso. Muchos recuerdan que en esa época el precio de las propiedades estuvo por el suelo.

En este pueblo, que deriva su sustento del cultivo de café, la mayoría opina que todo ha sido diferente desde que comenzaron los diálogos entre el Gobierno y el grupo guerrillero, ya que muchas familias regresaron.

“La situación ha mejorado notoriamente. Recobramos la dinámica económica, tanto que los costos de las propiedades están por las nubes y las casas de la zona urbana elevaron sus costos de 5 a 100 millones de pesos”, aseguró Martínez.

El dirigente hace parte de la lista de víctimas, pues la guerrilla asesinó en 2004 a su padre, Ángel Martínez, un exconcejal liberal acusado falsamente de patrocinar grupos paramilitares.

Asimismo, Alexánder fue víctima de amenazas y para salvar su vida tuvo que abandonar su tierra, pero luego pudo regresar.

“Yo perdoné todo, teníamos que reconciliarnos, de lo contrario, esta guerra interminable hubiera terminado afectando a mis hijos y a las nuevas generaciones del país”, dijo.
José Wilfred Valencia, secretario de gobierno, también tuvo que abandonar su municipio para sortear las amenazas,

“pero ahora que regreso, veo a mi pueblo renovado, ya no es como antes, y eso nos tiene a todos entusiasmados”.

“Sin guerrilla cambia todo, el panorama es prometedor y la economía fluye, porque el campo en paz trae desarrollo”, señaló.

Amín Mora, presidente del Concejo Municipal, confía que los acuerdos dejen beneficios, ya “que cualquier región que recupera la tranquilidad, al cabo de los años, termina convertida en un motor que genera progreso, y eso es lo que le sucederá a Colombia”. 

FABIO ARENAS JAIMES
Corresponsal de El TIEMPO

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