Otras Ciudades

'Puede haber alguien que me esté buscando': sobreviviente de Armero

Adoptada por una pareja de españoles, Jenifer trata de buscar una conexión con su pasado. 

Jenifer de la Rosa

Luego de cumplir 30 años, Jenifer empezó a buscar a sus padres biológicos. En 2016 estuvo en Armero. Abajo: Jenifer cuando era bebé.

Foto:

Cortesía Jenifer de la Rosa

11 de noviembre 2017 , 04:06 p.m.

Hasta hace un año y medio, Jenifer de la Rosa Martín, una periodista española de 32 años de edad, solo quería conocer sobre la tragedia de Armero para estar en paz consigo misma y con un pasado que no recuerda en el país donde nació: Colombia.

Es así como en noviembre del 2016 viajó a este país del que sus padres de crianza siempre le hablaron. Llegó a Armero, un lugar que solo había visto en videos y fotografías pero que reconoció por el verde de las montañas de la zona, algo que siempre escuchó de pequeña.

Mientras recorría las calles, no podía evitar ir mirando rostros, rasgos, alguien que remotamente pudiera parecerse a ella.

No lo encontró pero sí conoció historias de madres, padres, abuelos y tíos que, 32 años después de la avalancha que sepultó a Armero, aún buscan a sus niños. Se sintió reflejada en esas personas, porque, por lo menos en papeles, es uno de los menores de edad que sobrevivieron a la tragedia y terminaron adoptados por ciudadanos extranjeros.

Su registro de nacimiento indica que es de esa población del norte del Tolima. Nació siete días antes de la avalancha, el 6 de noviembre de 1985, y aparece registrada como Jenifer Tapasco. Pero tras sobrevivir milagrosamente, siendo aún una bebé, fue acogida en un hogar del Icbf en Manizales, y en mayo de 1986 llegó a España, adoptada por una pareja de extranjeros.

“Cada vez pasa más tiempo, y nadie puede decir que es 100 por ciento seguro que mis familiares estén muertos, puede haber alguien que me esté buscando. Mi sentimiento ahora es que ojalá los encuentre para poder quitarles ese pesar de no saber si su hija está por ahí en el mundo”, dice la joven.

Jenifer de la Rosa

“Es un derecho que tengo a poseer los papeles originales, información y ayuda sobre mis padres biológicos; es mi derecho a conocer mi pasado”, dice Jenifer.

Foto:

Cortesía Jenifer de la Rosa

Toda su vida supo que había nacido en Colombia, sus padres de crianza nunca le ocultaron sus orígenes; pero hasta hace muy poco había mantenido en secreto la curiosidad sobre su pasado. En silencio buscaba por internet información sobre Colombia, luego comenzó a contactar en Facebook a grupos de niños colombianos que habían sido adoptados y encontró muchos niños de Armero en todas partes del mundo, aunque algunos de ellos no habían tenido las mismas oportunidades; otros, según comenta, aseguran que sus padres de crianza pagaron por ellos.

A pesar de haber sido criada por una familia amorosa, Jenifer cuenta que siempre se sintió diferente. “Es como mirarme al espejo y decir que hay un pasado mío que no pertenece a España, eso ha sido toda mi vida”. Al principio no fue fácil estar en paz con esa diferencia. A sus 16 años se tiñó el cabello de rubio, se puso lentes de contacto de colores y dejó de exponerse al sol, para no broncearse. Esto, sin embargo, es una etapa superada. Ahora , aunque se siente española, acepta que hay un origen colombiano que también hace parte de ella. Ahora quiere encontrar a sus padres biológicos para librarlos de la carga de no saber si su bebé está bien.

El año pasado, Jenifer dio varios pasos para encontrar sus raíces, se hizo pruebas de ADN para compararlos con los de las personas que desde Colombia aún buscan a sus familiares perdidos.

También estuvo en Manizales preguntando en el Icbf por la información sobre ella y de su otra familia. Según comenta, le dijeron que debía hacer la solicitud por internet y así lo hizo, pero su petición sigue sin respuesta. “Es un derecho que tengo a tener los papeles originales, información y ayuda sobre mis padres biológicos; es mi derecho a conocer mi pasado y me he encontrado con un muro”, asegura Jenifer, a quien le parece injusto que la institucionalidad, que debería ser la que más ayude en la búsqueda de los niños de Armero, ponga trabas para acceder a la información.

Ese es solo uno de los problemas que ha encontrado removiendo su pasado. Otros tienen que ver con “incoherencias”, asegura, con su fecha de registro y su apellido. No entiende, por ejemplo, que a pesar de que en esas épocas las familias registraban a sus hijos una o dos semanas después del nacimiento, ella estuviera registrada días antes de la tragedia. Su apellido es otro enigma. Asegura que Tapasco no es muy común en la zona -está más ligado al Eje Cafetero, una región que sin embargo ha estado vinculada con el norte del Tolima- y se pregunta si quizás quedó mal registrado.

Aunque hasta el momento las comparaciones de ADN no han arrojado coincidencias, Jenifer quiere reconstruir su pasado y con esa experiencia producir un documental, ‘La hija del volcán’, para que la historia de los niños de Armero dispersos por el mundo no sea olvidada.

“Es tan importante que se preste atención sobre este tema, ¿cuántos años tienen los padres de esa época?, ¿la gente va a morir sin saber qué fue de sus niños?”, se pregunta, y luego dice con preocupación: “El tiempo corre en nuestra contra, hay mucha gente que lleva una herida que debe curarse lo más pronto posible, que no debe pasar así de largo, silenciosa”.

MARÍA ISABEL ORTIZ FONNEGRA
ELTIEMPO.COM

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