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Los tropiezos de la Vía de la Prosperidad

Desde su adjudicación en 2013, este proyecto vial del Magdalena ha estado plagado de problemas.

Vía de la Prosperidad

El trazado de la Vía de la Prosperidad pasó de 52,6 a 46,2 kilómetros tras actualizarse los diseños originales del proyecto.

Foto:

Cortesía Rafael Castro

22 de julio 2017 , 04:46 a.m.

La Vía de la Prosperidad, contrato adjudicado el 12 de octubre de 2013 por la Gobernación del Magdalena al Consorcio Ribera Este para el mejoramiento de la carretera marginal al río Magdalena que comunica a Palermo, Sitionuevo, Remolino y Guáimaro, tenía por objeto pavimentar 52,6 kilómetros, pero a cuatro meses de la terminación del contrato – el próximo 13 de noviembre- solo lleva cuatro.

El director del Instituto Nacional de Vías (Invías), Carlos García, aseguró que el contratista debería tener pavimentados 16 kilómetros, pero no ha cumplido, por lo que es partidario que al actual contrato no se le hagan adiciones ni en tiempo ni en recursos. El avance de la obra no supera el 50 por ciento.

Si bien el retraso en la obra es evidente, hay que mencionar que este proyecto ha tenido varias modificaciones, principalmente porque se contrató con unos diseños que datan de 2007 y 2008, aportados por el Invías, que no tuvieron en cuenta la ola invernal de 2010 y 2011 y que posteriormente fueron actualizados por el contratista.

Con los ajustes de los diseños, el trazado de la vía se redujo de 52,6 a 46,2 kilómetros y en el tramo de 16 kilómetros entre Palermo y Sitionuevo, la altura del terraplén pasó de 1,5 a 3,5 metros, lo que incrementó la cantidad de materiales, y se aumentaron las obras de drenaje. Los diseños iniciales contemplaban la construcción de 30 box culvert para garantizar el flujo de agua entre el río Magdalena y la Ciénaga Grande de Santa Marta, sin embargo, por solicitud de la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) se pasó a 70.

El gerente de proyectos de la Gobernación del Magdalena, Fabio Manjarrés, dijo que el proyecto no incluía la construcción del puente sobre el Caño Clarín, que solo hasta noviembre de 2016 fue aprobado por el Consorcio ICI, a cargo de la interventoría de la obra, y cuya ejecución tiene un plazo de seis meses.

Igualmente, aseguró que después de los primeros 1,5 kilómetros entre Palermo y Sitionuevo, por recomendaciones de los expertos hidráulicos del contratista y la interventoría, se decidió construir una variante de 2,7 kilómetros, que aleja la carretera 700 metros del río Magdalena. Asimismo, al llegar a Sitionuevo, según Manjarrés, también hay que construir una variante para sacar el flujo vehicular de la cabecera municipal. Esta variante sería de 3,6 kilómetros.

La propuesta de ambas variantes fue presentada en septiembre de 2015 ante la Autoridad de Licencias Ambientales (Anla) para que entregara su concepto, pero solo lo hizo hasta abril de 2016. Ahora está pendiente que el contratista realice los estudios de impacto ambiental para que la Anla otorgue las licencias y contratar los diseños en fase tres.

Aunque después de la variante de Sitionuevo, hay un tramo de 1,5 kilómetros que no tiene problemas para su intervención, Manjarrés dijo que el trazado original entre Sitionuevo - Remolino - Guáimaro, de unos 20,4 kilómetros, no podrá construirse por consideraciones hidráulicas.

“Nosotros le hemos dicho a Planeación Nacional que se estudie una modificación del diseño porque en el trazado entre Sitionuevo y Guáimaro hay que alejarnos del río y que busquemos otras ofertas de anillo vial que tiene el Invías contratadas y están en ejecución”, expresó Manjarrés.

Teniendo en cuenta todos estos cambios, el Consorcio Ribera Este únicamente podría intervenir 19 kilómetros, pero teniendo en cuenta los retrasos en el cronograma de ejecución es poco probable que logre cumplir con su entrega en noviembre.

Precisamente por el incumplimiento parcial del cronograma, la Gobernación del Magdalena le impuso el pasado 11 de julio una multa de 15.616 millones de pesos contra la cual procede el recurso de reposición.

El director administrativo del Consorcio Ribera Este, Javier Díaz Buendía, dijo dos semanas antes de la imposición de la multa que no había méritos para sancionarlos porque han cumplido con sus obligaciones contractuales y aseguró que solo han pavimentado cuatro kilómetros y están trabajando en 1,2 más porque es lo que a la fecha les ha autorizado el Consorcio ICI.

La primera autorización para pavimentar, según Díaz, la obtuvieron apenas el pasado 16 de diciembre porque había que esperar que se cumplieran los tiempos de consolidación del terraplén, que van de seis a ocho meses.

La propuesta tanto del Invías como de la Gobernación del Magdalena es que el contratista cumpla con la pavimentación de 19 kilómetros y que una vez termine el contrato se abra una nueva licitación para la construcción de las variantes de Palermo y Sitionuevo.

Manjarrés advirtió que si el contratista cumple con la pavimentación de estos 19 kilómetros, después de que la interventoría le dé luz verde, existe la posibilidad de prorrogar el contrato en tiempo. “Si el contratista supera todas las adversidades de ejecución de aquí a septiembre, revisaríamos el tema de prolongar el tiempo de ejecución”, afirmó.

El contrato de la Vía de la Prosperidad, suscrito el 3 de octubre de 2013 y cuya ejecución inició apenas el 29 de diciembre de 2014 porque estuvo suspendido casi un año por la Corte Constitucional, tiene un costo de 432.000 millones de pesos, de los cuales 200.000 millones son aportados por la Gobernación y el resto por el Invías. A la fecha al contratista le han girado 222.000 millones de pesos, según Manjarrés.

El compromiso de ahorrar un 5%

La Vía de la Prosperidad no solo sido cuestionada por los retrasos en su ejecución, sino también por sobrecostos. En una auditoría realizada por la Contraloría General de la República se halló sobrecostos por 32.616 millones de pesos en el transporte de material para la conformación de terraplenes porque se utilizó la cantera más lejana al proyecto.

Manjarrés explicó que el acarreo de material se empezó a hacer de canteras ubicadas a 86 y 68 kilómetros del proyecto porque las más cercanas no tenían licencia ambiental y solo hasta mayo del año pasado se encontró una cantera a 50 kilómetros, que cumplía con todos los requisitos.

“No hay sobrecostos porque se licitó bajo unos precios originados por la tabla de Invías de mercado, que es 1.025 el precio unitario, sÍ hay mayor acarreo de transporte del proyecto y eso originaría la reducción de alcances por mayor altura de terraplén”, dijo Manjarrés.

En este sentido, a partir de enero pasado se han realizado varias mesas de trabajo con el Invías, la Procuraduría, el contratista y la interventoría para buscar ahorros.

En la última mesa de trabajo, realizada en junio, el contratista entregó un documento en el que dice que está dispuesto a generar un ahorro de 22.000 millones de pesos, que equivalen al cinco por ciento del contrato. 

PAOLA BENJUMEA BRITO
Redactora de EL TIEMPO
SANTA MARTA 

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