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Las cifras que tienen indignado al Chocó

Cinco días del paro cívico en el departamento que tiene los índices más altos de pobreza del país.

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Al menos 40.000 personas salieron a marchar el pasado miércoles en Quibdó, en protesta por la crisis humanitaria que vive el departamento.

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Talento Chocoano

21 de agosto 2016 , 02:24 p.m.

Aunque el Gobierno resalta que la inversión de 7 billones de pesos hecha en el Chocó en el presente mandato es la mayor que ha tenido el departamento, la crisis humanitaria que vive la región más pobre del país desde hace varias décadas y que generó un nuevo paro cívico –este domingo se cumplen cinco días– tiene múltiples causas que son analizadas en las negociaciones interrumpidas entre el Estado y la población, representada por el Comité Cívico por la Salvación y la Dignidad del Chocó.

Corrupción, inseguridad, minería ilegal, narcotráfico, desplazamiento, infraestructura deficiente, situación económica precaria, presencia de grupos armados ilegales, aislamiento, desempleo y cobertura insuficiente de salud y servicios públicos son los principales detonantes de la crisis, atizados por el derrumbe que el 9 de junio dejó diez muertos y que mantuvo la vía Quibdó-Medellín cerrada totalmente durante dos meses –en este momento hay paso restringido–.

(Además: Los 5 males que tienen a Chocó en paro cívico)

Las cifras en distintos campos dan cuenta de la difícil situación humanitaria. Chocó, por ejemplo, es el departamento del país con el mayor porcentaje de personas en situación de pobreza (62,8 por ciento) –en Bogotá es del 10,4 por ciento– y de pobreza extrema (37,1 por ciento), aunque en el último año se han registrado descensos en ambos índices, según el Dane.

Chocó también tuvo al cierre del año pasado la cuarta mayor tasa de desempleo del país: 11 por ciento –solo superado por Quindío, Norte de Santander y Valle–, mientras que el promedio nacional fue de 8,9 por ciento. Además, de acuerdo con las proyecciones hechas por el Dane, Chocó ostenta el triste récord de ser la región con el mayor índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NIB) del país –como vivienda, servicios públicos, educación, etc.–, con el 79,1 por ciento de la población afectada, casi triplicando el promedio nacional que es del 27,7 por ciento.

Así mismo, el informe más reciente de la Dirección General de Apoyo Fiscal del Ministerio de Hacienda señala que este departamento, de 30 municipios y más de 500.000 habitantes, tuvo una caída del PIB del 4 por ciento, en promedio, entre el 2012 y el 2014 (para este último año fue de 2,9 billones de pesos, lo que representó apenas el 0,4 por ciento del PIB nacional). El aporte de Bogotá, por ejemplo, fue del 25 por ciento.

Otros indicadores negativos que indignan al Chocó señalan que el departamento ocupa el quinto lugar en el país en la tasa de mortalidad infantil asociada a la desnutrición, con 35 de cada 100.000 menores de 5 años, mientras que la tasa nacional es de 6,8, según las más recientes cifras consolidadas del Instituto Nacional de Salud (2013). Solo este año han muerto doce niños por esta causa.

(Lea: Asedio de grupos armados causa hambre en comunidades del Chocó)

Y según lo contenido en el Plan Departamental de Desarrollo 2012-2015, el Chocó presenta una desnutrición crónica de 18,5 por ciento, superando el indicador nacional que es del 15,9 por ciento.

De igual manera, el informe más reciente de la Defensoría del Pueblo sobre la crisis humanitaria en Chocó (2014) reveló que la tasa de analfabetismo es del 20,9 por ciento, dos veces y medio mayor que el índice nacional, y que la asistencia escolar es del 58 por ciento.

El estudio también señaló que el 37,3 por ciento de los chocoanos ha alcanzado el nivel de básica primaria; el 25,8 por ciento, secundaria, y solo el 7,3 por ciento el nivel superior y posgrado. Otra cifra alarmante es que uno de cada cinco habitantes no cuenta con ningún nivel educativo.

Además –según datos del Ministerio de Educación para el 2013–, Chocó se ubica en los últimos lugares en materia de progreso educativo, y solo supera a La Guajira, Nariño y Cauca.

Lo anterior porque el Índice de Progreso Educativo de Chocó (que fue del 13,4 por ciento y que se mide, entre otros aspectos, por el desempeño de los estudiantes en las pruebas Saber Pro) es inferior al promedio nacional: 28,8 por ciento. Por otra parte, la cobertura de internet es de apenas el 2,8 por ciento en el departamento, mientras que el acceso promedio en el país es del 22,2 por ciento. En Quibdó, esta cifra es del 11,3 por ciento, de acuerdo con estadísticas del Mintic.

Sobre varios de los anteriores temas, el ministro (e) del Interior, Guillermo Rivera, aseguró a EL TIEMPO que el Gobierno tiene estudiado el pliego de peticiones de los promotores del paro –con fórmulas de solución incluidas– desde mucho antes de que este empezara, y que de momento se ha llegado a un solo acuerdo, que se dio en materia de salud para la creación de un nuevo y moderno hospital en Quibdó, entre otros aspectos.

Al cierre de esta edición, no había una fecha establecida para la reanudación de los diálogos entre el Gobierno y el Comité Cívico por la Salvación y la Dignidad del Chocó.

Los 7 males principales

1. Corrupción

El Gobierno Santos evalúa la creación de un grupo élite, similar al que ya opera en La Guajira, para contener la corrupción enquistada en el Chocó. Con Fiscalía y policía judicial, se buscará frenar el saqueo sistemático a sus arcas y territorio por parte de bandas criminales y de un puñado de su clase política que aparece como factor recurrente de la postración del departamento. En los últimos 20 años, buena parte de sus congresistas, gobernadores, concejales, alcaldes y diputados han sido condenados por el robo a su erario o por alianzas con criminales para repartirse los recursos o torcer elecciones y continuar en el poder. Esa lista negra la encabezan los exgobernadores Julio Ibargüen, Efrén Palacio, William Halaby y Patrocinio Sánchez Montes de Oca. Además, los congresistas Carlos Alberto Escobar, Eulisis Escobar y hasta el hoy secuestrado por el Eln, Odín Sánchez. Y hay varios procesos abiertos contra alcaldes. Uno de los blancos del saqueo ha sido la salud. El hospital San Francisco de Asís de Quibdó tuvo que ser intervenido y situación similar atraviesan otros 15 centros asistenciales. El robo a través de los megacontratos para el suministro de alimentación a estudiantes también tiene como epicentro a Chocó: colegios de 30 municipios recibían desde comida podrida hasta raciones incompletas que el Ministerio de Educación o el departamento contrataban por sumas superiores a los 5 mil millones de pesos. Otra mafia que actúa en la región se apodera hasta de la Bienestarina que el ICBF envía para los pequeños chocoanos y la usaba para el engorde de cerdos y gallinas. Y, recientemente, 51 profesores fueron vinculados a un ‘carrusel de pensiones’, que cobraba mesadas ilegales a través de procesos en juzgados, con complicidad de abogados y funcionarios judiciales.

2. Salud

Con el hospital más grande de la región –el San Francisco de Asís– en liquidación, redes de servicios casi inexistentes e indicadores que arrastran hacia abajo todos los promedios nacionales, no es desatinado decir que la peor crisis que enfrenta el Chocó es la de la salud.

Varios de los indicadores del sector se comparan con los de naciones de regiones deprimidas del mundo. Por ejemplo, la tasa de mortalidad materna en el Chocó (357,97 mujeres fallecidas por cada 100.000 nacidos vivos) no solo es la más alta de Colombia, también supera a la de Ruanda (290) y Camboya (161), y casi iguala a la de Etiopía (353).

Y la tasa de muertes de niños menores de cinco años se ubica en 23,63 por cada mil nacidos vivos, casi seis puntos por encima del promedio de América Latina (18) y superior a la de países como Irán, Jamaica o Kazajistán, que registran menos de 20 casos.

En el Chocó mueren cuatro veces más niños por diarrea que en el resto del país, las infecciones respiratorias afectan el doble en todas las edades y una cita con un especialista es prácticamente imposible.

Por todo lo anterior, muchos de los pacientes del San Francisco de Asís, donde se evidencia un hacinamiento de un 150 por ciento en los servicios de urgencias, hay falta de medicamentos e insumos, malos olores, paredes con humedad y moho, techos a punto de caerse, equipos oxidados, presencia de zancudos y habitaciones sin puertas, terminan remitidos o acuden por su propia voluntad a ciudades como Medellín, Cali y Bogotá para buscar atención, pero muchas veces encuentran más barreras de acceso, en cuanto a trámites y falta de recursos económicos.

(Además: Usuarios en redes sociales reportan el paro cívico en el Chocó)

3. Minería ilegal

Cada mes, en Colombia desaparecen más de 2.000 hectáreas de bosques y vegetación por cuenta de la explotación de oro a cielo abierto, y el 46 por ciento de esa deforestación sucede en el Chocó. De 302 hectáreas afectadas en el 2001, ese departamento pasó, en el 2014, a tener 36.185 hectáreas de selva arrasada por retroexcavadoras, dragas y balsas que han devastado la tierra y los ríos.

Según el reciente informe sobre explotación de oro a cielo abierto, entregado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga (UNODC) y el Delito y los ministerios de Justicia, Ambiente y Minas, Chocó y Antioquia tienen el 79 por ciento de las zonas afectadas en el país. El documento señala que de los 30 municipios que forman el departamento del Chocó, 28 han tenido entre el 2001 y el 2014 algún tipo de explotación de oro a cielo abierto. Los ríos Quito, Atrato y San Juan son los cuerpos de agua más afectados y los que registran altos niveles de contaminación por mercurio y cianuro. Los consejos comunitarios tienen el 46 por ciento del área afectada.

Una de las explicaciones para el aumento exponencial de la explotación en los últimos años es el incremento del precio del metal. En el 2004, un gramo de oro costaba 37.300 pesos, en el 2013 estaba por encima de 86.000, y aunque en el 2014 bajó hasta 70.000, el precio del dólar en el 2015 logró que subiera hasta 108.099 pesos.

Por eso, desde el 2013, una avalancha de personas ha llegado a la región a buscar el preciado metal, pero ahora con maquinaria pesada. El documento de UNODC asegura que en el 2013 había 184 por ciento más dragas trabajando en todo el departamento que en el año anterior.

Entre las principales conclusiones del estudio, el cual se realizó con la misma tecnología satelital para identificar cultivos ilegales, figura que la minería arrasó a nivel nacional con más hectáreas que la coca. Y aunque se señala una coincidencia entre ambos fenómenos en la mayoría de departamentos, en Chocó la coca solo representa el 3 por ciento de los cultivos ilícitos de todo el país.

4. Economía

La cifra más reciente de la tasa de desempleo publicada por el Dane, que corresponde a junio, fue del 8,9 por ciento en el país. Sin embargo, Quibdó –la capital de Chocó– ocupó el primer lugar de desocupación con el 17,8 por ciento.

En cuanto a las estadísticas de inflación por ciudades o el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondientes a julio, una vez más aparece Quibdó como la ciudad con mayor variación por encima del promedio mensual, que fue de 0,52 por ciento, con un 2,25 por ciento, seguida por Florencia (1,14); Manizales (0,92); Cúcuta (0,86) y Villavicencio (0,86).

Así mismo, el más reciente informe anual de la Dirección General de Apoyo Fiscal del Ministerio de Hacienda indica que la inflación del Chocó se triplicó entre el 2012 y el 2015, al pasar de 2,04 por ciento a 6,27 por ciento.

El mismo documento señala que el PIB per cápita (la producción del departamento dividida por el número de habitantes) cayó de 6,8 millones de pesos en el 2011 a 5,8 millones de pesos en el 2014, el segundo más bajo del país.

5. Servicios públicos

El informe más reciente de la Defensoría del Pueblo sobre la crisis del Chocó (2014) indica que la cobertura de acueducto allí es solo del 22,5 por ciento –en el país es del 83,4 por ciento– y la de alcantarillado, del 15,9 por ciento –en Colombia es del 73,1 por ciento–.

Leonardo Montoya, habitante de Quibdó, dice que “hay que comprar el agua o rezar para que llueva”, pues solo el 30 por ciento de los habitantes de esa ciudad están conectados a la red de acueducto, según voceros del paro civil. “Los que pueden compran ‘pacas’ que traen como 40 bolsitas de agua y que valen 5.000 pesos. Muchos instalaron tanques en los techos de sus casas y esperan a que el agua les caiga del cielo –lo que no es frecuente– para poder abastecerse”, dice. Sin embargo, la Superintendencia de Servicios Públicos indica que en esa ciudad se reportó un aumento del 68 por ciento de usuarios del acueducto, al pasar de 5.840 en el 2008 a 8.509, a mayo de este año.

En materia de cobertura de energía eléctrica, el ministro (e) del Interior, Guillermo Rivera, dice que el Chocó alcanza el 83 por ciento y que la meta es llegar al ciento por ciento.

6. Seguridad

Las pandillas juveniles, con miembros entre los 12 y los 19 años, son para el comandante de Policía en Chocó, coronel Wilson Chaparro, las detonadoras de la criminalidad.

Solo en lo corrido de este año se han registrado 84 homicidios, uno más que en el mismo periodo del 2015. Paradójicamente, se registra la tasa más baja en los últimos 4 años, con 30 asesinatos por cada 100.000 habitantes.

Los delitos que afectan la seguridad ciudadana han disminuido con respecto al año pasado: 268 personas denunciaron haber sido víctimas de hurto, un 19 por ciento menos que en el 2015. Sobre el hurto a residencias, se han interpuesto 122 denuncias, 38 por ciento menos que el año pasado.

Sin embargo, otra es la percepción de los chocoanos, que afirman que se sienten en constante riesgo de ser víctimas de los delincuentes comunes. “Aquí, especialmente en Quibdó, se extorsiona al comerciante, al transportador. Hay que pagar cuota de seguridad, y va de 3.000 a 5.000 pesos diarios. Lo grave es que quienes extorsionan son menores de edad. Los mismos que atracan con armas blancas y se escudan en su edad en el momento de ser juzgados”, dijo un pequeño comerciante que llegó hace cinco años en busca de fortuna, procedente de Medellín.

Otro factor que influye en la seguridad del departamento es la disputa territorial entre integrantes del ‘clan Golfo’ y la guerrilla del Eln, que en zona rural genera constantes desplazamientos masivos. Estos dos grupos quieren retomar las regiones que estaban en poder de las Farc, hacerse con los cultivos ilícitos y principalmente con las rutas con salida al Pacífico”, resaltó un oficial de la XV Brigada del Ejército, con jurisdicción en la región.

(Lea también: Paro cívico en Chocó estuvo marcado por roces con la Policía)

7. Aislamiento

“Garantizar la construcción de vías de comunicación internas del Chocó y sus conexiones con el resto del país”. Este es el primer punto del pliego de peticiones de los líderes del paro cívico, el cual evidencia el aislamiento físico que tiene esta zona del país. Comerciantes, transportadores y habitantes del Chocó llevan décadas sufriendo las lamentables condiciones de las vías que comunican al departamento con el país. Por ejemplo, cerca de siete horas tarda el recorrido de más de 230 kilómetros entre Quibdó y Medellín, y seis horas y media los 250 kilómetros entre la capital chocoana y Pereira.

Jorge Iván Bedoya, alcalde de El Carmen de Atrato, zona del derrumbe de 200.000 metros cúbicos que en junio de este año causó la muerte de diez personas y bloqueó totalmente la vía Quibdó-Medellín por dos meses, sostiene que, incluso con paso restringido, la economía de varios municipios y de la propia capital del Chocó está muy afectada. “Los restaurantes, tiendas y hoteles quebraron por el cierre, pues sus clientes son transportadores y pasajeros de buses”, contó.

“El tramo entre El Siete y El Veinte es conocido como la trocha de la muerte: unas 100 personas han muerto por derrumbes en los últimos seis años”, añadió el mandatario.

En cuanto al acceso aéreo, el principal aeropuerto del Chocó, El Caraño, está situado en Quibdó. En el 2014 transitaron más de 350.000 viajeros –el aeropuerto de Rionegro que sirve a Medellín movió cerca de 7 millones de pasajeros en el 2015– por esta terminal en la que operan principalmente tres aerolíneas. Allí son conocidos los líos de infraestructura, incluso en la pista, y por ello la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) destaca el proyecto de ampliación y mejoramiento que ascienden a más de $ 179.000 millones.

El Gobierno ha invertido siete billones de pesos

Frente a las voces de protesta de los líderes del paro y de miles de habitantes que han salido recientemente a las calles para denunciar el “abandono del Estado”, el Gobierno destaca que la inversión de siete billones de pesos que se ha hecho desde el 2010 en el Chocó se evidencia en múltiples aspectos, como la entrega de 1.960 viviendas urbanas gratuitas, la aprobación de 210 proyectos con recursos de regalías, una nueva sede del Sena en Quibdó y la adecuación de 215 colegios, entre otros, y que seguirán las inversiones para temas como el mejoramiento del aeropuerto de Quibdó y la pavimentación de los 100 kilómetros de vías que faltan entre Quibdó, Medellín y Pereira. Sobre este último punto, el ministro (e) del Interior dijo a EL TIEMPO que mediante el modelo de vigencias futuras se planean invertir 720.000 millones de pesos en la continuación de estas obras. Así mismo, el presidente, Juan Manuel Santos, destacó el jueves que “Chocó es y seguirá siendo una prioridad” del Gobierno.

EL TIEMPO

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