Otras Ciudades

En el hogar de Lorenza curaron a Francisco tras su golpe

La madre comunitaria de San Francisco recibió en su casa al sumo pontífice.

Papa Francisco en Cartagena

El emotivo encuentro de Lorencita con el sumo pontífice en la calle de la Cabuya.

Foto:

Osservatore Romano / EFE

11 de septiembre 2017 , 10:28 a.m.

Herido en su pómulo izquierdo y con un leve raspón, así entró el sumo pontífice al hogar de Lorencita María, en la calle de la Cabuya del barrio de San Francisco, hacia las 10:40 de la mañana de este domingo.

Una paradoja para esta madre comunitaria que está acostumbrada a que los más vulnerables lleguen a diario heridos a su hogar: niños lastimados en medio de una arraigada violencia intrafamiliar, peleas de pandillas, explotación sexual, la indiferencia y la exclusión en la primera ciudad turística del país.

El leve golpe que Su Santidad recibió en el rostro, producto de un frenazo del papamóvil minutos antes, no fue impedimento para que le diera su bendición a la obra social que realiza Lorenza María Pérez Barrios desde hace 16 años dándoles almuerzo diario a 100 niños de la comunidad.

Allí le curaron la herida en el pómulo, y el vicario de Cristo apaciguó las heridas de la pobreza extrema.

“ ‘Usted vale mucho en el mundo entero’, me dijo el santo padre, y yo le respondí: ‘No he hecho nada’ ”, narró Lorenza en medio de lágrimas de felicidad, cuando el jesuita ya había dejado el barrio y, poco a poco, la vida volvía a la normalidad en esta comunidad, ubicada en el llamado cinturón histórico de pobreza en las faldas del cerro de la Popa.

“Nunca pensé que un Papa pudiera venir a un barrio tan olvidado, rechazado y desordenado como San Francisco. Acá hay mucha gente necesitada, más que yo”, agregó ella, extasiada por la visita santa a su humilde casa.

La mujer explicó que la herida en el pómulo del Papa fue curada en su habitación por el personal de seguridad del Vaticano. Ella prometió guardar para siempre y con recelo los paños con los cuales curaron al santo padre. “Me dieron un puñazo”, dijo el Papa con un gran sentido del humor y ya repuesto al salir de la casa de Lorenza.

Champeta para el Papa

Una hora atrás, la comunidad del barrio San Francisco lo había recibido en la plaza central con una canción cristiana a ritmo de champeta. "Francisco, ven... Francisco, ven... Dame, Francisco, tu bendición...".

Allí bendijo las dos placas que dan fe de las obras sociales más importantes que hoy adelanta la Arquidiócesis de Cartagena: Thalita Qum y María Revive.

El primero protege de la violencia y la explotación sexual a un centenar de niñas, y el segundo les da techo, baño y alimentación a cerca de 150 habitantes de calle.

“Con Thalita Qum prevenimos el atroz crimen de la explotación sexual que lamentablemente promueven algunos agentes de turismo. Esto nos da mucha vergüenza. Quisiéramos que se formara una muralla alrededor de la ciénaga de la Virgen que proteja a nuestras niñas”, denunció el padre Elkin Acevedo, párroco de San Francisco.

Bendijo a los descartados

El santo padre oró ante las dos placas que serán instaladas en el parque principal del barrio. Acto seguido, bendijo a las niñas del programa Thalita Qum y a los habitantes de calle, que esta vez no fueron excluidos y ocuparon las primeras filas para recibir al obispo de Roma.

Una de las bendecidas en medio de una mañana soleada fue Sandra Milena Villanueva. “Duré nueve años en las calles de Cartagena consumiendo drogas, dejé todo, pero un día frente a la India Catalina, donde pedía plata, pasó la madre Carmenza; ella me dijo que no me iba a dar plata sino comida, y así poco a poco me acerqué al programa y mi vida cambió”, dice Sandra Milena, una mujer bella, de ojos verdes, que hoy recupera poco a poco el tiempo perdido, termina el bachillerato y, con su testimonio de vida ayuda a habitantes de calle.

Cualquier rincón vecino de la plaza fue buen lugar para ver al jesuita Francisco: un árbol, un tejado ardiente por el sol o un balcón atestado de vecinos.

Todos cantando en una sola voz el coro de champeta:

Francisco,ven... Francisco, ven... Francisco, dame tu bendición.

En el acto, el Papa rezó, bendijo a la comunidad y escuchó atentamente a los líderes pastorales del barrio:

“Nuestras niñas quieren vivir con dignidad y estar lejos de la prostitución y la explotación, denos su voz de aliento, papa Francisco, para proteger a estas niñas”, le dijo Blanca Nubia López Rendón, líder del programa Thalita Qum.

JOHN MONTAÑO
Redactor de EL TIEMPO
@PilotodeCometas

CARTAGENA

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