Otras Ciudades

'La verdad no debe conducir a la venganza, sino a la reconciliación'

Cientos de sobrevivientes se encontraron con el pontífice en parque Las Malocas de Villavicencio.

08 de septiembre 2017 , 06:39 p.m.

Uno de los encuentros más emotivos durante la visita papal a Colombia se está realizando en Villavicencio. Se trata de la reunión entre las víctimas del conflicto y el papa Francisco con la que se busca dar un ejemplo de reconciliación nacional. 

El encuentro se da en el parque Las Malocas en la capital del Meta, a donde llegaron miles de sobrevivientes de varias regiones de Colombia, entre ellos civiles, militares, policías y exguerilleros. 

Bajo el nombre 'Encuentro de la reconcilación' se adelanta esta ceremonia de perdón entre diferentes actores de la guerra. 

El primero en hablar fue Juan Carlos Murcia Perdomo, un exguerrillero de las Farc, desmovilizado y quien sufrió un accidente al manipular explosivos. 

"No pierdan la esperanza por nada. Si yo pude, todos pueden perdonar, ser felices y reconciliarse", dijo Murcia. 

Luego habló Deisy Sánchez Rey, reclutada en su juventud por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Aunque pasó varios años en la cárcel volvió a la guerra, pero se desmovilizó en el 2006. 

"Estoy aquí, frente a ustedes, para decirles que todo se puede lograr. La guerra no es un acto de un día y eso es lo que les digo hoy a quienes empiezan el proceso de dejación de armas", dijo Sánchez, oriunda de Barrancabermeja. Hoy es psicóloga, especialista en derechos humanos.  

A su turno, Luz Dary Landazury, quien resultó herida por una mina antipersona en Tumaco, habló de su experiencia en la guerra e indicó que a pesar de haber perdido la esperanza varias veces, hoy puede decir no solo que salió adelante, sino que perdonó a quienes casi le quitan la vida. 

"El día que perdonemos y decidamos amarnos a nosotros mismos, encontraremos amor en nuestros corazones", dijo Landazury.

Luego intervino Pastora Mira García. Este fue uno de los testimonios más fuertes de la jornada, pues en varias ocasiones la guerra le ha arrebatado a esta mujer, oriunda de San Carlos, Antioquia, sus familiares más cercanos. 

"Gracias por esto. Por nombrar lo innombrable y perdonar lo imperdonable", dijo al inicio de su intervención. 

Luego contó cómo varios actores armados le arrebataron a su padre, a su primer esposo, a sus dos hijos y cómo recibió varias amenazas durante su vida. 

"Que la paz triunfe en Colombia y que por fin se acaben cinco décadas de dolor y sufrimiento", dijo Mira. Los cuatro representantes fueron bendecidos por el papa Francisco, quien los exhortó a seguir por el camino de la paz y la reconciliación. 

"El Cristo roto y amputado es más Cristo para nosotros"

El papa Francisco inició su intervención pidiendo perdón y agradeciendo a las víctimas por sus testimonios que son "prueba de la fe y de la esperanza". 

"Si me lo permiten, desearía también abrazarlos y llorar con ustedes, quisiera que recemos juntos y que nos perdonemos ―yo también tengo que pedir perdón― y que así, todos juntos, podamos mirar y caminar hacia delante con fe y esperanza."

Las autoridades eclesiásticas le presentaron al papa Francisco el Cristo mutilado de Bojayá, Chocó. Esa imagen es un símbolo de la violencia en Colombia y representa la terrible masacre que arrasó con este poblado chocoano el 2 de mayo del 2002, cuando un cilindro bomba de las Farc acabó con la vida de 79 de personas que se refugiaban en la iglesia.

"Ver a Cristo así, mutilado y herido, nos interpela. Ya no tiene brazos y su cuerpo ya no está, pero conserva su rostro y con él nos mira y nos ama. Cristo roto y amputado, para nosotros es más Cristo aún, porque nos muestra una vez más que Él vino para sufrir por su pueblo y con su pueblo", afirmó el Papa en uno de los discursos más fuertes y emotivos de su visita en Colombia.

Además, se refirió a los testimonios dados al principio de la jornada. Primero, le agradeció a Pastora Mira por su palabras y le expresó que precisamente su dolor fue lo que le dio la fuerza para que ella sea el ejemplo de perdón. 

"Pastora Mira, tú lo has dicho muy bien: quieres poner todo tu dolor y el de miles de víctimas a los pies de Jesús crucificado, para que se una al suyo y así sea transformado en bendición y capacidad de perdón para romper el ciclo de violencia que ha imperado en Colombia", dijo.

Y agregó: "Gracias, Pastora, qué gran bien nos haces hoy a todos con el testimonio de tu vida. Es el crucificado de Bojayá quien te ha dado esa fuerza para perdonar y para amar, y para ayudarte a ver en la camisa que tu hija Sandra Paola regaló a tu hijo Jorge Aníbal, no soolo el recuerdo de sus muertes, sino la esperanza de que la paz triunfe definitivamente en Colombia", le dijo el pontífice mirándola a los ojos. 

Luego, habló sobre el testimonio de Luz Dary, a quien le expresó su admiración por haberse dado cuenta que no se puede vivir del rencor. 

"Te agradezco la muleta que me ofreces. Aunque aún te quedan secuelas físicas de tus heridas, tu andar espiritual es rápido y firme, porque piensas en los demás y quieres ayudarles. Esta muleta tuya es un símbolo de esa otra muleta más importante, y que todos necesitamos, que es el amor y el perdón. Con tu amor y tu perdón estás ayudando a tantas personas a caminar en la vida. Gracias", le dijo el sumo pontífice. 

Además, se refirió a las intervenciones de Deisy Sánchez y Juan Carlos Murcia.

"Nos hicieron comprender que todos, al final, de un modo u otro, también somos víctimas, inocentes o culpables, pero todos víctimas", indicó.

Finalmente, el papa Francisco dedicó una oración ante el Cristo negro de Bojayá para poner todas las intenciones ante esa imagen. 

"Oh, Cristo negro de Bojayá, que nos recuerdas tu pasión y muerte; junto con tus brazos y pies te han arrancado a tus hijos que buscaron refugio en ti.  Oh, Cristo negro de Bojayá, que nos miras con ternura y en tu rostro hay serenidad; palpita también tu corazón para acogernos en tu amor.  Oh, Cristo negro de Bojayá, haz que nos comprometamos a restaurar tu cuerpo. Que seamos tus pies para salir al encuentro del hermano necesitado;  tus brazos para abrazar al que ha perdido su dignidad;
tus manos para bendecir y consolar al que llora en soledad.  Haz que seamos testigos
de tu amor y de tu infinita misericordia", rezó el papa Francisco. 

Siembra de un árbol simbólico

Tras el encuentro con las víctimas, el papa Francisco se dirigió al monumento de la Cruz de la Reconciliación en el parque Fundadores de Villavicencio, donde estaban presenten 700 niños y un grupo de indígenas que esperaban su bendición. 

En ese lugar el santo padre se detuvo brevemente en ese monumento donde están escritos los nombres de las víctimas de la violencia que ha sacudido al país en los últimos 50 años. 

Al final, el Papa plantó un árbol como símbolo de paz. Se trata de un flor amarillo que representará el nuevo comienzo para el país.

Tras ello, el pontífice se dirigió al aeropuerto de Apiay para trasladarse de nuevo a Bogotá donde pernoctará en la Nunciatura Apostólica. 

La noche de este viernes frente a ese lugar se encontrará con grupos de militares, agentes y exguerrilleros. 


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