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Con plantas nativas purifican agua en Leticia

En este pueblo cartagenero la ciencia ayuda a solucionar la crisis del agua.

Con plantas nativas purifican agua en Leticia

Yeidis Rodríguez Godoy, científica de la vereda Leticia muestra el fallido proyecto del acueducto para su pueblo

Foto:

John Montaño/ EL TIEMPO

23 de julio 2017 , 06:10 a.m.

Leticia tiene sed. A 50 minutos en lancha, navegando por las aguas briosas y amarillas del Canal del Dique está Leticia, la última vereda de Cartagena (Bolívar).

El pueblo, que arde bajo la canícula del Caribe, además está rodeado por las aguas cristalinas del mar, pero no tiene agua potable.

Sobre el puerto de Leticia sobresale una olvidada edificación de paredes agrietadas y unos tanques que se pudren a orillas del canal, que son el último recuerdo de lo que fue el frustrado proyecto en el 2015 del acueducto para el poblado, cuya primera fase costó 250 millones de pesos, según la comunidad, mal invertidos por la anterior administración. La segunda fase nunca se ejecutó.

Las enfermedades gastrointestinales son recurrentes en la población infantil.

“No sabíamos cómo tratar el agua, y aquí nunca ha habido agua potable y son muchas las enfermedades en toda la comunidad a causa del agua contaminada que baja por el canal. Así nació el proyecto de investigación Sistema Bioto con el cual nos proponemos solucionar esta problemática”, cuenta Yeidis Rodríguez Godoy, la estudiante de 17 años de la Institución Educativa Leticia del Canal del Dique, que hoy es el símbolo de la investigación científica al servicio de su comunidad, una de las más alejadas de los grandes centros de producción en la geografía Caribe.

Desde el año 2012, ella y un grupo de 12 estudiantes trabajan en el Sistema Bioto, un método que sirve para purificar el agua contaminada que baja por el canal. Para ello usan plantas tradicionales de la región y una caja de polietileno que sirve para hervir el agua con los rayos del sol, para que así sea apta para el consumo humano.

Plantas nativas y agua

“El sistema retoma una tradición ancestral de nuestro pueblo en el uso de plantas nativas para limpiar el agua, pero además aplica métodos científicos”, dice Yesenia Godoy, la orgullosa madre de Yeidis.

En esta región, de la cual hace parte además la vereda de El Recreo, la comunidades históricamente han usado plantas como el buchón de agua, el mangle, la moringa y el cactus para diezmar las impurezas del agua que vienen del río nacional más contaminado: El Magdalena.

“Para retener los residuos es bueno el buchón de agua y el mangle, mientras que el cactus sirve para aclararla”, dice Yeidis en el jardín de su sencilla casa, en el cual prevalece el cultivo de cactus, en medio de una enramada, donde la temperatura puede alanzar los 30 grados a la sombra.

Yeidis, la mayor de sus tres hermanos, y la más alegre, recuerda las inundaciones del año 2011 cuando el Canal del Dique no soportó los embates del invierno y el pueblo se anegó: otro castigo del agua.

Caminamos con ella por las calles empolvadas de su pueblo, y las puertas permanecen abiertas. Yeidis entra con confianza.

“Qué hizo hoy de almuerzo”, pregunta a una de sus vecinas.

“Sopa de pescado y arroz”, responde la mujer que alza a un pequeño en sus brazos.
“¿Con el agua cómo le fue?”, pregunta la colegiala, quien explica que algunas familias están probando la planta de cactus para quietarle impurezas al agua.

“Seguimos usando el cloro y el alumbre para tratarla”, responde la vecina haciendo referencia a que los dos químicos siguen reinando en Leticia a la hora de tratar el agua.

Ahora, la misión de Yeidis y del grupo de ciencia del colegio es poco a poco enseñar a la gente a encontrar otras formas de obtener agua menos contaminada, como por ejemplo por medio del Sistema Bioto.

Ingenio y ciencia

El sistema Bioto creado por los niños opera así:
A un primer recipiente que tiene plantas de buchón de agua y mangle llega por una manguera el agua gris directamente del Canal del Dique.

El agua entra a un tubo de PVC de 16 pulgadas, ubicado de forma vertical, el cual contiene 60 centímetros de arena de mar y 40 centímetros de grava. A su paso por el tubo, según la joven científica, “el agua pierde el mal olor”.

Luego el agua pasa a otro recipiente para la clarificación. Allí usan plantas nativas como el cactus, el cardón, la tuna o la moringa que ayudan a eliminar partículas en suspensión, y limpian aún más la turbiedad del agua, antes de pasar a la etapa final donde hierve bajo el calor del sol.

Nace de una necesidad

“El sistema Bioto es una propuesta pensada para la comunidad. El objetivo era hallar un procedimiento para purificar el agua, que fuera sencillo y económico, y que le ofreciera a la gente una opción para el tratamiento pues se carece de agua potable”, explica el profesor de matemáticas Gabriel Arrieta, uno de los gestores del proyecto.
En la primera etapa se hace un pretratamiento con plantas nativas, como siempre lo ha hecho la gente, donde eliminan sedimentos y metales pesados.

En el último proceso, el agua llega por una manguera hasta una botella plástica tipo pet que descansa dentro de una caja de polietileno la cual, en su interior, está forrada totalmente con papel de aluminio para que concentre el calor.

“Sobre la caja hay un vidrio, el cual atrapa los rayos Ultravioletas (UV) para que el agua que llega hasta la botella hierva y elimine las bacterias. Finalmente el líquido sale por una llave listo para beber”, narra Arelis Marimon, otra de las pequeñas científicas orgullo de Leticia.

“En la última fase, el sistema aprovecha los rayos solares (UV) y la energía calórica, que al combinarse eliminan las bacterias y nos permite obtener agua sin agentes patógenos que siempre han afectado la salud de las personas", suma la profesora de filosofía, Mabel Jaraba, la otra docente impulsora del proyecto.

El Sistema Bioto está produciendo tres litros de agua purificada por mes, pero el objetivo es que la producción crezca. Ahora, el sueño de estos pequeños científicos es que cada hogar de tenga su propio sistema Bioto.

Colciencias los premió

El proyecto Bioto de la Institución educativa de Leticia del Canal del Dique fue premiado por Colciencias y las estudiantes Yeidis Rodríguez, Arelis Marimon y la profesora Mabel Jaraba viajaron a Brasil donde expusieron el experimento ante universidades y centros de investigación. "Hemos hecho pruebas microbiológicas en los laboratorios de Cardique y La U. Tecnológica de Bolívar y el resultado es que el agua se puede consumir”, explica Yeidis. Esta historia hizo parte de un proyecto editorial de Colciencias.

John Montaño
Redactor de EL TIEMPO
Cartagena

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