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Casa Montessori, autodisciplina y libertad para el aprendizaje

En este colegio la formación es sin coacción y los estudiantes asisten por el placer de aprender.

Casa Montessori

La pedagogía Montessori permite a los niños desde la experiencia reconocer la realidad.

Foto:

Alexis Múnera

07 de junio 2018 , 08:11 a.m.

Para muchos padres no es fácil entender que los niños se formen en una escuela que no posee tableros, sin exámenes, ni izadas de bandera y donde pueden estar descalzos; sin embargo a pesar que parezca traído de los cabellos y difícil de “digerir”, en el Quindío hay un colegio que ha demostrado que ese tipo de educación alternativa da resultados más que positivos.

Es así como en Armenia desde el 2015 y como una manera de atender su necesidad de brindar una pedagogía “diferente” a sus tres hijos menores, Valentina Pérez López, empezó con el modelo de homeschooling (educación en casa) y de allí nació la Casa Montessori, que es un colegio basado en el modelo de María Montessori y el método Finlandés.

“Es la primera institución educativa en el Quindío que se orienta bajo los preceptos de la pedagogía Montessori, con un currículo bilingüe internacional y una de las pioneras en América Latina que incorpora el método Finlandés”, explicó su directora.

Indicó Pérez que es importante resaltar que María Montessori fue una mujer que vivió durante las dos guerras mundiales, fue la primera médica en Italia y también ingeniera industrial, en una época donde las mujeres solo podían ser profesoras o enfermeras y al no poder ejercer sus profesiones, se volcó a la docencia. En un principio se enfocó en los niños con déficit de atención, con problemas cognitivos o con alguna condición especial y al ver los magníficos resultados con estos niños, cada vez llegaron más padres buscando que la doctora los educara.

Aunque en principio parezca complicado, al ver los resultados de este método con niños que a los 7 años ya dominan dos y tres idiomas, entre otros múltiples conocimientos, dan cuenta de la efectividad de este tipo de metodologías.

El colegio no tiene aulas o salones, sino ambientes donde las mesas, sillas, estanterías están adaptados a la altura de los niños y donde son libres de elegir el material con el que quieren trabajar.

El colegio está distribuido por ambientes, más no por aulas, al llegar los niños entran al ambiente sin zapatos, se hace un círculo de bienvenida que es dónde cuentan cómo les fue en casa, cómo durmieron y cosas de su día, es un espacio de participación o diálogo, luego el niño va y busca los materiales con los que desee trabajar”, cuenta su fundadora.

Dicho material didáctico según explica la directora es como el alma de la pedagogía Montessori, pues no se trata de un simple pasatiempo, sino que permite captar la atención del niño para guiarlo en el deseo de aprender.

“Por ejemplo desde los 3 años tienen materiales, que se denominan vida práctica limpiar el espejo, brillar el metal, limpiar el vidrio, que es con lo que se trabaja la fuerza muscular y que en un colegio convencional se trabaja con las planas. María Montessorí observó que los niños de esa edad tienen gran fascinación por tocar y por las texturas, entonces las letras son de lija, las letras las cocinamos y tienen olor a vainilla a chocolate, entonces manejamos todo por medio de los sentidos”, describió.
Los docentes tienen un papel clave en el modelo, ya que allí se les denomina guías, agregando Valentina que “no son los que tienen la última palabra, sino que buscamos que el estudiante sea el que tenga criterio y que investigue, mientras el docente es quien comparte información y vuelve el entorno participativo”.

La institución cuenta con 60 niños que se encuentran agrupados en grupos llamados Comunidad Infantil que son menores entre 2 y 3 años y que están con su guía bilingüe y su auxiliar. Casa de Niños es dónde se reúnen los pequeños entre los 3 a 6 años y que cuentan con dos guías bilingües y una AMI que pertenece a la Asociación Internacional Montessori.

Así mismo están los chicos mayores de los talleres 1 y 2.

“Sus guías son bilingües y desde los dos años están expuestos al inglés y a partir de los 6 al inglés y francés. Al terminar su jornada barren y limpian su ambiente y lo dejan mejor que como lo encontraron”, recalcó la directora.

En Casa Montessori los contenidos se trabajan como proyectos más que como clases lectivas, dejando tiempo al profesor para que trabaje con los niños que necesitan de su guía en ese momento, “se respeta mucho el ritmo de cada niño. Para nosotros es muy importante la atención especial de los niños que requieren más ayuda. En casa Montessori también hay una niña con parálisis cerebral, Down, con autismo o con déficit de atención, pero no toman clases separadas, ya que en el desarrollo de esos proyectos se valora la integración, la unión, cooperación, originalidad y diversos recursos con el fin de llegar a una meta, pero siempre valorando al compañero y la experiencia”.Siempre recalca su fundadora que “apuntamos a que la escuela responda a las necesidades individuales de cada estudiante, dejándoles tomar la responsabilidad de su aprendizaje e impulsándolos a aumentar su autorregulación”.

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