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Actualizado 12:41 a.m. - miércoles 23 de abril de 2014

Colombia 09:59 p.m.

La macabra ruta del 'Monstruo de Tenerife'

La macabra ruta del 'Monstruo de Tenerife'

Luis Gregorio Ramírez, llamado por autoridades como el 'Monstruo de Tenerife', tras su captura.

Foto: Emmanuel Pérez / EL TIEMPO

Detalles del caso de un hombre vinculado a unas 20 muertes de 'mototaxistas', en 4 departamentos.

El 'Monstruo de Tenerife' coleccionaba las cédulas de sus muertos. Las tenía ocultas, quizás como trofeos, en su casa en Santa Marta, ciudad en la que fue detenido por efectivos de la Policía Nacional el 12 diciembre del 2012. Al revisar cada uno de los nombres, las autoridades no tardaron en darse cuenta de que coincidían con las identidades de una veintena de ‘mototaxistas’ que habían aparecido torturados y asesinados de la misma manera en el último año y medio en cuatro departamentos. (Vea otros 'monstruos' alrededor del mundo).

Para ese momento, los investigadores tenían indicios de que Luis Gregorio Ramírez Maestre -señalado por la Policía como el ‘Monstruo de Tenerife’- estaría relacionado con el asesinato de John Jairo Amador de la Rosa, ocurrido el 20 de mayo del 2012, en Tenerife, zona rural de Barrancabermeja (Santander).

Según el escrito de imputación de cargos presentado por la Fiscalía, Ramírez usó el celular de su víctima. Las llamadas fueron rastreadas en Puerto Berrío (Antioquia) y varias poblaciones cercanas, horas después de su desaparición. Esta pista le permitió a las autoridades entender que el agresor tomó la troncal del Magdalena Medio y se movilizó a Medellín, tras cometer el crimen. Al parecer, para vender la motocicleta. Semanas más tarde, el vehículo fue hallado en un parqueadero de la ciudad.

Las cédulas y objetos de sus víctimas que encontraron en Santa Marta abrieron varias líneas de investigación que, según la Policía, apuntan a un nuevo caso de asesino en serie que, incluso, ha tenido asesoramiento de autoridades estadounidenses para armar el rompecabezas, cuyas piezas están en Santander, Cesar, Córdoba y Magdalena. (Vea aquí una infografía con la ruta de víctimas que investiga la Policía).

La ruta de la muerte

Ramírez Maestre, de 32 años y oriundo de Valledupar, está recluido en la cárcel de máxima seguridad Palogordo, en Girón (Santander). Ante un juez de control de garantías aceptó que torturó y mató a Amador, en Tenerife.

A la víctima, de 19 años, la conoció en las calles del Puerto Petrolero. Era un joven recién graduado del colegio, que se dedicó al 'mototaxismo' mientras concretaba sus planes de ingresar a la universidad. Solo llevaba dos meses con su motocicleta. Le pagó para que lo transportara por la ciudad, pero en el camino lo atacó y asesinó.

Como este, solo en Tenerife, se registraron otros cuatro casos idénticos en febrero, marzo, mayo y septiembre del 2012. Todas las víctimas respondían a un mismo patrón criminal: hombres jóvenes, delgados, de estatura media y dedicados al 'mototaxismo'. En la ciudad, autoridades policiales ya hablaban de un “psicópata suelto”. El temor entre la población creció.

EL TIEMPO.COM, que conoció el expediente, pudo establecer que la Seccional de Investigación Criminal de la Policía del Magdalena Medio tiene fuertes indicios de que Ramírez llegó a Barrancabermeja desde mediados del 2011. Durante ese periodo se reportó la primera víctima en la zona. Luego se conocieron ocho casos similares en Valledupar y otros más en Córdoba y Magdalena. Lo que significaría, según la investigación, que el hombre habría regresado a Santa Marta, donde reside con sus tres hijos, dejando víctimas por su paso hacia la Costa.

Una de las víctimas en Valledupar fue Ricardo Alfonso Jácome Carpio. Su cuerpo fue hallado por un campesino que arreaba su ganado entre la espesa vegetación de la vereda La Vega. Estaba atado a un árbol y en alto grado de descomposición. Los familiares no lo pudieron reconocer, por lo que se utilizaron pruebas forenses para confirmar su identidad y para determinar la manera como murió que, tal como se evidencia en la veintena de casos, es la misma: asfixia mecánica, provocada por una cuerda amarrada al cuello.

Así operaba

De acuerdo con las investigaciones, Maestre contactaba a las víctimas en las calles de las ciudades a las que visitaba. Contrataba por horas el servicio de ‘mototaxismo’. Tras ganarse la confianza de sus víctimas, les pedía que los transportara a zonas despobladas y allí, al parecer, sometía al conductor con golpes en la cabeza. Horas después, las víctimas aparecían atadas, en alejados sectores. Sin sus documentos, ni motocicletas. Las torturas podían tardar minutos o días.

Uno de los investigadores de la Sijín que asumió el caso le dijo a ELTIEMPO.COM que el hombre, al parecer, no actuaba solo. Hipótesis apunta a que un grupo de personas lo acompañaban o, al menos, conocían de sus actuaciones criminales. También habló de contactos con redes dedicadas al mercado negro automotor. Evidencia de esto sería el hallazgo de una de las motos en

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